En 1774 decora una capilla de la cartuja de Aula Dei, cerca de Zaragoza y a finales de año es llamado por Mengs a la Corte. Goya empieza a trabajar, sin sueldo fijo, para la Real Fábrica de Tapices. Su primer encargo es una serie de cartones para el comedor de los príncipes de Asturias en El Escorial. En 1776 solicita a la Fábrica, sin lograrlo, una plaza de pintor fijo. Sigue trabajando y entrega el primer cartón para el comedor de los Príncipes en el Palacio del Pardo. Ese año cae enfermo, dejando constancia del mal y de su recuperación, la correspondencia con Martín Zapater.

La serie para el comedor está finalizada en 1778 y no tara en recibir un nuevo encargo para el dormitorio de los príncipes de Asturias en el Pardo que entrega ese mismo año. Goya comienza su carrera como grabador y anuncia en la Gaceta la venta de sus aguafuertes sobre obras de Velázquez. El año 1779 empieza bien para las ambiciones del pintor. Con motivo de la entrega de los cartones para el dormitorio comparece ante Carlos III y los Príncipes de Asturias. Muerto Mengs, solicita sin éxito la plaza de pintor de cámara.

En 1780 entrega los cartones para el antedormitorio de los Príncipes de Asturias en el Pardo y es elegido por unanimidad académico de mérito de la Real Academia por su Cristo crucificado. Inmediatamente, junto a sus cuñados Francisco y Ramón Bayeu, recibe un encargo de la junta de obra y fábrica del Pilar para realizar unos frescos en las cuatro cúpulas y pechinas que rodean a la Santa Capilla. En febrero de 1781 ya está terminado el Regina Martyrum para el Pilar.

De vuelta en la corte recibe un encargo para la iglesia de San Francisco el Grande, en el que participan Francisco Bayeu, Maella, González Velázquez, Andrés de la Calleja, Gregorio Ferro y José del Castillo. Goya no deja de trabajar durante 1782 en San Bernardino de Siena predicando ante Alfonso de Aragón que una vez terminada, un año después, se coloca tapada en San Francisco.

El año 1783 es muy fructífero para las aspiraciones de Goya que recibe el encargo de pintar el retrato de El conde de Floridablanca donde se retrata el artista. Es invitado en agosto por el infante don Luis a su residencia en Arenas de San Pedro donde hace varios retratos, entre otros el Retrato ecuestre de María Teresa Vallabriga, del que sólo se conserva un boceto y La familia del infante don Luis. En 1784 nace el sexto hijo del pintor, bautizado como Francisco Javier Pedro, el único que consigue llegar a adulto.

En abril de 1785 Ceán Bermúdez cobra en nombre del artista, el retrato del director del Banco de San Carlos y es elegido teniente director de pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los encargos anteriores van abriéndole las puertas de la aristocracia madrileña que se mostrará deseosa de ser retratada por Goya. Su consagración ya es un hecho: empieza a trabajar para los duques de Medinaceli y para los duques de Osuna hace los retratos de El IX duque de Osuna y el de La condesa-duquesa de Benavente.

En junio de 1786 Goya es nombrado pintor del rey y como muestra de agradecimiento pinta un retrato de su cuñado francisco. Empieza a trabajar en los cartones para el comedor del rey en el Palacio del Pardo y comienza una serie de retratos para el Banco de San Carlos. Un año después, los duques de Osuna le encargan una serie de ocho obras para su residencia El Capricho y el rey, tres lienzos para el convento de Santa Ana de Valladolid.

Goya empieza a aprender francés de manera autodidacta mientras trabaja en bocetos para cartones destinados al dormitorio de las infantas en El Pardo. En octubre de 1788 presenta factura a los duques de Osuna por San Francisco de Borja y el moribundo impenitente, para la catedral de Valencia, y por el retrato de Los duques de Osuna y sus hijos.

              

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