Muestra La familia del Infante Don Luis (70k) 248×330 mm.
Óleo sobre lienzo.
1784. Fundación Magnani-Rocca. Corte di Mamiano, Parma.
Título: La familia del Infante Don Luis.

Este cuadro se pintó en 1784, durante la segunda estancia de Goya en Arenas de San Pedro. El artista fue invitado por el infante don Luis durante los meses de verano de 1783 y 1784; Goya se muestra muy agradecido al infante en su correspondencia con Zapater.

En una de estas cartas el pintor cuenta a su amigo que durante la segunda estancia realiza dos cuadros. Unos es el La familia del Infante Don Luis, el primer gran retrato colectivo de Goya, el otro es el Retrato ecuestre de doña Teresa de Villabriga. Parece ser que el artista se sintió muy a gusto en estas visitas y ello se aprecia en el tono familiar y hasta desenfadado con el que realiza esta obra.

El artista logra los favores del infante gracias a su amistad con Marcos del Campo, que trabajaba al servicio del infante y que poco antes se había casado con una hermana de Josefa Bayeu. Este lienzo siempre perteneció a la familia llegando a Italia en 1904 al casarse la última nieta del Infante con el príncipe italiano Camilo Ruspoli.

Este gran lienzo ha sido objeto de múltiples estudios por su compleja composición y por la temática, tratada con gran intimidad. Es cierto que los artistas españoles no cultivaros especialmente el retrato de familia, las únicas obras de este género pertenecen a pintores extranjeros como Louis Michel van Loo o Amiconi. Goya recupera un género inspirado en la obra de Hogarth pero que no pierde de vista el perenne modelo de Las Meninas de Velázquez.

Por otro lado, el único precedente en la obra de Goya de un retrato de grupo, habrá que buscarlo en el retrato del Conde de Floridablanca, realizado unos meses antes y donde el artista también se retrata.

La composición está dominada por la luminosa figura de doña María Teresa de Vallabriga que aparece sentada ante una mesa donde está la fuente principal de luz de la obra: una sencillo candelero. La protagonista de la obra lleva puesto un peinador blanco, mientras un peluquero arregla su cabello. Frente a ella se sienta el infante,  que viste una bata y hace un solitario con unos naipes. Tras el infante aparece, de perfil, con una larga coleta y vestido de azul, el primogénito del matrimonio: el que sería el Cardenal don Luis María de Borbón y Vallabriga. Mirando como trabaja Goya, que también se ha retratado, se ve el rostro infantil de María Teresa, futura Condesa de Chinchón.

Tras la familia aparecen Antonia de Vanderbrocht y Petronia Valdearenas, las dos damas de la señora que la traen un sombrero, y otra dama, con la pequeña María Josefa en los brazos, llamada Isidra Fuentes. Los hombres pueden ser el secretario del infante Manuel Moreno, el ayudante de Cámara Gregorio Ruiz de Arce, el Pintor de Cámara de su Alteza Alejandro de la Cruz y el más joven, el secretario de la señora Francisco del Campo, hermano de Marcos del Campo.

Técnicamente es un cuadro muy complejo. Obedece a una escenográfica en la que todos los personajes aparecen ante el espectador como si posaran ante un escenario. Este carácter escenográfico de la obra, provoca que la profundidad del lienzo quede cortada por el cortinaje del fondo y que Goya se vea obligado a ganar profundidad colocando a los personajes en dos diagonales que se dirigen al foco de la obra, doña Teresa de Villabriga.

De este último personaje parece surgir toda la luz que ilumina la escena. El peinador blanco de la esposa del infante, refleja la tenue luz de la vela amplificándola y proyectándola al resto de la escena. Los extremos del cuadro aparecen en penumbra, el propio Goya en contraluz, pero se trata de una luz tan cálida que sirve para cargar aún más de intimidad al conjunto.

                   

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