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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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propuesta Socialista Editorial: Enfrentar el TLC. Nota de tapa: Nuestra respuesta al presidente Pacheco. Nota de contratapa: Aniversario 45 de la Revolución Cubana. Panorama internacional República Dominicana también es América. Contra el capitalismo y el TLC, organización, lucha y movilización. Una experiencia mexicana. Haití: la rebelión de los zombis. Panorama nacional ¿Un pacto fiscal para beneficio de quienes?. Panorama cultural "Bowling for Columbine", documental justo a tiempo. Humberto Ak’abal rechaza premio Nacional de Literatura. La Chispa
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MEDIO ORIENTE: Situación cada vez más complicada |
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Escribe: Jorge Arturo Camacho |
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"Una rebelión puede ser concertada por un 2% de activos y un 98% de simpatizantes". T. E. Lawrence I. ¡Iraq para los iraquiés! La guerra con Iraq está lejos de terminar; lanzada por el gobierno de Busch y sus aliados el 19 de marzo del 2003, a punto de cumplirse el primer aniversario de tan grave fractura a la paz en el planeta, y de persistir la ocupación militar y política del país, se ha impuesto una dinámica de "ocupación resistencia", como prolongación de la guerra desatada. En "Le Monde diplomatique Nº 19 diciembre del 2003 y bajo el título "Un libertador en el trono del tirano", el periodista Davis Baran plantea que para los ocupantes "...la pregunta parece ser: ¿cómo retirarnos sin mostrar impotencia?", y en el inicio de su trabajo consideró que "Quienes denunciaron la ilegitimidad y la arrogancia de la guerra(...) hallan una especie de (...) mitigación en la recepción mitigada que la población reserva a las fuerzas de ocupación". Por lo general todas las acciones administrativas que tienen que ver con la "reconstrucción" de Bagdag, Basora y otras ciudades importantes en Iraq, gozan de la desconfianza de una población que paradójicamente, sufrió persecución y exterminio por parte del régimen dictatorial de Sadam. "Las críticas se imponen ampliamente. A menudo se escuchan expresiones como "la situación es peor que antes de la guerra", "los estadounidenses son como Sadam" (L. M. d. op. cit. p.24). Pero la población iraquí en general no está en plan de sublevación. El desgaste producido a raíz de los bombardeos indiscriminados que produjeron miles de víctimas mortales y más aún víctimas sobrevivientes pero postradas en su mutilación corporal, con cánceres generados por los agentes químicos y biológicos, (armas de destrucción masiva que sí pueden utilizar los invasores); antes aún, los padecimientos y el empobrecimiento de las masas provocados durante años del régimen tiránico y acaparador de Hussein, producen una especie de postración, no indiferencia, en la mayor parte de la población. En el artículo antes citado y bajo el subtítulo Un poder cercado, el autor hace la siguiente reflexión (...): "¿cómo es posible que un pueblo que se haya en condiciones tan favorables para manifestar su oposición puede criticar tan duramente al ocupante y tolerar en gran medida la ocupación (L. M. d. op. cit. p 24). Hay que tomar en cuenta que tanto el poder militar como el poder civil instalado por los primeros, han desarrollado e impuesto una política de creación de verdaderos santuarios al igual que durante la tiranía. "No solo ocuparon las palacios presidenciales y los locales del partido Baas (...) también tomaron posesión de varios hoteles, escuelas y complejos habitacionales (L. M. d. op. cit. P.24). Convertidos en sitios estratégicos, han sido aislados y convertidos en fortalezas para defenderse de ataques con coches bombas, morteros caseros y otras modalidades que la inventiva de los pueblos invadidos siempre ha desarrollado a lo largo de la historia. De tal modo que los invasores se encuentran