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Historias de Los Ángeles: la lúgubre mansión de Los Feliz

Un prestigiado cardiólogo cometió un crimen dentro de una bella y lujosa residencia para acto seguido atentar contra su vida. Desde entonces se presume que la propiedad está embrujada y nadie se ha atrevido a habitarla de nuevo. Otra historia de Los Ángeles

NOTA: Este artículo forma parte de seriado de historias que tuvieron un final horrendo en la soleada ciudad la cual, junto con su vecina, la admirada Hollywood, suelen también ser un polo de atracción para hechos violentos inimaginables hasta que éstos suceden en la que muchos consideran es la capital del glamour en Estados Unidos

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ABRIL, 2026. El primer detalle que notan los hispanohablantes respecto a este sector residencial angelino es: si utilizamos el artículo en plural, ¿por qué el adjetivo va en forma singular? Aparentemente, el nombre proviene de los años en que el sur de California estaba habitado por rancherías administradas por gente de origen español o mexicano. Enseguida veremos porqué.

Como sea, ese sector de la gran urbe angelina fue famoso en los años 50 y 60 por su boyante escena intelectual, literaria y toda suerte de bohemios. También se convirtió en un rumbo bastante caro, y lo sigue siendo; se considera que, después de Beverly Hills, Los Feliz es una área que solo se pueden costear los realmente adinerados en California (que cada vez son menos, por cierto, cortesía del hiperincompetente gobernador Gavin Newsom).

Como ha sucedido en muchas otras ocasiones, el crimen ocurrido en Los Feliz hoy es una leyenda urbana tachonada de información falsa y exagerada. Se dice, por ejemplo, que los crímenes ocurrieron en la Nochebuena cuando lo cierto es que todo sucedió tres semanas antes. Otro rumor dice que el autor de los crímenes estaba vestido como Santa Claus y que los regalos quedaron manchados con la sangre de las víctimas.

Desde entonces se piensa que la también llamada "Residencia de Los Feliz" está embrujada, alimentado el asunto con las historias extrañas que han ocurrido en la zona. Como muestra, en 1863 se registró ahí una epidemia de viruela. Asimismo, se afirma que en ese entonces la propiedad llevaba el nombre de Rancho Los Feliz, administrada por Antonio Feliz. Al no tener descendencia, don Antonio determinó en su testamento que, al morir él, su sobrina Petranilla heredaría la enorme finca.

Sin embargo, al ocurrir la epidemia don Antonio pidió a su sobrina que se trasladara a la entonces lejana ciudad de Los Ángeles para quedar a salvo. A su regreso, Petranilla se topó con la mala nueva: un grupo de abogados dieron la orden a don Antonio de vender la propiedad. Furiosa, Petranilla lanzó una maldición: "Veo enormes inundaciones que traerán destrucción. Veo muchos árboles de roble secarse y quedar consumidos por el fuego. La furia celestial y la venganza infernal se sentirán en todo este lugar".

Sin embargo, hay quienes cuestionan la veracidad de esa maldición: Petranilla efectivamente heredó el rancho, luego lo vendió y vivió hasta los 92 años.

Por ese tiempo entró en escena Griffith J. Griffith, un inmigrante galés, precisamente quien adquirió el rancho Los Feliz. Griffith --cuyo nombre-apellido es también el de Griffith Park, donde se encuentra el Observatorio Griffith, sitio en el que se filmaron escenas de la película Rebelde Sin Causa. Griffith se convirtió en un rico industrial que amasó una gigantesca fortuna en el negocio de la minería. Asimismo Griffith era filántropo y fue él quien luego donó los terrenos del parque donde hoy se encuentra el observatorio que lleva su nombre.

Pero Griffith J. Griffith también era un sujeto muy violento que padecía desórdenes mentales. En 1900 asesinó a tiros a su esposa Tina. La donación del terreno no fue un acto fortuito suyo: en el área había ocurrido una inundación y se rumoraba que los espíritus de don Antonio y Petronella se aparecían, burlándose de la tregedia. Aún hoy se considera que toda el área del otrora rancho Los Feliz está embrujada: se dice que el fantasma de Walt Disney, quien gustaba dar la vuelta con sus hijos en un carrusel de su propiedad y ubicado en el parque, se aparece con frecuencia, lo mismo que el de la actriz inglesa Peg Entwistle, quien se tiró al vacío desde la letra H del letrero de Hollywood.

