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2001
Ser
pasiva también es una opción: como yo era antes y como soy
ahora. Pinturas del Bar Botana Exposición. El Árbol Genealógico.
Nueve retratos y un árbol gigante de átomos explotando.
Un
pastel de Degas en el Gran Capitán Exposición. No hay
palabras.
Pintando
y no puedo parar. La casa está hecha un desastre y los hijos
reclaman mi atención. ¿Cual color y donde? Tierras y ocres,
verdes y amarillos. La familia me apoya mientras mezclo los
colores. La vida sigue, comemos paella y dormimos la siesta.
Los colores se ensucian y pierden luz. Pinto el bermellón al
lado de las oscuras tierras, que parecen negras. Pasión.
Entonces aparecen los azules: tranquilos y fríos. Los
grises piden que te fijes en ellos. Unas horas antes de colgar
la exposición tengo que utilizar el ventilador para secar el
Árbol Genealógico.
Una
vez colgados, estoy temblando como si estuviera andando
desnuda enfrente de todo el mundo. Estar con los cuadros en el
estudio es un largo camino de verlos colgados debajo de los
focos y con un público numeroso. Apenas hay vergüenza ahora.
Veo la tristeza en sus ojos, la soledad. Cada uno está solo y
a la vez siempre buscando contacto. Conexión
Estoy
pintando el toro muriéndose en la plaza, el fondo es azul, la
muerte negra. El matador esta vistiéndose en la habitación
del hotel. Cielos
oscuros. El torero esta tenso. Quizás molesto. Hay más tonos
de gris que me ayudan a relajarme.
Macarrones
con carne, tomate y queso. Gracias a Dios por la buena comida.
La lluvia golpea contra las tejas; los pájaros están
cantando y las voces de mis vecinos me asustan. Pinto teteras
con frutas. Tuve que vender mis joyas.
El
mundo está hecho un asco, la guerra sigue por todos partes.
Los Talibanes volaron Los Buda. Estoy pintando con mucho
aceite, los colores corren, como si llorasen. Siempre
experimentando. Los toros explotan desde el Toril. Estoy
atrapada en el nivel de supervivencia.
Sombras
y espejos me conciernen a diario. Pintando toritos. Capeas con Americanos del Norte y
del Sur. Ingleses. Vamos
a tomar baños de barro en Murcia, hace mucho calor y
no tenemos un duro.
Trabajando
de nuevo en el estudio y dejando que todo fluya, manchar sin
prejuicios, sigue adelante con fe ciega. Intento ponerme en
contacto con viejos amigos pero estoy demasiado lejos. Vendo
los pequeños toros en tiendas y en el camino.
Un
día muy triste para
los de Nueva York. Para todo el mundo. Más teteras.
Pienso
en Francis Bacon: era fatídicamente honesto y cínico. Estoy
leyendo “Juana La Loca” por Manuel Fernández Álvarez.
Juana se casó con Felipe el Hermoso y las cosas eran como lo
son hoy día. La gente en guerra por creencias religiosas.
Intentos de dominar el planeta.
Juana se vuelve loca. Estudio mi obra en el espejo.
Todo está al revés.
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