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MEDIDAS DE CONTROL DE INFECCIONES RELACIONADAS
CON DISPOSITIVOS Y PROCEDIMIENTOS ESPECIFICOS
Los
cuatro tipos de infecciones nosocomiales son:
bacteriemia, pneumonia, infección del
conducto urinario, e infección post-operativa,
por lo que no sorprende que se hayan intensificado
los esfuerzos para prevenir estos problemas
relacionados con dispositivos y procedimientos.
Es necesario proceder con mucha preocupación
al evaluar la enorme cantidad de recomendaciones
publicadas en el transcurso de los años.
Muchas pueden parecer lógicas, pero la
experiencia ha demostrado que la aceptación
incondicional de las normas publicadas, puede
dar lugar a intervenciones ineficaces y extremadamente
costosas. Entre las recomendaciones desacreditadas
actualmente, todas las cuales fueron recibidas
con mucho entusiasmo en determinado momento,
figuran las siguientes:
- La experiencia con fluidos intravenosos contaminados
a principios del decenio de 1970, sugirió
que cambiando con frecuencia los tubos intravenosos
se podría reducir la concentración
de organismos inoculados a los pacientes, cuando
se utilizan botellas de fluido intrínsecamente
contaminadas. La introducción de esta
medida de control en el momento culminante del
brote de bacteriemias de Enterobacter relacionadas
con la infusión de soluciones con dextrosa
producidas por un fabricante, redujo drásticamente
las secuelas clínicas, aunque la sazón
no se había aclarado la naturaleza completa
del problema de contaminación. Luego
se extrapolo esta experiencia a una recomendación
oficial del CDC, en la que se sugirió
cambiar los tubos intravenosos cada veinticuatro
horas todos los pacientes que recibieran infusiones.
Estudios realizados posteriormente revelaron
que la contaminación del fluido intravenoso
es muy poco frecuente y que los organismos que
tienden a recuperarse no se pueden proliferar
con rapidez en estos fluidos. En comparaciones
de los tubos cambiados veinticuatro, cuarenta
y ocho y setenta y dos horas, se demostró
que no aumenta el riesgo de infección,
lo que significo un ahorro de cientos de miles
de dólares para muchos hospitales. Lo
que pudieron haber sido recomendaciones provisionales
razonables en respuesta a una epidemia, obviamente
eran inadecuadas en la situación endémica.
- Del mismo modo, ensayos comparativos han demostrado
que las recomendaciones del CDC, en el sentido
que se cambien cada veinticuatro horas los circuitos
de respiración del respirador artificial,
son demasiado estrictas y que estos pueden ser
cambiados a intervalos de cuarenta y ocho horas
o mas. Obteniéndose de esta manera ahorros
considerables, sin perjuicio para la salud de
los pacientes.
- Se estima que la migración de bacterias
peri-uretrales por el exterior de las sondas
de drenaje hacia la vejiga es importante en
la patogénesis de la infección
nosocomial del conducto urinario. Se considero
que limpiar el meato uretral con un antiséptico
era una intervención apropiada, aunque
la limpieza dos veces al día con providona-yodo,
ungüento de poliantibiotico o agua y jabón
no redujo la tasa de infección. Así
mismo, el flujo de orina contaminada de la bolsa
de drenaje hacia la vejiga, puede ser la causa
de algunas infecciones, pero los informes preliminares
de tasa reducidas de infección relacionada
con la instalación de antisépticos
en la bolsa, no se pudieron confirmar en ensayos
clínicos prospectivos.
- Se abogo por el uso de vendajes de platico
transparente para cubrir el sitio de entrada
de las sondas intravenosas, pues se creyó
que facilitaba la inspección diaria del
lugar a la par que protegían la herida
del catéter contra la contaminación.
Empero, cuando se comparo con la vendas de gasa,
el plástico transparente estuvo relacionado
con el crecimiento de bacterias en el sitio
del catéter y una tasa mas alta de bactericida
con los catéteres.
