propuesta Socialista 

Por la revolución socialista mundial


 

Elecciones del 5 de febrero en Costa Rica

El voto de la Izquierda

Comentario de S.M.

En la Nota de tapa de la presente edición, no se hizo ningún comentario con respecto a lo que ocurrió con los diferentes grupos de izquierda, cualquiera sea el tono de izquierda que fuere. Aquí trataremos de hacer un pequeño comentario por cuanto la construcción de una izquierda socialista revolucionaria (aquí sin tonos, sin otra coloratura que la clásica roja) es nuestro objetivo primordial y, en consecuencia, retornaremos sobre ello una y otra vez.

El panorama que hemos tratado de describir en la mencionada nota nos lleva a una afirmación que para muchos será antojadiza y jalada del pelo pero que, entendemos, es lo que nos permite avizorar la construcción que nos proponemos.

Ella es: al proceso político latinoamericano (especialmente sudamericano) que da lugar a lo que se define como generador de gobiernos de izquierda (lo cual confirma que hoy día, en política, llamarse o proclamarse de izquierda nada define),  se acaba de sumar Costa Rica, a la derecha de tal heterogéneo espectro y con grandes contradicciones. A su vez, las futuras elecciones mexicanas (todo indica que ganará López Obrador) y las pasadas elecciones haitianas, reafirman dicho bloque.

Hay una sola explicación para comprender lo que ocurre y ella abarca tres aspectos:

las masas no comen cuento y resisten cada vez más los planes de los distintos (en la apariencia) y sucesivos gobiernos, con lo que saben y como pueden;

dado que las masas saben lo que forma parte de su historia, lo que aprendieron empíricamente (por que así aprenden las masas), en la medida que hacen su experiencia con los conspicuos representantes de la burguesía, buscan nuevos caminos. Ellos son los mal llamados gobiernos de izquierda.

Esos nuevos caminos son progresivos por que se asientan en la ruptura de las masas con los partidos burgueses. Pero son contradictorios porque generan nuevas expresiones de contenido programático burgués en la medida que transforman a sectores burgueses débiles, o dirigentes sindicales burocratizados o militares nacionalistas por lo tanto de ideología burguesa, en sus nuevos representantes.

la burguesía no tiene otra conducta posible (por carecer de respetables y respetados candidatos propios, de su clase) que aceptar, como mal menor, a los que “suben al caballo por la izquierda y se bajan por la derecha”, a los que se montan en las necesidades insatisfechas de las masas y terminan satisfaciendo a las transnacionales y,

la inexistencia de un partido o núcleo socialista revolucionario y su correlato de dirigentes sindicales, estudiantiles y comunitarios, respetados por las bases, es lo que explica esta contradicción.

Por eso esta explicación nos define que la necesidad fundamental que tiene esta etapa de la humanidad es la de construir ese partido.

Pues bien, eso es lo que en Costa Rica, la izquierda (seguiremos usando ese calificativo) no comprendió: que se debía aprovechar la campaña electoral para difundir propaganda y llevar adelante propuestas socialistas a la crisis del país y, subsidiariamente, organizar a todos aquellos que se hubieran acercado por cuanto no hay forma de salir del marasmo si no se construye tal herramienta. No estamos diciendo que otro sería el recuento de votos para la izquierda de haber llevado adelante nuestro planteo.

En estas elecciones hubo cuatro expresiones de izquierda:

Frente Amplio (FA) que solo aspiraba a diputaciones en San José,

el Movimiento de Trabajadores y Campesinos (MTC),que buscaba lo mismo pero en la provincia de Limón

la coalición Izquierda Unida (IU), formada por dos partidos de progenie stalinista, Vanguardia Popular (VP) y Partido del Pueblo Costarricense (PPC) y y dos de trayectoria trotskista, Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y apoyada por el recién fundado Movimiento Al Socialismo (MAS), también, al igual que el MTC del cual proviene, de raíz trotskista y

los que propiciábamos la abstención.

El FA que tiene una concepción programática similar a la de su homólogo uruguayo y que entiende que esa es la vía para llegar al socialismo; se mantuvo firme en su sistemática campaña contra el TLC y pudo lograr su objetivo: una diputación.

IU y el MTC tuvieron tan pobre cosecha de votos que tal vez puedan aprender que una propuesta electorera no da votos, no da regidores, no da diputados.

Los que estuvimos por la abstención no vamos a bombetear; somos demasiado pequeños como para atribuirnos goles de otros y hace mucho tiempo (tal vez 15 años) aprendimos que la mentira sirve para construir aparatos políticos llenos de soberbia y autoproclamación; la tarea es muy humilde aunque persigue objetivos mayúsculos.

Solamente queremos decir que llegamos a la conclusión de que no había que votar por tres razones fundamentales (lo que quiere decir que hay otras; ver al respecto la edición anterior de nuestra revista). La primera: No se pudo construir un Frente Socialista para aprovechar la campaña y explicar porqué es necesario el socialismo; la segunda: porque era formar parte (minúscula, por cierto) de quienes quieren otra cosa en lugar del PLUSC o sucedáneos y, la tercera, por que en ese sector radica lo más progresivo del electorado dado que no cae en los cantos de sirena del mal menor burgués contra el mal mayor también burgués y tampoco por las promesas electorales de la izquierda que no entiende o no quiere entender que se debe romper, en una actividad políticamente muy costosa, muy difícil, muy cuesta arriba, con años de educación de las masas en la colaboración de clases. Esa malsana educación estuvo en las manos de socialdemócratas, socialistas, stalinistas, trotsko-stalinistas, nacionalistas, guerrilleristas, burócratas sindicales, etc.

Siempre buscaron la negociación. Nunca formar cuadros medios de un proyecto socialista revolucionario, penetrar en el movimiento de masas para aprender de él y retornar más socialistas aún .

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