1940
En 1940, se confirma y amplía la magnitud del conflicto bélico, con éxitos alemanes en todos los frentes. El pacto tripartito entre Alemania, Italia y Japón corrobora el poder de los regímenes totalitarios. Por su parte los aliados se enfrentan a la humillación de la derrota y a la angustia de posibles invasiones o bombardeos. La guerra relámpago y los éxitos del Tercer Reich: A unos pocos meses del comienzo de la guerra, los alemanes dominan toda Europa Occidental por medio de la Blitzkriberg o guerra relámpago. Primero ocupan Dinamarca y Noruega, después toman los Países Bajos e invaden Francia, entran a París y celebran un desfile militar en los Campos Elíseos. La resistencia de los dos países nórdicos fue más fuerte de lo esperado, sobre todo en el caso de Noruega, y supuso importantes pérdidas para los alemanes, que a largo plazo iban a afectar el curso de la guerra. Francia fue el país que más directamente sufrió las consecuencias del avance alemán; en el mes de Mayo los alemanes penetraron en Bélgica y en pocos días se hicieron del control absoluto del país, ridiculizando a las fuerzas aliadas. Al final del verano de 1940, con inicio el de la batalla de Inglaterra y los intensos bombardeos alemanes sobre Londres, se desencadenó el momento más angustioso y terrible para los aliados de toda la Segunda Guerra Mundial, ya que los alemanes alcanzaron al principio de esta operación la cima de su éxito militar. Igualmente, la debilidad aliada permitió que a finales de 1940, se produjera la invasión de Grecia por parte de Italia, que tenía como fin primordial equilibrar los éxitos alemanes. Esto ponía de manifiesto la ambición de los regímenes totalitarios, pero también la existencia de tensiones internas entre ellos, y la inexistencia de una alianza firme. |
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