Fue también en esa área donde ocurrieron los asesinatos del matrimonio La Bianca, ordenados por Charles Manson en 1969.

Ya desde los años 20, Los Feliz pasó a ser un sector residencial de clase media-alta. Es precisamente en el 2475 Glendower donde se encuentra la residencia Los Feliz, construida en 1925. Su estilo es español, tipo andaluz, con cinco habitaciones, un enorme comedor, estancia e imponentes escaleras que llevan al segundo piso. Muchas celebridades, cantantes y compositores viven en el área, entre ellas la cantante Carole King (la portada de su legendario álbum Tapestry, donde aparece con un gato, fue tomada en su hogar).

Sin embargo y por una extraña razón, los primeros moradores de la casona decidieron ponerla de nuevo a la venta, y dado que se encuentra ubicada en una colina, decenas de víctimas de la peste de viruela fueron enterradas ahí en fosas comunes. Eran los Schumacher, un matrimonio de Seattle, pero no disfrutaron mucho tiempo la casa: ella murió al poco tiempo de un mal cardiaco y el marido falleció de neumonía meses más tarde.

Nada de eso impidió al doctor Harold Perelson adquirir la propiedad en los años 50. Eran los años de la posguerra; el estrés acumulado entre miles de personas durante ese conflicto y el cambio en los hábitos alimenticios y la disminución del ejercicio entre los angelinos dio a los cardiólogos, hasta entonces relativamente requeridos, en una profesión cada vez más importante.

Perelson era un especialista muy estimado entre sus colegas. Algunos lo consideraban "excéntrico" y malhumorado" pero gracias a su profesión había acumulado una fortuna considerable. Su esposa Lillian era una socialité con la que engendró tres hijos. Los Perelson socializaban poco pero parecían una familia apacible, de ahí que la urbe se horrorizó cuando en 1959 el Dr. Perelson asesinó a martillazos a su esposa Lillian e hirió a su hija, quien logró escapar. Acto seguido el cardiólogo se suicidó consumiendo un frasco de pentobarbital. A unos pasos del cuerpo se encontraban el martillo ensangrentado y un ejemplar abierto de La Divina Comedia, de Dante.

Se manejaron varias hipótesis en torno a la decisión del cardiólogo Perelson. Una de ellas establecía que, pese a su prestigio y que cobraba grandes sumas en cada cirugía, el gasto de la residencia sumió al matrimonio en un adeudo que parecía impagable. Asimismo, se corrió el rumor de que el facultativo se había enredado con una enfermera y que la esposa le echó en cara su infidelidad. Otra versión, la más sólida, apunta que Perelman padecía esquizofrenia y que llevaba tiempo tomando Thorazine, un medicamento que sería prescrito años después.

Desde entonces la leyenda ha sido alterada, quizá con la idea de convertir a la mansión Los Feliz en una especie de Graceland del crimen. La idea de que los asesinatos ocurrieron en Nochebuena y que el doctor atacó a la familia mientras ésta abría los regalos surgieron muchos años después. Como sea, la residencia es frecuentemente visitada por parapsicólogos y cazafantasmas equipados con aparatos que registran voces procedentes del más allá, quienes aseguran haber escuchado "lamentos femeninos" y las súplicas a gritos de un hombre "pidiendo perdón", aparentemente el cardiólogo Perelson. Incluso alguien más asegura haber "detectado" unas "risas burlonas", supuestamente de Petronilla, la heredera del Rancho Los Feliz.

La propiedad tiene dueño por lo que no puede ser demolida por orden de autoridad local. Con todo, sus propietarios rehúsan vivir allí. Por cierto, no deja de ser irónico que la señora Schumacher, del matrimonio de Seattle, haya fallecido del corazón y que el autor de los crímenes, el doctor Perelson, hubiera sido un cardiólogo.
 

 

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