propuesta Socialista 

Por la revolución socialista mundial

¿Qué nos depara el PAC?

Escribe: Alberto Fernández

Al cierre de este artículo no está claro quien es el ganador “oficial” de las elecciones presidenciales realizadas el pasado 5 de febrero. Aunque los resultados por reporte que no por conteo manual daban el triunfo limitado a Oscar Arias, cada vez más aparece claro que en estas elecciones ha habido fraude. Y no solo en el  proceso mismo del día “E”, sino desde el momento en que fue habilitado  Oscar Arias, por la propia Sala Constitucional, como candidato presidencial, estando prohibida  en la misma Constitución la reelección presidencial. Le siguió la manipulación de las Encuestadoras que falsearon fraudulentamente las encuestas a favor de Oscar Arias cuando la realidad indicaba que iba perdiendo por poco margen. El fraude, aparece más claro con las denuncias por compra de votos que habría hecho el Partido Liberación Nacional, especialmente en las zonas más pobres del país, así como por las “inconsistencias” (desaparición de padrones y papeletas en muchas Juntas Electorales).

El PAC, aunque no ganara en el conteo oficial, ha ganado políticamente y las masas le han propinado por este medio un durísimo golpe a Arias y al gran capital que este representa. El PAC sirvió de brazo mecánico por medio del cual las masas que han enfrentado al TLC y que repelen de los planes de explotación y rapiña que representa Arias extendieron su lucha de las calles a la votación por  Ottón Solís y el PAC. La presión sobre el PAC ha sido tal que este partido que nació con un discurso

“Light” post modernista ha debido radicalizarse en sus planteos sin llegar al tono de las expresiones de “izquierda” que se dieron últimamente en América del Sur.

El PAC sin embargo, no tiene otra perspectiva que desarrollarse como basamento para una opción frentepopulista tipo Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil o Tavaré Vásquez en Uruguay, o fraccionarse en distintas corrientes o alas como fue su historia en las elecciones del 2002. Los trabajadores y luchadores contra el TLC y los sectores radicalizados de las clases medias del campo y las zonas urbanas solo les queda ser presa de un proyecto que en apariencia defiende las conquistas sociales pero que busca negociarlas, o impulsar una fuerza política que partiendo de la defensa legítima de los derechos y conquistas sociales y de la propiedad pública pase a plantearse la necesidad de un proyecto alternativo al llamado “neoliberalismo” y se plantee un programa alternativo al TLC y a ese modelo capitalista construyendo las propuestas para un Gobierno de los Trabajadores, campesinos pobres y los sectores populares hacia una sociedad de trabajadores o sea a la extensión bajo control y poder de los trabajadores de la actividad productiva, de los servicios y de los bancos, de la tierra expropiando al gran capital local y transnacional.

 

El PAC nació con la crisis del régimen del bipartidismo que se abriera con la huelga de los educadores por la defensa de sus pensiones en 1995 contra el llamado “Pacto Figueres- Calderón”. El descreimiento al bipartidismo se expresó fuertemente en los procesos electorales de 1998 con un aumento considerable del abstencionismo y en el 2002 con el triunfo de Pacheco, que aparecía como figura independiente recogiendo el voto castigo. El  Partido Acción Ciudadana participa por primera vez en los comicios del 2002 y que busca canalizar el descontento con los “políticos” y alentando al llamado “poder civil” que enarbolaba el pensamiento  post modernista luego de la caída de los aparatos burocráticos estalinistas en la Europa del Este y ala crisis de las formaciones tradicionales burguesas en América Latina, comprometidas con la corrupción y privatizaciones a favor del pago de la deuda externa y los Convenios con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y demás organismos financieros internacionales. El abstencionismo siguió creciendo pero las masas que rompían con el bipartidismo buscaban una opción.

No podemos ubicar solo en este terreno electoral el proceso de rompimiento o descreimiento con respecto al Régimen del bipartidismo. Este fenómeno se mostró también en la voluntad de muchos sectores de las masas y especialmente de sectores de las clases medias y del estudiantado que se inclinaban por la movilización y la lucha como sucedió con el combate contra la privatización del ICE (las Jornadas contra el llamado “Combo ICE”). Luego se manifestó en la lucha contra RITEVE y en la huelga del ICE y del Magisterio Nacional en el 2002 y últimamente en las jornadas de movilización y lucha contra el TLC.

