1945
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En 1945, Hiroshima, Nagasaki, y antes que ellas Berlín, Manila y Tokio se convirtieron en las últimas ciudades que sufrieron la devastación y el horror provocados por las batallas finales de la Segunda Guerra Mundial. Con estos últimos sufrimientos se cierra una etapa de la historia de la humanidad caracterizada por la agresividad incontrolada y la impresionante capacidad autodestructiva del género humano. Mientras tanto, en Yalta, Postdam y San Francisco, se inaugura otra etapa histórica no exenta, desgraciadamente, de temores, tensiones y enfrentamientos en campos de batalla reales e ideológicos, como más adelante sucederá con la Guerra Fría. El fin de la Guerra En el inicio de 1945, todo el mundo consideraba inminente el fin de la guerra. Sin embrago, todavía debían librarse combates decisivos, y morir cientos de miles de personas. Entre Enero y Mayo se libraron duras batallas en Europa y Asia, las más importantes son: 1. La Batalla de Desdre: que se desarrolló entre el 13 y el 14 de Febrero de 1945, en esa ciudad alemana. La aviación aliada lleva acabo fuertes bombardeos sobre esa zona, que destruyen completamente la ciudad y ocasionan la muerte de más de 100 mil personas. Esta ofensiva aliada tiene como fin primordial destruir las últimas fuerzas de resistencia y acelerar la carrera hacia la ciudad de Berlín. 2. La conquista de Iwo –- Jima: que tuvo lugar entre el 19 de Febrero y el 17 de Marzo, en la importante base militar que los japoneses habían establecido en la isla Iwo - Jima, del archipiélago de Bonín. Después de una dura batalla, que dejó como saldo 5 mil muertos y 15 mil heridos, los estadounidenses logran tomar la isla y la convierten en una base de partida hacia los objetivos más próximos a Japón. 3. La Batalla de Berlín: librada entre el 21 de Abril y el 2 de Mayo, en la capital de Alemania. La ocupación de Berlín culmina cuando los ejércitos ruso y estadounidense se encuentran. Toneladas de bombas, medio millón de muertos en ambos bandos y sangrientos combates callejeros preceden la caída del Tercer Reich, y con ella la de uno de los regímenes más atroces de la historia de la humanidad. La Rendición Incondicional de Alemania:
El gobierno alemán presidido por el almirante Karl Dönitz (1891 –- 1981), declara la rendición incondicional de Alemania el 8 de Mayo de 1945. En los días siguientes, se retiran las tropas alemanes que se encuentran en los Países Bajos y Dinamarca. Desaparecen los máximos responsables: Cuando ya la guerra ha sido perdida, los principales autores de las atrocidades cometidas desaparecen de la escena: Hitler y sus más cercanos colaboradores se suicidan en un búnker en la ciudad de Berlín el 30 de abril de 1945. Benito Mussolini y su compañera sentimental Clara Petacci fueron capturados cuando intentaban huir a Suiza, por miembros de la Resistencia italiana, quienes les fusilaron en Giulino di Mezzegra (en las proximidades del lago de Como) el 28 de abril de 1945. Sus cuerpos acabaron colgados para escarnio público en una gasolinera milanesa (ver fotografía en la seccción del año 1920). Otros colaboradores del régimen nazi, optaron por una fuga infructuosa en la mayoría de los casos, aunque muchos lograron burlar a las autoridades y escapar a los Estados Unidos o a países de América del Sur. Los Juicios de Nuremberg y otras cortes establecidas para enjuiciar a los criminales de guerra:
El 20 de Noviembre de 1945, en la ciudad de Nuremberg (Alemania) jueces estadounidenses, británicos, franceses y soviéticos constituyeron un tribunal internacional que se encargaría de juzgar a los criminales de guerra. El primer paso y más importante de esta corte se realiza contra veinticuatro jerarcas nazis, y contra ocho organizaciones hitlerianas, entre ellas el Partido Nacionalsocialista, la SA, la SS y la Gestapo. El 1 de Octubre de 1946, se dictan las primeras sentencias contra los criminales de guerra, de los 24 dirigentes nazis, 12 fueron condenados a morir en la horca, tres absueltos y el resto son condenados a prisión, con penas que oscilan entre los diez años y la cadena perpetua. En otros lugares de Alemania y Europa también se juzgó a dirigentes fascistas y nazis, así mismo, en Japón se integraron otros tribunales, como el de Tokio, en los que juzgó al Primer Ministro Tojo y muchos militares, por provocar la guerra. El juicio de Tokio comenzó el 3 de mayo de 1946, y finalizó el 12 de noviembre de 1948, con decisiones parecidas a las adoptadas en los juicios de Nuremberg. De los 28 acusados, siete fueron condenados a muerte, y los restantes, excepto dos, sentenciados a cadena perpetua. Japón, el último escenario de la Segunda Guerra Mundial Aunque en el mes de Mayo, se firmó la capitulación de Alemania, la guerra continuó en el Pacífico y fue necesario esperar tres meses más, para que en Agosto, después del tremendo impacto causado por el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, Japón se rindiera incondicionalmente a los estadounidenses. La bomba atómica y la rendición de Japón
