Nicholas O'Halloran

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Lokura

TE LLEVO DENTRO

Me has dado tanto, mi loka...
tanto y tan intensamente,
que no puedo devolverte
nada...

Todo lo que me has dado
en nuestras tardes furtivas,
en nuestros besos, en tus miradas,
en mis manos y tus caricias,
todo lo que me has dado,
todo lo que he soñado,
cuando he estado contigo,
he de tenerlo conmigo...
si no, estoy terminado.

Si me quitas tus palabras,
tu llanto y tu lamento,
y tus risas y tu cara,
y tu melena, y tu pecho,
y tu canción en mi oido,
y mis manos en tu pelo,
y tus ojos en el cielo
mientras besaba tu cuello,
te aseguro que me muero,
que me voy, que me destierro
de este mundo de los vivos.

Y mis tardes de dolor,
que tuve tu amor perdido,
y las que gocé contigo,
quemándome con tu fuego,
y aquellos locos juegos
que inventamos dulcemente,
y aquel sabor de tus hombros,
cuando los bañó la luna,
y tus uñas en mi espalda,
y mi cuerpo junto al tuyo,
y mis dedos, y tus muslos,
y tu boca en la alborada...
y aquella madrugada
que nos sorprendió desnudos
cuando entró por la ventana
la luz de aquel nuevo día,
y la cerveza bien fría
con que mojaste tus labios,
y que mi boca bebía
secándolos con cuidado,
y aquél traje de noche
que estrenaste una tarde,
y el cenicero en que arde
mi cigarro compartido,
y esa boca en la que tantas
maravillas descubría,
y aquella triste agonía
que llegaba a tu partida,
cuando marchabas tan lejos...
y el beso de despedida,
y más caricias, más cuerpo,
y aquella bolsa marrón
que no cerraba ni a tiros,
y el primer y loco amor...
y los que después vivimos,
y cuando marchó el sentido,
dejando al fin a los lokos,
y aquellos enfados nuestros
(que por suerte fueron pocos),
la desnudez recortada
en la pared, toda blanca...
y las sábanas al suelo,
y el despertar a tu lado,
y el besarte, y, temprano,
volver a entrar en tu cuerpo
con mi boca, mis caricias...
con la unión hasta lo eterno...

Todo eso está clavado
tan duramente en mi alma,
que nadie puede arrancarlo
si llegar a destrozarla...

Que te llevo dentro, mi loka...
que te llevo dentro...

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