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Control de Infecciones adquiridas en Hospitales

SONDAS INTRAVENOSAS

Parece que las mejoras hechas en el diseño del catéter intravenosos han surtido un gran efecto en el riesgo de infección y bacteriana relacionadas con materiales intravenosos. La substitución de cánulas periféricas de plástico rígido con sondas de Teflón o poliuretano, ha disminuido el riesgo de flebitis y reducido al mínimo la incidencia de infección, especialmente si se cambian las sondas cada dos o tres días. Las líneas centrales en forma de túnel, como los catéteres Broviac y Hikman, tienen un riesgo de infección por día, notablemente bajo, si se insertan y mantienen siguiendo una técnica escrupulosa y los catéteres implantables, que salieron recientemente al mercado, que tienen aberturas para inyecciones subcutáneas, parecen tener tasas de infección relativamente bajas e incluso mas bajas que antes. Los manguitos impregnados de plata pueden reducir el riesgo de contaminación de los tubos centrales con la flora epidérmica, por lo que deben estudiarse mas a fondo. Para el futuro pueden esperarse catéteres impregnados de agentes antimicrobianos o hechos de materiales que impidan la adhesión de bacterias; pero antes de aceptarlos, se deben probar rigurosamente para determinar si son efectivos.

SISTEMA DE VENTILACION


Análisis epidemiológicos de los análisis de riesgo, unidos a un mejor entendimiento de la patogénesis de estas infecciones, han producido algunos avances importantes en este campo. Poco después de la ventilación mecánica revolucionaria el cuidado intensivo, se reconoció que la neumonía vacilar gram-negativa era una complicación a menudo mortal de esta nueva tecnología. El trabajo pionero realizado por el grupo de Sanford, demostró que los nebulizadores en línea de gran volumen generaban aerosoles que frecuentemente se contaminaban con bastoncillos gram-negativos. La situación de esos nebulizadores con humidificadores en cascada y la introducción de procedimientos universales de desinfección efectiva del equipo usado en la terapia respiratoria, surtió un gran efecto sobre la neumonía relacionada con los ventiladores. Si se presta cuidadosa atención al uso y desinfección adecuados de los nebulizadores de medicamentos, al suministro y almacenamiento de las soluciones nebulizadas y al manejo correcto del condensando en los tubos del respirador, se puede reducir a prácticamente cero, el riesgo de infección atribuido directamente al respirador. Sin embargo, la neumonía nosocomial ha seguido siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad, particularmente en pacientes ventilados después de una operación y con largas estadías en la unidad de cuidado intensivo. Como estas infecciones figuran entre las importantes, en cuanto a sus efectos en el paciente ye el costo para el hospital es muy importante determinar e instituir nuevas medidas de control.
Varios investigadores han observado que la colonización gástrica con patógenos nosocomiales, por lo general, ocurren en los pacientes de cuidados intensivos con concentraciones de bacterias que a menudo exceden de 10/ ml . Normalmente, la acidez gástrica asegura una esterilidad casi perfecta del estomago pero la perdida de esta barrera protectora ya sea debido a aclorhidria o, mas comúnmente a la profilaxis contra el sagrado por estrés con bloqueadores H2 o antiácidos, permite un crecimiento exuberante de bacterias. El reflujo hace a la nasofaringe, ayudado e inducido por los tubos gástricos que casi siempre se insertan en los paciente tratados intubación, produce la colonización de la oro faringe. Los organismos también pueden llegar hasta la nasofaringe por la inoculación directa de las manos del personal. La mayoría de los pacientes aspira las secreciones nasofaringeas, incluso cuando se trata de mantener inflado el manguito del tubo endotraqueal, lo que termina por producir neumonía con los mismos patógenos que colonizaron previamente el estomago y la orofaringe. Ante estas observaciones, algunos investigadores han tratado de prevenir la colonización del estomago y la orofaringe mediante la instalación de antibióticos, de la misma manera que los oncólogos tratan de prevenir la colonización de los pacientes neutropénicos con lavados bucales antimicrobianos y “preparados de intestinos”. En los primeros ensayos, se introducía antibióticos (polimixina) mediante aerosoles en el árbol traqueo bronqueal por el tubo endotraqueal durante brotes de neumonía por P.

Aeruginossa. El uso constante redujo la amenaza de infecciones por pseudomonas, pero causo la neumonía con organismos resistentes a la polimixina. El uso intermitente también disminuyo la incidencia de neumonía por pseudomonas, mas no aumento mucho la resistencia. Después de estudiara regímenes mas estrictos de profilaxis con antibióticos por vía oral, endotraqueal y gástrica, obteniéndose reducciones sorprendentemente grandes en el riesgo de la neumonía. Se necesita hacer mas ensayos completamente el riesgo del surgimiento de la resistencia a los antibióticos.
Por otro lado, algunos investigadores han tratado de mantener la acidez gástrica con disuasivo de la proliferación de organismos en el estomago usando sultrafato en lugar de neutralizadores del ácido para prevenir el sangrado gástrico, estos estudios han mostrado una reducción en la incidencia de la neumonía, pero no parece que esta estrategia beneficiaria a los pacientes debilitados que tiene un riesgo muy alto de contraer neumonía y que ya tiene un nivel elevado de acidez gástrica (pH) debido a la producción deficiente de ácidos.

