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Nota de tapa
Nuestra respuesta al presidente Pacheco

En la última semana de enero, el presidente Pacheco hizo un formal desafío a los que nos oponemos al Tratado de Libre Comercio entre los países centroamericanos y los EEUU.

Partió de la suposición-afirmación de que 500 000 costarricenses perderían su trabajo si no se firma dicho tratado; luego exigió que dijéramos cuales políticas se deberían establecer para evitar tal catástrofe en la población empleada.

Dado que, orgullosa y responsablemente, nos encontramos entre los más férreos oponentes al mismo, aquí ofrecemos nuestra respuesta aunque es de esperar que el presidente de la Nación no llegará a conocerla por la sencilla razón de que lo que él pretende es asustar a los sectores más débiles (política y socialmente) de la población. Existe otro argumento más: nuestra posición no tiene valor (según la concepción burguesa) dado que es la opinión de una minúscula organización. Pero es nuestra obligación moral, responder.

Una cuestión de método

Es necesario dejar en claro que en la edición número 02 de propuesta Socialista, hemos presentado una propuesta alternativa; ante tal realidad, lo que nos queda es reivindicarla e insistir en ella. Pero hay algo muchísimo más importante, aún, que debemos dejar establecido: en una sociedad dividida en clases sociales (por lo tanto en propietarios y no-propietarios, patrones y asalariados, burgueses dueños de los medios de producción y de cambio y trabajadores, dueños de fuerza de trabajo), no es posible encontrar una respuesta que satisfaga por igual, indiscriminadamente, a todos los sectores; habrá ganadores y habrá perdedores. Pensar distinto es una utopía, una ingenuidad, una torpeza, una mentira. Ese es el asunto metodológico.

Recordemos la definición que damos de ALCA (por lo tanto de lo que es el TLC) publicada en el número anterior de nuestra revista: "Es el resultado político inevitable de la lógica del desarrollo histórico del capitalismo en su fase imperialista y en situación de agotamiento. Pretende construir, con las burguesías nacionales como socias menores, un mercado cautivo en el cual llevar adelante sus negocios. Su intención es recuperar la tasa de ganancia en caída libre desde hace treinta años. En dicho mercado tendrá cabida el 30% de la población y el 70% restante quedará en condiciones de sobreexplotación y miseria extrema".

Nosotros, obviamente, no estamos ubicados en aquella fracción del 30% de la población; analizamos los hechos económicos, sociales, políticos, culturales, militares, etc., a partir de la existente realidad del 70% sometido y barbarizado y sometemos a su consideración propuestas que pretenden acabar con esas condiciones de existencia y prevenir un mayor grado de envilecimiento. Aclaramos de una buena vez que no nos preocupa la amenaza de que 500 000 costarricenses queden sin empleo si el TLC no se firma. Lo que nos preocupa son los más de 500 mil trabajadores que estarán desempleados, mal remunerados y peor atendidos, si de firma el TLC. El gobierno no puede demostrar su afirmación; nosotros podemos demostrar la nuestra.

Los resultados de la reconversión

Los treinta últimos años son demostrativos de lo que está por venir. Podemos dividir ese período de tiempo en tres momentos: 1) el gobierno de Daniel Oduber; 2) el gobierno de Rodrigo Carazo Odio y, 3) los gobiernos posteriores (Luis Alberto Monge Álvarez, Oscar Arias Sánchez, Rafael Ángel Calderón Fournier, José María Figueres Olsen, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría y Abel Pacheco de la Espriella).