sitiados, auto entrampados, recelosos de un pueblo que según Busch, Dick Cheney, Rumsfeld, Tony Blair y todo el clan tenebroso y mafioso que desató la guerra, los iba a recibir como "libertadores". Paul Bremer, verdadero procónsul impuesto por la camarilla Buschiniana, tiene poderes absolutos en Iraq. Pero al igual que "los sicofantas de la tiranía", está rodeado de un entorno de consejeros totalmente aislados de la población. Para el gobernador; "lo que cuenta es la libertad (...). Es fundamental superar la violencia (...) todos los derechos de que gozan hoy los iraquíes son gracias a la victoria de la coalición" (L. M. d. op. cit. p. 24). Una respuesta creciente En la misma edición de Le Monde diplomatique, su director Ignacio Ramonet, estima que "El incremento de los ataques en territorio iraquí contra las fuerzas ocupantes lideradas por la coalición angloestadounidense ya ha provocado más muertes de militares de la coalición que las producidas durante la guerra"; se sobreentiende sufridas por dichas fuerzas. El autor de dicho artículo intitulado "Iraq, el desmadre" (L. M. d. p. 40, dic 2003) cita a T. E. Lawrence, quien sentenció hace varios lustros que "Una rebelión puede ser concertada por un 2% de activos y un 98% de simpatizantes". ¿Estamos ante una situación similar en el caso de Iraq?. Lo cierto es que los invasores y ocupantes se encuentran a la defensiva, y su objetivo inmediato es protegerse de la acción de una resistencia cada vez más agresiva. Todos han sido blanco de ataques certeros, no solo los yanquis; también los británicos, italianos, españoles, polacos. Finalmente, cabe anotar la importancia de todo el accionar en esta invasión ocupación de Iraq, por las fuerzas de la coalición y los gobiernos respectivos. Busch y Blair se encuentran en una encrucijada, sobre todo Busch, que aspira a reelegirse; cada día que pasa la resistencia cobra más vidas de los ocupantes. El pueblo estadounidense teme al grado de terror dos cosas sobre todo: la desocupación -que se acrecienta día con día- y recibir en bolsas plásticas los cadáveres de sus familiares (recordemos Viet Nam), y esto ocurre cotidianamente. Y como si fuera poco, la colección de mentiras que urdiera la temible camarilla de Busch y su aliado inglés Tony Blair, respecto a las armas de destrucción masiva que tenía y aumentaba el tirano Husseim (sus otrora aliados), ha caído al suelo hecha añicos ni más ni menos que por el propio conductor de la misión encargada de encontrar las dichas armas. David Kay, designado por la CIA y con el anuente y total respaldo de Bush y sus muchachos, declaró, tras renunciar y ante una Comisión del Senado Norteamericano, que "Estábamos todos equivocados (...) Sadam Husseim destruyó sus arsenales después de 1991 y nunca recobró la capacidad para fabricar nuevas armas" (La Nación, p. 18 A, 7 febrero 2004). En todo este contexto queda más que claro que los ocupantes no tienen sino una alternativa: salir del país de "entre dos ríos" y dejar a sus habitantes elegir (¿?) su propio destino y gobierno, o permanecer a un costo tan alto como probablemente el de la derrota en Viet Nam. "¡Que lejos quedó el tiempo en que los halcones del Pentágono anunciaban que las fuerza invasoras serian recibidas como liberadoras!". (Iraq, el desmadre, Ignacio Ramonet, en L. M. d. p. 40, dic. 2003). ¿Queda alguna duda de que Saddam Hussein negoció con Paul Bremer su entrega?. Solo que el envejecido extirano, escondido en un agujero, sin otra defensa que una escuadra de 45 mms., los embromó. Ahora los invasores –ocupantes solo tienen una certeza: Hussein ni pincha ni corta en la creciente rebelión-oposición de sectores del pueblo iraquí (¿será ese el 2% que enuncia T. E. Lawrence?). No nos cabe duda: en la Mesopotamia, donde permanecen las tropas de ocupación estadounidenses, británicas y complementarias, cada día soplan más recio los vientos de la insurrección popular. Además, los ocupantes, que se cuidaron de crear las milicias nacionales para sustituir al ejército