| 2003
La
juventud ve los con más edad y se preguntan porque no se cuidan mas. Pensé que la vida sería
más fácil ahora, pero todo se tira por abajo. No me
avergüenza de ser yo aunque lamento cosas que habré
hecho o dicho. Soy como todos, luchamos todos los días de
nuestras vidas, como serpientes gateamos pero nos gustaría
ser graciosas y volar.
Sé
que nada de lo que tengo es mío. Tengo que cuidar todo
dentro de mi alcance. Quiero seguir mi propio camino y veo
que estoy más perdida que nunca. Queremos tanto que nos
aman y sin embargo no sabemos amar. Todos queremos cuando
seria mas fácil dar. Pinto mi reflejo desde el espejo, ¿Cuál
es el derecho, cual la izquierda?
Fui
a la iglesia, estaba meditando sobre Dios y la gente. La
gente son siempre muy peligrosa, Dios, incomprensible.
La
energía y esfuerzo que necesito para pintar me deja poco
tiempo libre. Hay tanto que se quede sin hacer. Una foto
de Rembrandt le muestra con cara de “¿Y ahora por donde
voy?” No hay retorno. La guerra sigue como una fiera.
Tengo que
dejar el deseo de pintar, la ansiedad sobre lo inacabado,
cuadros, tareas, y la vida…..en que otra forma puede ser
¿sino inacabada?
Vamos
a las corridas, pinto toros colorados, Vicente Barrera,
Litri, José Tomás, el Picador en Bilbao y Cristina Sánchez.
El gato esta debajo del caballete, me doy cuenta de que me
entiende completamente por la expresión en su cara. La
vecina está pasando la aspiradora por su balcón.
¡Estoy
perdida! Hay tanto espacio por doquier. Mi trabajo es a
menudo realista y figurativo. Llego al punto de frustración
donde el proceso creativo se congela. Estoy bloqueado,
guardo por adentro algo esencial porque no sé
soltarlo.
Tengo
hambre. Cientos de inmigrantes llegan a diario. ¿Manos frías
y corazón cálido? Vamos a casa. ¿Pero, donde esta? La
presión aumenta; soy intocable. Todo da vueltas alrededor
mi necesidad de pintar.
Pintando
bien, y enseguida sufro de las inseguridades e indecisión.
No es solo una cuestión de ser lo bastante bueno, ni si
tengo algo que decir o contribuir, todos tenemos un lugar.
Ahora me cuestiona mis intenciones y motivos.
El
espacio está allí y el tiempo pasa, muy despacio, minuto
por minuto. Pinto atreves de la pobreza.
Una Mujer y Un Huevo. El color es igual a la emoción,
sus leyes son las mismas.
Sigo
pintando bien, sigo superando el miedo del desconocido. A
veces todo parece tan fácil y entonces empieza agobiarme
con temas y el fin, cosas que realmente no me interesan
mucho, pero llegan obsesivamente en mi puerta. Nunca mas,
dijo el Raven.
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