El PAC surge con un discurso para recuperar la credibilidad en el régimen burgués con demandas de transparencia, rendición de cuentas, gasto público eficiente y repudio a los privilegios en el Estado abriendo fuegos también contra las organizaciones sindicales que han contado con una gran cantidad de prerrogativas. El discurso era abstracto y confuso y no despertó una gran expectativa en la mayoría de este amplio sector que rompió con el bipartidismo. Aparecía más creíble para los sectores populares la figura bonachona de Pacheco que llegó al poder con esa expectativa de un gobierno distinto que en la “tradición” del antiguo calderonismo ofreciera perspectivas de trabajo y bienestar económico y social. Recién instalada la fracción parlamentaria del PAC se divide en dos sectores que resisten el dominio unipersonal de Ottón Solís y que plantean críticas a las posiciones del partido respecto al Plan Fiscal y respecto del TLC.

Para estas elecciones el PAC fue pasado por las aguas turbulentas de la lucha de clases, no por sus dirigentes o por la voluntad de los mismos sino porque en la contradicción de salir a defender algunos elementos del Estado Social de Derecho, los sectores en lucha abrieron el espacio y lo obligaron de hecho a Ottón Solís a presentarse como el opositor por la “izquierda” a Arias.

En ausencia de un planteo político por parte de las organizaciones sindicales, populares y de izquierda para ofrecer una alternativa al candidato del gran capital, Solís tomó el espacio que dejaron los sectores sociales reunidos en el Mélico Salazar y que denunciaron la candidatura de Arias pero que no fueron capaces de proponer una candidatura obrera y popular que se apoyara en los sectores en lucha contra el TLC.

El PAC fue tibio en este tema del TLC pero el movimiento de masas lo obligó a sostener su posición contra este TLC sabiendo que Ottón Solís no tiene una posición contra la política del imperialismo y suscribe la renegociación del mencionado tratado.

No podemos llamar a la confianza en el PAC por cuanto este partido hace parte de un proyecto burgués llamado Tercera República en la que estarían también dirigentes sindicales como Albino Vargas y Fabio Chávez. En ese sentido manifiesta Elizabeth Fonseca, Secretaria General de ese partido: “El PAC apoyó ese proceso por ser una herramienta de diálogo y no de conflicto, y por favorecer la armonía entre empresarios, trabajadores, cooperativistas y otros. Contra lo que afirma el señor Saborío, el carácter plural del PAC se ve fortalecido con este tipo de propuestas de la sociedad civil organizada. Costa Rica es un país donde empresarios, sindicalistas, cooperativistas, solidaristas, asociaciones de desarrollo, etc., pueden sentarse pacíficamente a la mesa con los partidos políticos y demás grupos organizados para construir en paz. ¡Cuántos desearían esto!”.

Es imposible pensar que hay intereses comunes entre los trabajadores y los capitalistas, aunque con algunos sectores de la burguesía haya posibilidad de hacer unidad de acción contra el TLC. A partir de esa unidad  de acción surge necesariamente una diferencia irreconciliable entre patronos- capitalistas y los trabajadores y el pueblo sobre las alternativas al TLC. Los La paz que señala el PAC se ha podido construir  en Costa Rica es la paz del enriquecimiento de un sector de la burguesía que en los años sesentas y setentas hicieron los grandes negocios y aumentaron sus ganancias como representantes de la producción de bienes sustitutivos, como socios de las transnacionales que montaron sus fábricas y empresas subsidiarias y como gobernantes administrando los bienes públicos, la banca estatal, la CCSS, el INS, el ICE, AyA, etc para beneficio de sus intereses de clase.

Como parte de la transacción la burguesía de entonces tuvo que ceder derechos y conquistas sociales a los trabajadores y al pueblo y los servicios públicos tuvieron que ampliarse al conjunto de la población. Pero eso que le llaman Estado Social de Derecho  funcionaba en tanto que el capitalismo mundial vivía un periodo de expansión y el llamado desarrollismo era la forma capitalista más apropiada para hacer ganancias.