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El
escepcitismo es importante cuando se evalúan
los dispositivos médicos nuevos y costosos,
cuya utilización es promovida activamente
por sus cualidades para el control de infecciones.
La mayoría de estos productos ha aumentado
el nivel de gastos de los hospitales en materiales,
sin que se produzca la anunciada reducción
en la tasa de infección. Entre los productos
que caen dentro de esta categoría figuran
válvulas antirreflujo para tubos de drenaje
urinario, filtros de aire para ventiladores
y filtros para tubos intravenosos. Esto no quiere
decir , que ninguna de las medidas de control
recomendadas surten efecto alguno, aunque es
sorprendente, cuan pocos de los procedimientos
básicos tan recomendados por el CDC (recomendaciones
de la llamada “categoría I”)
han sido aprobados en ensayos clínicos
bien diseñados.
A continuación se muestra una selección
de medidas de control de uso generalizados,
junto con unos cuantos acontecimientos prometedores
que requieren mas estudio.
SISTEMA DE DRENAJE URINARIO
El
mantenimiento de un sistema de drenaje urinario
cerrado y estéril es la medida mas importante
para controlar las infecciones del conducto
urinario relacionadas con el catéter.
Al abrir el sistema para obtener muestras de
orina o para irrigar la vejiga, es obvio que
aumenta el riesgo de infección; mientras
que con un diseño como de los sistemas
de drenaje que revelan cualquier alteración
y aberturas para tomar muestras de orina se
reduce el riesgo. A corto plazo, los antimicrobianos
sistémicos pueden disminuir el riesgo
de la infección relacionada con el catéter,
pero en definitiva producen la infección
de los organismos resistentes. No esta claro
si la profilaxis a corto plazo por dos o tres
días producirá un beneficio neto.
Para el futuro, las mejoras en los materiales
empleados en la fabricación de catéteres,
así como su revestimiento con agentes
microbianos como la plata, son campos prometedores
que requieren de investigación aplicada
y clínica.
CIRUGIA
La
practica quirúrgica esta muy ligada a
la tradición, y pocos de sus rituales
se basan en ensayos clínicos bien diseñados.
No obstante, ha surgido un consenso con respecto
a varias medidas de control, entre ellas periodos
de estadía pre-operativa en el hospital,
tratamiento pre-operativo de infecciones activas,
no afeitar el lugar de la herida (especialmente
la noche anterior a la cirugía), preparación
del campo operativo y cepillado de las manos
con un antiséptico de amplio espectro
(preferiblemente con actividad antimicrobiana
residual), limitación del trafico en
la sala de operaciones, filtración de
aire de alta eficiencia con cambios frecuentes
del aire (veinte o mas) por hora (pero sin flujo
de aire laminar o luz ultravioleta) y procedimientos
adecuados de barreras y vestimenta. Suponiendo
que se sigan estas recomendaciones básicas,
el factor mas importante que determina el riesgo
de infección es la técnica del
cirujano. Una cirugía innecesariamente
prolongada, trauma excesivo a los tejidos y
uso del cauterizador, no erradicación
del espacio muerto y el no establecimiento de
drenajes, así como, el uso innecesario
o excesivo de materias extrañas, y la
contaminación accidental de la herida,
predisponen al paciente a la infección.
Afortunadamente, los antibióticos profilácticos
pueden compensar muchos problemas quirúrgico.
El efecto mas obvio y drástico de la
profilaxis se observa en procedimientos limpios-contaminados
y contaminados en los cuales el riesgo de infección
es el mas elevado. Sin embargo, se ha demostrado
que los antibióticos profilácticos
son efectivos en varios procedimiento “limpios”
y se usan casi siempre para colocar materiales
y dispositivos prostéticos, en los cuales
una infección de la herida acarrearía
consecuencias catastróficas.
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