La perspectiva de una prolongación indefinida de la guerra en el Pacífico, induce al presidente Harry Truman (1884 - 1972), sucesor de Roosevelt, a lanzar una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, ubicada en el suroeste de la isla de Honshu. El teniente coronel Paul Tibbets a bordo del superbombardero B -29 Enola Gay, es el encargado de lanzar a Little Boy (la bomba atómica). A las 8:15 am, la bomba cae sobre su objetivo. Más de 100 mil personas se volatilizan con la explosión y la ciudad es prácticamente borrada del mapa. Una segunda bomba, lanzada tres días después sobre la ciudad de Nagasaki, obliga a Japón a rendirse, el 2 de Septiembre de 1945. Los efectos de la bomba atómica son devastadores, y aún en la actualidad los habitantes de ambas ciudades y de los alrededores muestran en sus cuerpos las horribles secuelas de esa terrible decisión.
La construcción de un nuevo orden internacional Durante 1945 los representantes de las potencias aliadas se reúnen para trazar las nuevas coordenadas geopolíticas del mundo y para establecer las condiciones para un nuevo orden internacional. Las principales conferencias que sostienen los líderes aliados son:
1. La conferencia de Yalta: celebrada entre el 4 y el 11 de Febrero en la provincia de Crimea (Ucrania). A esta reunión asisten los tres líderes aliados: Churchill, Roosevelt y Stalin, quienes acuerdan el reparto de las áreas de influencia de sus respectivas potencias en el nuevo orden que se desarrollará tras el final de la guerra. Algunos de los principales acuerdos son: la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la inclusión de Francia en la administración de Alemania y la fijación de las líneas Curzon y Oder –- Neisse como fronteras oriental y occidental de Polonia. 2. La conferencia de Potsdam: que se lleva a cabo entre el 16 de Julio y el 2 de Agosto, en las afueras de Berlín. Esta reunión es la última conferencia en la cumbre de la Segunda Guerra Mundial. Stalin, Truman y Churchill (sustituido en el curso de la reunión por Clemente Attlee) abordan el control aliado de Alemania y la cuestión de las indemnizaciones. También los angloamericanos aceptan la creación de una zona soviética en el centro y este de Europa. Sin embargo, ya en 1945 se empezaron a síntomas de inestabilidad en los nuevos equilibrios internacionales. En ese año dos de los tres artífices de las conferencias interaliadas desaparecieron de la escena y tuvieron que ser sustituidos: uno, el presidente estadounidense Roosevelt, falleció en el mes de Abril; y el otro Wiston Churchill, fue reemplazado días antes de que terminase la conferencia de Yalta por el laborista Clement Attlee, vencedor en las elecciones legislativas de su país. Stalin, único superviviente consiguió imponer sus tesis relativas a las fronteras polacas, a la ocupación y división de Alemania y Austria, y al establecimiento de las zonas de influencia en los países de Europa Oriental. Por su parte, los Estados Unidos ocupó y tuteló a Japón, afianzó su liderazgo moral en Europa y consiguió que la Unión Soviética declarase la guerra a los japoneses, circunstancia que los soviéticos aprovecharon para saciar su sed de poder invadiendo Manchuria y ocupando las islas de Sajalín y Kuriles. Todo esto, unido al hecho de que la mayoría de los países europeos se dedicaban a la reconstrucción nacional y económica y que no podían preocuparse por otras cosas, colaboró para que se estableciera un sistema bipolar, cuyos extremos serían los Estados Unidos y la Unión Soviética, en el que los conflictos no tardaron en surgir. Por esta razón los especialistas confirman que el período de la Guerra Fría inició inmediatamente después de que finalizó la Segunda Guerra Mundial. |
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