28
1 Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó
diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.
2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu
madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu
madre.
3 Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te
multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos;
4 y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia
contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a
Abraham.
5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán
hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de
Esaú.
6 Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había
enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que
cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer
de las hijas de Canaán;
7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se
había ido a Padan-aram.
8 Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a
Isaac su padre;
9 y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a
Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot,
además de sus otras mujeres.
Dios se aparece a Jacob en Bet-el
10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.
11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el
sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y
puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en
tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de
Dios que subían y descendían por ella.
13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo:
Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac;
la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu
descendencia.
14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te
extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas
las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera
que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te
dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová
está en este lugar, y yo no lo sabía.
17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es
otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había
puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque
Luz era el nombre de la ciudad primero.
20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me
guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y
vestido para vestir,
21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi
Dios.
22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios;
y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea
29
1 Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los
orientales.
2 Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños
de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo
abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del
pozo.
3 Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra
de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra
sobre la boca del pozo a su lugar.
4 Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos
respondieron: De Harán somos.
5 El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos
dijeron: Sí, le conocemos.
6 Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he
aquí Raquel su hija viene con las ovejas.
7 Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo
todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a
apacentarlas.
8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos
los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que
abrevemos las ovejas.
9 Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el
rebaño de su padre, porque ella era la pastora.
10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán
hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su
madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo,
y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.
11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
12 Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que
era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.
13 Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su
hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo
a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.
14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres.
Y estuvo con él durante un mes.
15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me
servirás de balde? Dime cuál será tu salario.
16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y
el nombre de la menor, Raquel.
17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo
semblante y de hermoso parecer.
18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años
por Raquel tu hija menor.
19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que
la dé a otro hombre; quédate conmigo.
20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron
como pocos días, porque la amaba.
21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi
tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.
22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e
hizo banquete.
23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la
trajo; y él se llegó a ella.
24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.
25 Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a
Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por
Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?
26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que
se dé la menor antes de la mayor.
27 Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra,
por el servicio que hagas conmigo otros siete años.
28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él
le dio a Raquel su hija por mujer.
29 Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.
30 Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a
Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.
Los hijos de Jacob
31 Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos;
pero Raquel era estéril.
32 Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre
Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora,
por tanto, me amará mi marido.
33 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto
oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también
éste. Y llamó su nombre Simeón.
34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora
esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a
luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.
35 Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez
alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó
de dar a luz.
30
1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su
hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.
2 Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios,
que te impidió el fruto de tu vientre?
3 Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y
dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de
ella.
4 Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a
ella.
5 Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob.
6 Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz,
y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.x6* con mi
hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.
9 Viendo, pues, Lea, que había dejado de dar a luz, tomó a
Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer.
10 Y Zilpa sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob.
11 Y dijo Lea: Vino la ventura; y llamó su nombre Gad.
12 Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob.
13 Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán
dichosa; y llamó su nombre Aser.
14 Fue Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló
mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre; y dijo
Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.
15 Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido,
sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y
dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las
mandrágoras de tu hijo.
16 Cuando, pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió
Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he
alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella
aquella noche.
17 Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a
Jacob.
18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto
di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.
19 Después concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a
Jacob.
20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora
morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis
hijos; y llamó su nombre Zabulón.
21 Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.
22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió
hijos.
23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi
afrenta;
24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová
otro hijo.
Tretas de Jacob y de Labán
25 Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob
dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.
26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido
contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he
hecho.
27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y
quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu
causa.
28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré.
29 Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha
estado tu ganado conmigo.
30 Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran
número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora,
¿cuándo trabajaré también por mi propia casa?
31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des
nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.
32 Yo pasaré hoy por todo tu rebaño, poniendo aparte todas
las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de
color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las
cabras; y esto será mi salario.
33 Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas
a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada
en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de
tener como de hurto.
34 Dijo entonces Labán: Mira, sea como tú dices.
35 Y Labán apartó aquel día los machos cabríos manchados y
rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y
toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las de
color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos.
36 Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob
apacentaba las otras ovejas de Labán.
37 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de
castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo
así lo blanco de las varas.
38 Y puso las varas que había mondado delante del ganado, en
los canales de los abrevaderos del agua donde venían a beber las
ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber.
39 Así concebían las ovejas delante de las varas; y parían
borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.
40 Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su propio
rebaño los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán.
Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.
41 Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas
más fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en los
abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas.
42 Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía;
así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para
Jacob.
43 Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas,
y siervas y siervos, y camellos y asnos.
31
1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que
decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo
que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.
2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no
era para con él como había sido antes.
3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus
padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.
4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde
estaban sus ovejas,
5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para
conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado
conmigo.
6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a
vuestro padre;
7 y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario
diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces
todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados
serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.
9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a
mí.
10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo,
alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que
cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.
11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije:
Heme aquí.
12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los
machos que cubren a las hembras son listados, pintados y
abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y
donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra,
y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.
14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso
parte o heredad en la casa de nuestro padre?
15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió,
y aun se ha comido del todo nuestro precio?
16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre,
nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios
te ha dicho.
Jacob huye de Labán
17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres
sobre los camellos,
18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había
adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram,
para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.
19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel
hurtó los ídolos de su padre.
20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que
se iba.
21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el
Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.
22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.
23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras
Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.
24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le
dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.
25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su
tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el
monte de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste,
y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?
27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me
lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con
cantares, con tamborín y arpa?
28 Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora,
locamente has hecho.
29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu
padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob
descomedidamente.
30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu
padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues
pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.
32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de
nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo.
Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.
33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y
en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la
tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.
34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de
un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la
tienda, y no los halló.
35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me
puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las
mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió
Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál
es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi
persecución?
37 Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado
de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis
hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.
38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus
cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.
39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el
daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo
cobrabas.
40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el
sueño huía de mis ojos.
41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te
serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has
cambiado mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no
estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos
vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y
te reprendió anoche.
43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías,
y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo
lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis
hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?
44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por
testimonio entre nosotros dos.
45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.
46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron
piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel
majano.
47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob,
Galaad.
48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre
nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;
49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y
yo, cuando nos apartemos el uno del otro.
50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres
además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios
es testigo entre nosotros dos.
51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí
esta señal, que he erigido entre tú y yo.
52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni
yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este
majano ni de esta señal contra mí, para mal.
53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros,
el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía
Isaac su padre.
54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus
hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche
en el monte.
55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus
hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.
Jacob se prepara para el encuentro con Esaú
32
1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles
de Dios.
2 Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y
llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano,
a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así
dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido
hasta ahora;
5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a
decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.
6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu
hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos
hombres con él.
7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó
el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los
camellos, en dos campamentos.
8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el
otro campamento escapará.
9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre
Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu
parentela, y yo te haré bien;
10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad
que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este
Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de
Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los
hijos.
12 Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será
como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.
13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la
mano un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas
ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y
diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
16 Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo
a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada
y manada.
17 Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te
encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y
adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?
18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que
envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras
nosotros.
19 Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que
iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis
a Esaú, cuando le hallareis.
20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras
nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va
delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré
acepto.
21 Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió
aquella noche en el campamento.
Jacob lucha con el ángel en Peniel
22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus
dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo
que tenía.
24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta
que rayaba el alba.
25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el
sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob
mientras con él luchaba.
26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió:
No te dejaré, si no me bendices.
27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió:
Jacob.
28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino
Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has
vencido.
29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu
nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi
nombre? Y lo bendijo allí.
30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque
dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba
de su cadera.
32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del
tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo;
porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se
contrajo.
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