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Goya pintó al óleo sobre la pared de yeso, once
escenas de la vida de la Virgen para la capilla de la Cartuja del Aula Dei de
Zaragoza. La ejecución debió ser pagada por un mecenas desconocido pues
el pintor no aparece en los libros de cuentas de la Cartuja. Las pinturas
debían estar acabadas en 1774, año en que se encargaron unos marcos
dorados para las mismas, y por referencias se consideran realizados entre
1772 y 1774.
El conjunto que nos ha llegado muy desvirtuado, está formado por
paneles apaisados de unos 3×8 m constituyendo en total una magna obra de
unos 240 m2. Los paneles están situados en la parte alta de
los muros, por encima de los respaldos de la sillería y las puertas.
En 1836 los cartujos hubieron de marchar a la casa madre en Francia
debido a la desamortización de los bienes eclesiásticos. Cuando
regresaron en 1901 se encontraron que los
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años de abandono habían hecho
desaparecer las cuatro escenas de la izquierda, hallando el resto muy
deteriorado. Hicieron entonces venir a los hermanos Buffet, artistas
franceses de cierto renombre, quienes repintaron lo perdido y restauraron
lo perdido y restauraron lo demás.
Las composiciones de Goya son espaciosas, las figuras monumentales,
pesantes, con unos fondos arquitectónicos inventados y un ambiente
calmado y tranquilo; carecen de ilusionismo y de los atrevidos escorzos de
los frescos barrocos. Recuerdan a algunos cuadros de tema mitológico
hechos en Italia como El sacrificio a Pan. También se ha visto en ellos
una ambientación que anticipa sus cartones para tapices.
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