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AISLAMIENTO DE SUBSTANCIAS CORPORALES.
Los
practicantes del control de infecciones pasan
una gran parte de su vida profesional tratando
de persuadir a sus colegas de que se laven las
manos. Desafortunadamente, el personal hospitalario
continua resistiéndose, incluso en las
zonas de alto riesgo del hospital 25. El llamado
“aislamiento de substancias corporales”
(ASC) representa un esfuerzo novedoso por hacer
frente a este desafío tan frustrante
que enfrenta los programas de control de infecciones
26. Así mismo el ASC está diseñado
de manera que no hay que hacer un diagnóstico
clínico antes de instruir las precauciones
, lo que puede se un problema difícil
en los sistemas tradicionales del CDC. En el
sistema ASC, se exige que el personal use guantes
cuando va a entrar el contacto con cualquier
“substancia” que pudiera estar contaminada
(excrementos, secreciones, fluidos, ect.), así
como con membranas mucosas y piel no intacta
de los pacientes hospitalizados. Por supuesto,
se deberá cambiar los guantes cada vez
que se vea a un nuevo paciente. También
se recomienda lavarse las manos después
de quitarse los guantes (aunque no se indica
explícitamente en la referencia estándar
sobre (ASC) 26; pero no después de los
contactos rutinarios con pacientes que no requieran
usar guantes. Si hay probabilidad de mancharse
la ropa, se debe usar una bata; como, barreras
adecuadas si pudiera salpicarse la cara.
Teóricamente , el ASC tiene varias ventajas.
Primero, los guantes proporcionan una barrera
entre las manos y los contaminantes nosocomiales,
de modo que si no se lavan las manos, siempre
hay un margen de seguridad. Segundo, el aislamiento
de las substancias corporales substituyen a
los procedimientos de aislamiento más
tradicional, como las precauciones para el contacto
y entéricas, que básicamente se
basan en técnicas de barreras. Tan solo
los patógenos trasmitidos por el aire,
como Mycobacterium tuberculosis, requiere precauciones
especiales si se emplea el aislamiento de substancias
corporales. Tercero, el empleo de guantes mientras
el personal está en contacto con los
pacientes debería ser mucho más
fácil de vigilar que el lavado de manos,
que normalmente se hace después de hecho
y a cierta distancia del paciente. Por último,
si se enseña y se ejecuta correctamente,
el ASC incorpora la mayoría de las normas
ordenadas por las precauciones universales,
descritas más adelante.
La
eficiencia del ASC está por ser demostrada
a través de investigaciones apropiadas
en una gran diversidad de ambientes clínicos.
Hasta ahora, las pruebas en apoyo de este concepto
general se limita a un estudio en una unidad
de cuidado intensivo pediátrico, en la
que procedimientos similares al ASC uso rutinario
de guantes y batas para el contacto con los
pacientes redujeron considerablemente la colonización
e infecciones bacterianas nosocomiales 27 .
Por otro lado, es concebible que la introducción
del ASC, pudiera surtir un efecto perjudicial.
Los guantes pueden brindar un falso sentido
de seguridad y dar a que se laven las manos
con menos frecuencia; en realidad las normas
para el aislamiento de substancias corporales
no promueven con suficiente energía el
lavado de manos cuando se usan guantes. Esto
sería muy desafortunado, pues las manos
se contaminan fácilmente al quitarse
los guantes. Y lo que es peor aún, el
personal podría ignorar el cambio de
guantes entre un paciente y otro. La trasmisión
nosocomial de organismos se podría facilitar
debido a que algunos patógenos, como
el VRS, probablemente sobrevivan mejor en guantes
que la piel 28, ya que puede ser difícil
eliminar las bacterias de los guantes, incluso
si el practicante trata de lavarse las manos,
con los guantes puestos.
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PRECAUCIONES
UNIVERSALES
Cada
hospital está en libertad de seleccionar
cualquiera de los sistemas de precauciones generales
anteriormente descritos. Sin embargo, la administración
de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) ahora
exige precauciones universales (PU), principalmente
para proteger a los trabajadores de atención
de salud contra agentes trasmitidos por la sangre,
en especial el virus de inmunodeficiencia humana
(VIH) y el virus de la hepatitis B (VHB). Las
precauciones universales del CDC “contra
sangre y fluidos corporales” fueron originalmente
diseñados para ser aplicadas en forma
universal a toso los pacientes, pero las recomendaciones
del CDC 30 han ampliado el alcance de esas guías
para hacerlas extensivas a las heridas en la
piel y superficie mucosas, así como a
otros muchos fluidos del cuerpo, por ejemplo,
el pleural, pericardial y cerebroespinal y a
cualquier fluido que contenga sangre visible.
Al igual que el ASC, las precauciones universales
se basan en el empleo de técnicas de
barreras.
Es importante observar que las precauciones
universales fueron introducidas para proteger
al personal, no para prevenir la trasmisión
de patógenos nosocomiales de un paciente
a otro. Si este es el mensaje y el personal
cree que los guantes no son más que para
su propia protección, puede que tienda
a preocuparse menos de la infección cruzada
y de la importancia de cambiar los guantes entre
un paciente y otro. La rigurosa adherencia al
ASC podría volver a concentrar la atención
en el paciente , a la par que se protege al
personal y se satisface a los reguladores. Además,
el ASC protegería a los trabajadores
preocupados por su exposición a cantidades
microscópicas de sangre en la orina o
las heces, o de leucocitos presentes en una
herida supurante, aunque hasta ahora no exista
pruebas de que éste tipo de exposición
sea peligrosa.
EDUCACIÓN
Y CUMPLIMIENTO.
Cualquiera
que sea el sistema de “Precauciones”
o de “aislamiento” que se utilice,
la educación y el cumplimiento son críticos.
Es relativamente fácil preparar un bonito
manual de precauciones y colocarlos en un lugar
prominente de la sala del Hospital, listo para
el inspector de la JACO. El cumplimiento con
las normas sobre precauciones es otra cosa totalmente
para ver si seguía las precauciones respecto
al uso de batas y guantes ante infecciones de
VRS en la sala de lactantes y niños de
corta edad, reveló una tasa de cumplimiento
de tan solo el 30%, a pesar de que el personal
reconocía que el VRS era una de las causas
principales de cumplimiento con los procedimientos
de vigilancia, acompañada de una campaña
educacional intensiva, aumentaron el cumplimiento
a una tasa superior al 90%, surtiendo un gran
efecto en la incidencia de la infección
nosocomial por VSR, incluso en una oportunidad
en que la sala estaba totalmente llena de lactantes
ingresados por infecciones de VSR adquiridas
en la comunidad 31. Resulta interesante que
el cumplimiento se mantuvo a un nivel muy alto
durante más de un año después
del período de observación abierta,
lo que sugiere que la educación continua
probablemente es más efectiva cuando
el personal se galvaniza ante el impacto obvio
de una intervención satisfactoria, en
un importante problema de infección nosocomial.
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