El gobierno de Daniel Oduber (PLN) tuvo lugar entre 1974 y 1978; es decir, en los primeros años del desbarranque de esta treintena. Tuvo a su favor buenas cosechas de café y un excelente precio del mismo en el mercado internacional; con eso pudo paliar, a medias, los efectos de la situación económica mundial. Quien tuvo que bailar con la más fea, fue Rodrigo Carazo. Pretendió llevar adelante una política tímidamente independiente de los organismos financieros internacionales del tipo del FMI (cuando no había condiciones para la subsistencia de burguesías nacionalistas) y se encontró –por añadidura- con el caliente ambiente regional generado a partir del triunfo de la Revolución Sandinista; con ese cuadro mundial y ese marco político-militar regional, su gestión no tuvo ni brillo ni color. Todos los gobiernos que le sucedieron, comprendieron lo que estaba ocurriendo en el sistema capitalista; ni cortos ni perezosos, se alinearon en una común política que hizo indistinguible al PLN del PUSC y de los partidos burgueses que luego aparecieron. Fue la instauración de un largo período de planes de ajuste, de apoyo logístico y político de los planes militares del imperialismo yanqui, de la reconversión productiva, de la inversión extranjera directa parasitaria (apoyada en los CATs, las exenciones impositivas, los privilegios en el uso de los servicios, la radicación en las zonas francas y la compra de grandes extensiones de tierra en otros tiempos propiedad de los labriegos sencillos), de la reformulación del estado; de la caída del salario real así como el social, del aumento del desempleo, de la despoblación de las zonas rurales, del crecimiento de la economía informal, del endeudamiento interno y externo. En fin, Costa Rica pasó a depender de las importaciones yanquis y, lo que es peor, de las exportaciones al mercado gringo; se transformó en un país tipo mono-cultivador sin diversificación de mercados.

Puesto delante de esta realidad, el presidente de la república, Dr. Abel Pacheco, se calla la boca. Asume la misma como un dato que no se puede modificar y que rescata según se deduce de la reivindicación que hace de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.

Yo, … ruso

El presidente tiene fama de conversador, dicharachero, amigo de los refranes y las expresiones populares. Nunca lo escuchamos decir el dicho que empleamos como subtítulo. Pero lo pone en práctica; recordemos aquello de las tarjetas rojas y las embarcadas. Pues bien, no sólo no se pronuncia con respecto a la política que se vino aplicando sistemáticamente desde hace más de veinte años, sino que la refuerza con algunas medidas que lleva adelante desde su gobierno y que llamamos esenciales. Ejemplos: política fiscal, pensiones, aumentos salariales semestrales, acoso a las empresas estatales, municipalización, aumento de las deudas interna y externa, etc. Obviamente, su defensa del TLC, es el corolario inevitable.

Pero el sentido de este artículo se refiere al sentimiento de conmiseración que invade al presidente cuando piensa en los posibles desempleados. Entonces nos preguntamos: ¿no lo ha invadido es mismo sentimiento a lo largo de estos veinte, casi treinta años?.

El presidente, según dice, no es experto en economía; es por eso que, según dice, se rodeó de un grupo de economistas notables. ¿Ninguno de esos economistas le acercó los números, las estadísticas, de los resultados económicos y sociales de estas décadas?. El presidente, a lo largo de su vida, ha demostrado que es muy versátil en lo que a ocupaciones se refiere: fue agricultor, industrial, comerciante, psiquiatra, político, diputado … y ahora primer mandatario; nadie puede tener tal curriculum vitae y ser un despreocupado de las cosas de la vida. ¿Nunca tuvo la inquietud de averiguar como andaba el país y como vivían esos que ahora le preocupan tanto?.

Algunos pocos datos

En junio del año 2000, publicamos la edición Nº 80 de Solidaridad Socialista (así se llamaba en ese entonces nuestra publicación); lo hicimos como parte del artículo número 2 de una serie que denominamos La economía del país. Los cantos de sirena del gobierno y el cinismo burgués.

En el mismo demostramos, a partir de la información contenida en el proyecto Estado de la Nación, varios aspectos importantes de nuestra historia reciente: 1) entre 1991 y 1997, la inversión externa directa creció 250%; 2) el producto interno bruto (PIB) per capita, creció un 68%; 3) educación creció 39%; 4) vivienda, 36%; 5) salud, 12%; 6) el salario real (de bolsillo), 12.5%. Como puede apreciarse (decíamos en ese entonces y lo reafirmamos ahora) no hay correspondencia entre radicación de capital extranjero, aumento del PIB y condiciones de vida.

En el análisis que hicimos acerca del empleo, vimos lo siguiente: 1) la población total del país creció en un 13.92%; 2) la fuerza de trabajo total lo hizo en un 22.13%; 3) los ocupados plenos en un 22.38%; 4) el subempleo visible –los que trabajan menos de 48 horas semanales y que ganan el salario mínimo o más-22.39%; 5) subempleo invisible –trabajan menos de 48 horas a la semana y ganan por debajo del salario mínimo- 54.12%; 6) desempleados, 25.80%. Los datos son elocuentes y no se justifica ningún comentario.