élite de Hussein, integradas por iraquíes pero también por mercenarios, los colocan de parapeto para proteger las vidas de la nueva élite en el poder, los ciudadanos norteamericanos y acaso también los ingleses. Ello explica los reportes de bajas oficiales que insisten en un mayor número de población civil, mentira efectista que no logra engañar sino a ellos mismos. "Esta es presentada sistemáticamente como un elemento de agresión sobre la propia población. Según el discurso oficial, los "baasistas" y los "terroristas-ambos calificados de "bad guys"- actúan sobre todo contra el pueblo iraquí" (L. M. d. "Un libertador en el trono del tirano", David Boran, enviado especial. P. 24, Dic.-03). Las milicias paramilitares creadas por los invasores-ocupantes se encargaron de ejecutar la represión en los barrios, escuelas, comunidades, escuelas, universidades. Esto como complemento del accionar de helicópteros y tanques de los ejércitos de ocupación, que tomaron como blanco cualesquier sitios bajo la simple presunción de existir allí un foco "terrorista" (Ellos no son los terroristas, sino los seguidores del "Gran hermano" y su espada justiciera en la novela de G. W. Wells). La resistencia aumentó desde entonces y no ha cesado, sino que crece contestataria y efectivamente. "Los 130.000 soldados estadounidenses (más el resto hasta juntar 155.000 procedentes de 34 países, sin mandato de la ONU ni la participación de ningún estado árabe o musulmán), no son suficientes para hacer seguro el país ...Las embajadas extranjeras, las empresas occidentales beneficiarias de los contratos de reconstrucción (esencialmente estadounidense y vinculadas con la administración Busch; los ministerios y otros (...) están protegidos por miles de mercenarios reclutados por oficinas privadas como Erimys (...) Global Risk (...) Vinnell (...) Dyncorp (…) y Olive" (L. M. d. "Iraq, el desmadre" Ignacio Ramonet, p. 40, Dic. 2003). En resumen, Iraq es un país amurallado por la nueva élite en el poder, donde la inseguridad propia y probablemente sin comparación de los Estados Unidos de Norteamérica ha sido instalada. Busch y sus ideólogos: Cheney, Rumsfeld, Wolforwitz, Perle y otros, en complicidad con Tony Blair de Gran Bretaña y una colección de tontos profacistas, como Aznar, se largaron en pos de un sueño delirante: "reconfigurar el Oriente Medio" a la medida de sus insaciables aspiraciones de poder y de riqueza. Pero todo indica que como dice el dicho popular "la venada les salió careta". II. Palestina e Israel en nueva perspectiva Probablemente, el conflicto entre los pueblos palestino e israelita sea uno de los más antiguos, alrededor de una centuria. En su ensayo de Historia Contemporánea, "La ocupación militar israelí de Cisjordania y Gaza: de la Guerra de los seís días a la Declaración de Principios (1976-1993), el Dr. Roberto Marín Guzmán, inicia la introducción con una recordación histórica: "Muerte al traidor, muerte al judío" clamaban enfurecidas las masas parisinas contra Dreyfus en 1984, durante el proceso de traición". Dreyfus recibió tal proceso por la supuesta comisión del delito de entregar información estratégica a los alemanes. Para Marín, "esas opiniones anti-judías eran parte de un difundido sentimiento contra los judíos, en Europa que les perseguía, expulsaba discriminaba y confinaba a guettos (...) en condiciones infrahumanas". Toda esta situación racista llevó a ese pueblo a acudir a la convocatoria al primer Congreso Internacional Sionista, acción impulsada por Theodor Herzl en 1897, cuyo resultado fundamental fue la creación de un Estado para los judíos. Como es conocido, en 1948 y con el apoyo internacional y de acuerdo con la ONU, se creó el Estado de Israel en Palestina, a expensas del pueblo palestino, su historia y tradiciones. Ese proceso, estima el historiador, no estuvo exento de "...muchos años de lucha guerrillera, terrorismo y muchas acciones violentas, además de diplomacia y contactos..." por parte de los sionistas. El autor del ensayo