 

 

SALUD DE LOS EMPLEADOS
La campaña para controlar la transmisión de infecciones en el hospital debe incluir a los empleados. Los aspectos del control de infección que afectan a la salud de los empleados incluyen, tanto la protección del personal contra las enfermedades contagiosas encontradas en el centro de trabajo, como la protección de los pacientes contra los empleados infectados. Los programas de saludable personal han
progresado mucho, desde esos días en que la actividad principal consistía en vigilar a los empleados que manejaban los alimentos par detectar la Salmonella (ritual de poco o ningún valor). En los textos y pautas generales para el control de infecciones publicadas por el CDC se podrán encontrar estudios exhaustivos al respecto. Los programas contemporáneos incluyen los elementos principales siguientes:


IDENTIFICACIÓN DE EMPLEADOS SUSCEPTIBLES
Los presuntos deberán pasar un examen inicial físico y hoja clínica. Desde el punto de vista de control de infecciones, este proceso se puede concentrar en la detección de individuos con un sistema inmune suprimido que podrían ser mas susceptibles a la infección y documentando a aquellos con dermatitis o infecciones crónicas que serian mas propensos a transmitir bacterias a los pacientes. También se deberá pedir prueba de inmunización contra enfermedades virales de la niñez, particularmente varicela, rubéola y sarampión.
De no existir antecedentes de varicela, podrá indicarse un análisis serológico, especialmente si las responsabilidades clínicas incluirán a pacientes pediátricos o inmunosuprimidos, a fin de evitar el caos que generalmente acompaña a la exposición imprevista a la varicela, en las salas. En vista de que una serología fiable de la varicela es relativamente cara, se deberán sopesar cuidadosamente los costos y los posibles beneficios de estos programas.
Con algunos programas se pueden esperar a que ocurra la exposición y someter a pruebas, únicamente a los empleados afectados y que no tienen antecedentes de varicela. Esta estrategia es factible porque generalmente transcurren varios días entre la exposición y el periodo de transmisibilidad, cuando habría que retirar a esa persona de trabajo.
No se deberá suponer la inmunidad a la rubéola, a menos que se haya administrado una vacuna siguiendo las recomendaciones del Comité Asesor en Practicas de Inmunización (ACIP) o que se obtengan los resultados de serología de la rubéola. Si el futuro empleado no puede presentar prueba de inmunidad, algunos epidemiológicos de hospitales recomiendan hacer pruebas serológicas e inmunizar a los individuos seronegativos, mientras que otros prefieren administrar la vacuna y no incurrir en el gasto de las pruebas.

Las personas nacidas antes de 1957, casi siempre son inmunes al sarampión, pero los empleados jóvenes deberán ser vacunados rutinariamente a menos que haya sido a la edad apropiada o hayan pasado un examen serológico. Un antecedente de sarampión clínico no es del todo fiable, aunque la mayoría de las autoridades aceptaría un certificado medico. Como algunas personas, a pesar de haber sido inmunizadas en la infancia han contraído el sarampión al principio de un brote, la Academia Americana de pediatras y el ACIP, recientemente han abogado por una nueva inmunización al comenzar el colegio, o mas tarde, para tratar de reducir el riesgo de infección. Si se exige la vacuna contra la sarampión o la rubéola, se deberá considerar la posibilidad de utilizar la vacuna del sarampión, paperas y rubéola (MMR), pues asegurar inmunidad contra estas tres enfermedades, aunque a un costo considerablemente mas elevado.
Durante las pruebas de selección, previas al empleo, se deberá determinar el estado de la tuberculina de todos los candidatos. Se deberá hacer un aprueba cutánea (preferiblemente usando PPD), a menos que se presente una documentación den una reacción anterior de 10 mm o mas. Antecedentes de vacunación con BCG, no obvian la necesidad de hacer la prueba cutánea, aunque inicialmente se puede usar una dilución de PPD al 1.5 en individuos que fueron vacunados después de la infancia. En algunas regiones del país se ha abogado por un procedimiento de prueba cutánea en dos etapas, con objeto de reforzar la memoria inmunológica y eliminar pruebas de referencia falsamente negativas. Si la prueba cutánea es positiva la primera vez, por lo general se hace una radiografía del tórax y se ofrece orientación individual sobre profilaxis. Si resulta negativa, la frecuencia de las pruebas de seguimiento rutinarias, dependerá de la probabilidad de exposición a pacientes infectados.
Se deberá preguntar al personal si tiene antecedentes de hepatitis. Se deberá alentar enérgicamente, o incluso ordenar, la inmunización activa para la hepatitis B, en el caso de empleados en riesgo de exposición al virus, dad la naturaleza de sus responsabilidades clínicas o de laboratorio. Muchas instituciones hacen pruebas sicológicas antes de considerar la inmunización, aunque en algunos casos esto quizá no sea eficaz, en función del costo.
Las instituciones podrán decidir si ofrecen otras pruebas serológicas o vacunas como beneficios para los empleados, pero estas no se pueden justificar desde el punto de vista del control de infecciones. Por ejemplo, las mujeres en edad de procrear, con frecuencia piden que les hagan pruebas serológicas d citomegalovirus (CMV), pero como el riesgo de adquirir el CMV en el centro de trabajo es insignificante, estas pruebas se hacen a discreción del obstetra de la empleada.

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