| 2000
La
pobreza te hace retroceder y a la vez sientes gratitud por
haber podido adaptarte a las más adversas condiciones, si eso
hace falta para sobrevivir. Todo es áspero. Estoy quemada y
arrogante o temblando con miedos inciertos.
Aquí
y yendo para acá, o allí y vengo por aquí; no estoy en ningún
sitio. Dos vidas por separado.
Las
americanas están ganando más dinero que sus maridos, que a
menudo están sin empleo y ocupados aprendiendo tareas que las
mujeres han llevado con maestría durante siglos. Yo quiero a
mi misma más que a ti, ¿que podemos hacer?
Sigo
trabajando unos cuentos cortos de los ochenta y pintando
cabezas de toros gigantes. Los colores cambian, hay tonos
pasteles y deshago la capa pesada de amarillo
y marrón. Cosas horribles ocurran y hay gente que se
hacen mucho daño.
Preparando
la exposición en la Casa Cultural de La Zubia y sigo preocupándome
sobre el pasado. Llevamos juntos las constantes dificultades
que existan entre hombre y mujer, sobre todo cuando el ego es
mas activo.
|