recaba en la contribución subjetiva y válida de "...los horrores del holocausto y el enorme sufrimiento de los judíos, víctimas de una desenfrenada persecución durante la segunda guerra mundial". Conocemos lo que siguió a la guerra de los seis días de 1967, los acuerdos de Gaza y Jericó de 1994, y la ocupación militar por Israel de Gaza y Cisjordania. Paradójicamente, las antiguas victimas del fascismo se convirtieron en victimarios del pueblo palestino hasta nuestros días; en los dominadores-invasores con el quinto ejército más poderoso del mundo, frente a un pueblo que se defiende a partir de la última Intifada con piedras y hondas, y con el sacrificio de decenas de jóvenes luchadores que se inmolan al tiempo que cobran vidas de soldados y colonos judíos. Sin embargo, ha surgido lo que en palabras de Quadura Fares; diputado del Consejo Nacional Palestino y designado Ministro del Gobierno de Amehed Qorei, "Una ventana a la esperanza" (L. M. d. P. 16, Dic. 2003). El autor se refiere al proyecto de acuerdo palestino-israelí, a firmarse el pasado 1º de diciembre del 2003. Según Fares "su anuncio provocó la indignación general de la derecha israelí" y "algunos grupos palestinos denunciaron la renuncia a principios". El Estado de Israel es una realidad concreta, asentada y enraizada en una parte del territorio de Palestina; está seriamente apuntalado por los intereses del imperialismo norteamericano y del capitalismo occidental, lo que se traduce en un apoyo económico y logístico militar sin precedentes; su política es típicamente expansionista y colonizadora, a costa de arrasar con todo a su paso y victimar al pueblo palestino. Pero a pesar de todo ello, de la desigualdad enorme entre este nuevo Goliat frente a una David árabe – trocados los papeles del Viejo Testamento -, el Pueblo Palestino resiste e impide ser vencido hasta su sometimiento y aniquilación. El cuadro es por lo demás desmotivador y promete solo resultados desastrosos y genocidas, en este complejo escenario que tiene implicaciones nacionales, religiosas, culturales e históricas. Para Qadura Fares, "Cualquiera puede constatar la escalada y la intensificación del conflicto (...) jamás habrá victoria o solución militar decisiva. La Lógica que prevalece es la del "equilibrio del terror" (L. M. d. op. cit. p. 16). De tal modo, los acuerdos de Ginebra, suscritos por destacados intelectuales, políticos e incluso exmilitares palestinos e israelíes, son ciertamente oportunos. "La Iniciativa de Ginebra es un punto de inflexión en la historia" opina el autor citado; es posible que ambos gobiernos puedan estimar que concesiones puedan dar para poner fin al conflicto sin sacrificio de una de las partes. Para Amram Mitzna, exgeneral del ejército sionista e-intendente de Haifa (1993) y expresidente del Partido Laborista israelí, "Si el Primer Ministro Israelí decide aplicar la iniciativa de Ginebra, pasará a la historia como aquel que fundó el Estado judío y democrático de Israel sobre un acuerdo" (L. M. d. "Por qué Ariel Sharon tiene miedo" p 17, Dic. 2003). El mismo autor explica, en su artículo, hablando de las políticas actuales del gobierno ultraderechista de Sharon que: "El desarrollo de las colonias existentes, así como la construcción de otras nuevas, la edificación del muro de separación racista – que transforma a las ciudades y los pueblos palestinos en guetos y confisca cientos de hectáreas de tierra Palestina -, el control riguroso de Jerusalén con vistas a acentuar su judaización (...) son medidas guiadas por una ideología que rechaza – por principio – toda reconciliación y toda resolución equilibrada" (L. M. d. op. cit. p. 17 ). La iniciativa tomada por las personalidades de ambas naciones en Ginebra, constituye una propuesta coherente y asimilable para ambos gobiernos, y su norte persigue el logro de crear – como única salida posible al conflicto casi eterno – un Estado Palestino independiente junto al de Israel. |
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