Al estudiar lo que ocurrió con las exportaciones y las importaciones, concluimos: 1) exportaciones tradicionales crecieron un 52%; 2) exportaciones no tradicionales, un 265%; 3) importaciones de materia prima, 210%; 4) importaciones de bienes de capital, 195% y, 5) importación de bienes finales, 238%. Es decir, hubo pérdida de riqueza, fuga "legal" de capitales.

Por último, al analizar el crecimiento de diferentes renglones de la actividad económica, apreciamos los siguientes cambios: 1) agricultura decreció; 2) industria manufacturera creció un 19.9%; 3) construcción, 54.2%; 4) comercio, 61.18%; 5) transporte, 70.9% y, 6) empresas financieras, 128.6%. El país fue modificándose desde la actividad productiva primaria y secundaria, a la actividad terciaria de los servicios. Se corrobora ello, de manera dramática, al leer las conclusiones de la Comisión Mixta Agropecuaria de la Asamblea Legislativa de diciembre de1999 (en ese entonces el actual presidente era diputado) aparecidas en un documento titulado Dignificando la agricultura. Dice lo siguiente: 1) entre 1960 y 1996, la población rural pasó de ser el 67.3% al 50.74%; 2) la contribución de la agricultura al PIB pasó del 29.95% al 15.4% y, 3) la tierra arable, expresada en hectáreas, pasó de 285 000 a 225 000.

No es necesario insistir con datos; para los que vivimos de un salario, las políticas de los los últimos decenios, fueron una constante desvalorización de las condiciones de vida. Si el presidente Pacheco, no se pronuncia sobre esto, debemos deducir que no tuvo la preocupación que dice tiene con respecto al futuro de los trabajadores. Dicha preocupación respecto del futuro, ¿es real?.

El ejemplo mexicano

Supongamos que lo que ocurrió en la veintena de años que pasó, no es de conocimiento del presidente. Cabe entonces una pregunta: ¿en qué se apoya el Dr. Pacheco para justificar su afirmación?. Nosotros, en cambio, sí podemos afirmar que la firma del TLC traerá los resultados que no desea. Tenemos, para apoyar nuestra posición, la experiencia mexicana; pocos datos bastan para ello. Nuestra referencia es el esquema-resumen elaborado por el sociólogo Rodolfo Ulloa Bonilla, asesor de ANTTEC, México DF, México; el documento se llama Promesas del "libre comercio". Diez años después del TLC, México sigue viviendo en la pobreza y el subdesarrollo. Unos pocos amasan grandes fortunas.

1. Exportaciones. Aumentaron desde $ 51 886 millones en 1993 a $ 160 682 millones en el 2002. Los cinco más grandes exportadores (representan el 20% de las exportaciones) son 100% extranjeros (General Motors, Chrysler Group, Ford, Volkswagen y Hewlett Packard). La mayoría de los insumos empleados se importaron; la maquila compró en México sólo el 2,97% de ellos. México envía a EEUU el 90% de sus exportaciones y desde ese país es el 74% de sus importaciones.

2. Inversión extranjera. La inversión extranjera directa se empleó para comprar empresas existentes. La inversión extranjera de cartera (compra de acciones o de bonos de deuda pública o privada) no paga impuestos por sus ganancias.

3. Crecimiento económico. La tasa media de crecimiento anual del PIB por habitante fue 0.96%. Tampoco se logra superávit comercial.

