propuesta Socialista

Por la Revolución Socialista Mundial

Editorial

Elecciones y TLC

El título de este editorial es parecido al del número anterior de propuesta Socialista. Pero es solamente eso, parecido.  Nada más.

La diferencia radica en lo que ha ocurrido en el país durante el tiempo transcurrido entre aquella edición y la presente.

Y lo que ocurrió no fue el acto electoral del 5 de febrero; fue un derivado del mismo que tuvo características propias de un terremoto: el sesenta por ciento de la población empadronada se manifestó contra el TLC que propone el gobierno y respaldan el bipartidismo y sus nuevos socios-integrantes.

En nuestro número anterior propusimos: Contra la Trampa del Plebiscito Electoral ¡NO VOTE!. partíamos de una caracterización: el gobierno y el TLCeísmo querían plebiscitar el TLC; a ello agregábamos una definición política: el PAC no rechaza el TLC tan sólo propone una renegociación; pensábamos, en tercer lugar, que el abstencionismo aumentaría y, en cuarto lugar, no veíamos otra forma de generar discusión conducente a la organización de un núcleo socialista revolucionario. Hicimos otras consideraciones pero todas ellas  pretendían preparar y prepararnos para una fuerte pelea política contra el tratado.

El resultado electoral nos sorprendió por cuanto no llegamos a imaginar un empate entre Arias y Solís; no pensamos que los que se oponen al TLC se irían por el lado del PAC de tal suerte que los que tomaron la decisión de abstenerse en las presidenciales o votar localmente por un claro planteo antitratado (caso del Frente Amplio), vieran claramente reflejada una inmensa mayoría que nada quiere saber con el engendro que el gobierno quiso meternos por la ventana. Tan es así de cierto lo que afirmamos que ahora, de golpe, por arte de algún santo milagrero, resucitaron la idea del referéndum (que enterraron por casi tres años aunque tenían la obligación de reglamentarlo en el primer año). Ese santo milagrero tiene nombre y apellido: 60% del padrón.

La presunción de que la lucha, una vez pasadas las elecciones, sería más fuerte y requeriría más energía, se corroboró. La obligación es no ceder, no desmayar para darle el golpe de gracia al mencionado y manoseado TLC. Debemos ser claros y alertar: si viviéramos en una democracia de verdad, los TLCeístas deberían reconocer que perdieron por goleada y deberían retirarse del campo. Pero está dicho que la democracia que nos enrostran, es de mentirilla, ni el maquillaje soporta. Por eso volvieron a la carga pidiendo que se vote ya, sin dilaciones.

Todo lo anterior tiene un solo propósito: es necesario estructurar un frente político de todos los que no quieren el TLC que se firmó con los gringos y que se envió a la Asamblea Legislativa.

Esa es la primer tarea que se debe llevar adelante. El PAC tiene la obligación moral de convocarlo; pero, por su naturaleza de clase, dudamos que lo haga. Otros que también están moralmente obligados son los dirigentes sindicales; pero, por su carácter negociador, dudamos que lo hagan. Los dirigentes estudiantiles, habido recuento del papel jugado por los estudiantes en las luchas contra el “Combo ICE”,  también tienen la misma obligación; pero, los notamos dubitativos. Pero, que todos los que tienen responsabilidades directas en esto nos generen dudas, no nos puede inhibir para que les solicitemos que se pongan al frente y convoquen a ese foro, determinante de los próximos años. Nosotros lo impulsaremos por abajo y trataremos de crear Comités de Base contra el TLC.

¿Para qué tal foro, tal frente político?. En primer lugar para no perder el triunfo que significó ese 60% anti-TLC; en segundo lugar para proclamar que el TLC, en tanto que proyecto político, debe ser enfrentado por otro proyecto político; en este caso el proyecto de quienes, en primera instancia, se reconocen como parte de un vasto conglomerado con un punto en común. En segunda instancia para afirmar el derecho que nos asiste para proponer ese proyecto alternativo. En tercer lugar para exigir el respeto democrático por parte de los poderes ejecutivo y legislativo a organizar la libre discusión que podemos nombrar en los siguientes términos: Queremos discutir que país necesitamos, por lo tanto que clase sociedad es la más adecuada para satisfacer las necesidades primarias del conjunto de la población, con total sujeción y salvaguarda de los derechos democrático-formales y en completa armonía con la naturaleza.

Dentro de ese marco, todas las propuestas, deben ser respetuosamente analizadas, discutidas y valoradas. Todas las propuestas deben ser difundidas en el seno de la población. Debe estimularse que todas ellas se transformen en la piedra de toque de la construcción de la sociedad que reemplace a esta, a todas luces descartable.

Nosotros asumimos el compromiso de cumplir con nuestra obligación, que conlleva dos aspectos, obligaciones y tareas: organizar, allá donde sea posible Comités de Base contra el TLC y, en segundo lugar, asambleas de libre proposición y discusión de reemplazos del engendro.

El mensaje que se siente vibrar desde el 5 de febrero nos recuerda aquello de “A rey muerto, rey puesto”.

En nuestro tiempo, donde las monarquías no tienen lugar, debemos entender y recrear el mismo en los siguientes términos:Enterremos el TLC y que nazca una nueva criatura, que sea el producto de la creatividad, la voluntad y la decisión de los mejores hijos de esta tierra”.

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