El proceso de crisis del capitalismo a finales de los años 70s va estrechando los márgenes  de la burguesía para hacer ganancias y ceder algunos beneficios. La tendencia a la baja constante de la tasa de ganancia  lleva a la mayor concentración de capital, a la exclusión de sectores de la burguesía y de las clases medias que se ven arruinadas. Esa burguesía que lideró el Estado Social de Derecho negoció su nueva condición de socia minoritaria del gran capital multinacional y financiero internacional al tiempo que se dedicaron a “limpiar” o arrasar con los fondos públicos y realizar una sistemática rapiña y actividad de corrupción antes de que el barco del “desarrollismo” se hundiera.

Es imposible volver al Estado Social de Derecho. A lo sumo se pueden defender conquistas y derechos por un poco tiempo, pues para defender las conquistas sociales y los servicios públicos en su dimensión de interés para los trabajadores y el pueblo como con el ICE, AyA, INS, CCSS, la educación, etc y resguardar esas instituciones de los saqueadores burgueses que las administran solo hay una salida: el socialismo. Solo podemos defender consecuentemente al ICE, al INS y las demás empresas públicas si los trabajadores y el pueblo nos hacemos del poder. Solo con un Gobierno obrero, campesino y popular  que se plantee el control de los trabajadores sobre esas empresas, que se plantee  un plan económico, productivo y social en función de cubrir las necesidades de  la clase trabajadora, de los campesinos pobres, de los pequeños y medianos propietarios, industriales y comerciantes en la única dirección posible, realista: el socialismo.

Los que votaron por el PAC para impedir el triunfo de Oscar Arias deben entender que el PAC ha sido una estación de paso en la búsqueda y construcción de una alternativa de nuestra propia clase. Los que votaron por el PAC creyendo en el “Gobierno de las Madres”, una reedición depreciada del viejo Estado Benefactor, tendrán que demandar de esos diputados que pongan sus curules al servicio de las luchas, las del TLC, las del freno del costo de la vida, las del aumento de salarios, las de la lucha campesina por la tierra, las de la lucha contra RITEVE, las de la moratoria de la deuda interna privada y  de la deuda externa y  las demás luchas del pueblo.

El PAC tampoco es un partido en el que los trabajadores pueden confiar porque aunque dice que responde a la población civil no se apoya en la movilización de su base “civil”

para defender su votación en un proceso a todas luces fraudulento y llama la confianza a en el Tribunal Supremo de Elecciones.

Tampoco se deslinda de las políticas del libre comercio. Defiende el TLC con Canadá que ha llevado a la ruina a los productores nacionales de papa y que permite que compañías mineras demanden al país por negar el permiso para la explotación del proyecto de minería a cielo abierto en Las Crucitas.

Ottón Solís luego de las elecciones se reunió con el Ministro de Comercio Exterior para plantearle la renegociación del TLC con EEUU, a lo que el Ministro respondió que era jurídicamente posible. “Solís reafirmó su posición de impulsar tratados de libre comercio que protejan al agricultor nacional, el acceso solidario a las
telecomunicaciones, las normas ambientales y los servicios de salud, entre otras condiciones”. Ottón Solís y el PAC no defienden el monopolio del Estado en la actividad productiva y en los servicios, solo está planteando el acceso sol
idario a las telecomunicaciones. Nadie se puede engañar con la transparencia de su planteamiento. El PAC no es ninguna garantía para la lucha contra el TLC y si se le dio crédito para enfrentar a Oscar Arias no se le puede extender una hipoteca a su favor porque solo traerá desencanto.

Claro que una revisión parcial como quiere Ottón Solís se haría después de aprobado. Con esto estaría planteándose la posibilidad de que los opositores al TLC no boicoteen la aprobación del tratado cuando llegue a la Asamblea y permitan el quorun o introduzcan algún compromiso de enmienda. En ese sentido es sintomática la audiencia solicitada por el mismo Embajador de EEUU en nuestro país, Mark Langdale, con  Ottón Solís el 14 de diciembre pasado,  y que de seguro sí tenía las encuestas claras, para dar un claro mensaje de la disposición de su gobierno de hacerle algún quiebre al TLC con tal de que lo apruebe Costa Rica.

Al PAC no le queda otra que entrar a ser una oposición respetuosa y colaboradora, como lo fue con Pacheco, propiciadora de una renegociación y un buen(?) TLC  con EEUU que abre el espacio para que sea aprobado próximamente, o vuelve a romperse por la presión de su base electoral ante la toma de definiciones donde no caben las renegociaciones o se plantea como la plataforma para hacer cuajar la Tercera República o sea una trampa frentepopulista para las masas de nuestro país. 

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