4. Empleos y salarios. México necesita crear 1.4 millones de empleos por año. Durante los 9 años que lleva el TLC, se debieron crear 12.6 millones de empleos; 3 millones consiguieron empleos formales (el 25%), 5 millones en el sector informal y el resto está desempleado y busca en este último sector. El 55.3% de los nuevos empleos no cumple con las prestaciones de ley: seguridad social, gratificación de navidad y 10 días de vacaciones al año. En el sector exportador manufacturero existen 81 mil empleos menos que antes del TLC. La productividad en las manufacturas creció 53% pero a la patronal la mano de obra le cuesta 36% menos por la disminución de los salarios, los costos indirectos y la seguridad social. El número de hogares que vive en la pobreza creció un 80% desde 1984 y el TLC no revirtió esa tendencia. La población mexicana es de 100 millones de habitantes; 70 millones viven por debajo de la línea de pobreza y de ellos, 40 millones, viven en la pobreza extrema. El flujo migratorio hacia los EEUU creció sistemáticamente en los últimos tres años hasta alcanzar 650 mil personas por año. Entre 1994 y el 2003, los salarios mínimos perdieron el 20% de su poder de compra; los salarios contractuales, el 19%; los salarios en el sector manufacturero cayeron un 9%; los trabajadores de las filiales norteamericanas ganan 75% menos que sus colegas en EEUU.

5. La situación en el campo. Durante los años de vigencia del TLC, se perdieron 10 millones de hectáreas de cultivos; cinco millones de campesinos (en su mayoría jóvenes) emigraron hacia ciudades mexicanas o a los EEUU; el sector agropecuario perdió 2 millones de empleos; el 405 de los porcicultores abandonó la actividad y lo mismo ocurrió con el 24% de los paperos; México importa el 95% de la soya, el 58.6% del arroz, el 49% del trigo, el 40% de la carne y el 25% del maíz; desde 1990 hasta el 2002, el crédito destinado al sector agropecuario decreció en un 80%.

6. Concentración de la riqueza. Los ganadores son pocas personas (empresarios agroindustriales de la cerveza y el tequila, productores y empacadores de hortalizas y frutas tropicales de exportación, importadores de carnes, granos, frutas y de insumos), frente a millones de perdedores. Los procesos de privatizaciones y concentración de la riqueza han conducido al surgimiento de unos cuantos multimillonarios, poseedores de grandes fortunas y de gran poder político, según la revista Forbes: Carlos Slim Helú ($7.400 millones) del grupo Gerso que incluye negocios en telecomunicaciones a través de TELMEX, la transnacional AMERICA MOVIL y la división de América Latina de AT&T, así como participación en negocios inmobiliarios, de bolsa, seguros, papeleras y minería, el presidente Fox lo nombró en la directiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX); Jerónimo Arango ($3.400 millones) obtenidos en el comercio minorista a través de Cifra, primero se asoció con Wal Mart creando Wal Mex y después vendió a la transnacional estadounidense retirándose en Acapulco; Emilio Azcárraga Jean ($3.000 millones) dueño de TELEVISA; Ricardo Salinas Pliego ($3.000 millones) de TV AZTECA y el Grupo Electra; Lorenzo Zambrano ($2.000 millones) dueño de CEMEX una de las empresas cementeras más grandes del mundo; Eugenio Garza Lagüera ($1.800 millones) su principal negocio es FEMSA dedicado a las bebidas y la cerveza con filiales en otros países como Costa Rica (Coca Cola), también tiene participación en la banca; Alberto Bailleres ($1.600 millones) posee Peñoles que es la empresa minera de plata más grande del mundo, tiene también cadenas de tiendas y aseguradoras; Roberto Hernández ($1.600 millones) lideró BANAMEX hasta que fue vendido al Citygroup de Estados Unidos, mantiene participación en el Citybank; Alfredo Harp Helú ($1.500 millones) tenía intereses en BANAMEX hasta que se vendió al Citygroup de Estados Unidos; Carlos Peralta ($1.300 millones) su fortuna proviene de su participación en la red de telefonía celular, controla el grupo IUSA de manufacturas del sector eléctrico y productos de cobre; María A. Aramburuzabala ($1.200 millones) del grupo Modelo que controla empresas de cerveza y bebidas; e Isaac Saba Raffoul ($1.100 millones) que controla los grupos Casa Saba y Xtra del sector farmacéutico. Como se puede observar prácticamente son 12 familias las dueñas de México.

Si nos miramos en el espejo mexicano, el presidente debería preocuparse por lo que ocurrirá si se firma el tratado. Aunque cabe la posibilidad de que pertenezca a alguna de "las 12 familias" o que entienda que, a partir del enriquecimiento de ellas, sobrevendrá, en algún momento de nuestra existencia, algún resultado benefactor.

 

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