Cómo preparar y servir los alimentos espirituales


¿Quién es pues el sirviente responsable y atento? Es aquel a quien el amo deja a cargo de toda su familia, para darles de comer a su debido tiempo.

Mateo 24:45

Hoy día para abastecer nuestras despensas acudimos al supermercado. De manera que cuando tenemos hambre nos basta con abrir el refrigerador, o si no queremos o no podemos comer en casa, vamos a un restaurante y problema resuelto. Así de fácil.

Pero en los tiempos bíblicos adquirir los alimentos era completamente diferente.

En ese entonces costaba mucho esfuerzo, dedicación, paciencia y hasta amor sacar los alimentos de la tierra. Por ello es que al sentarse a la mesa, todos comían con una enorme gratitud y hasta temor a Dios, pues sabían que solo gracias a su bondad era posible comer ese día.

Lo mismo pasa con los alimentos espirituales: para extraerlos de la Palabra hemos de hacernos de esfuerzo, dedicación, paciencia y amor.

Este es pues, el secreto del reino. Aprender a extraer de La Palabra el alimento espiritual para llevarlo con limpieza y amor a quienes todavía no pueden hacerlo por sí mismos, con la esperanza de que algún día ellos también lleven La Palabra a otros.

Porque así como nadie puede sobrevivir sin el alimento tangible, de la misma manera, nuestro espíritu se muere sin la enseñanza de la Palabra de Dios, que es el alimento espiritual que da Vida.

Para nosotros los que llevamos un tiempo en el Señor es necesario que nos hagamos responsables de llevar el alimento espiritual a los que todavía no pueden extraerlo de la Palabra.

Este apartado, dedicado a quienes llevan la Palabra a otros, es un estudio de la enseñanza de Jesús acerca de cómo le gusta que sean servidos los alimentos espirituales. O dicho de otra manera, cómo debe ser enseñada su Palabra.


El alimento espiritual

 


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