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Como principio, el
comportamiento biológico de todo organismo cumple con un ciclo de origen,
reproducción, desempeño funcional y muerte, esto, bajo el orden universal.
Acciones externas inducidas por el hombre, rompen con el equilibrio
bioenergético con consecuencias irreversibles, continuos en la
autodestrucción; con efectos palpables en la calidad de alimento y vida,
con su estrecha relación en la salud de las plantas y seres
humanos.
Desde sus orígenes, el
alimento ha formado parte fundamental de todo organismo en su proceso
fisiológico y desarrollo, el cual, al cambiar las costumbres y hábitos
humanos con relación al desarrollo comercial y establecimiento de nuevas
normas, resultantes de la revolución industrial y revolución verde,
conduce a un mayor consumo de energía, alteración, agotamiento y
desequilibrio de los recursos naturales con impacto en la calidad y
propiedades de los productos obtenidos con relación a la salud
humana.
El avance tecnológico
desmedido del proceso improductivo origina como constante, el manipuleo de
factores económicos y políticos ante un gran mercado demandante y cautivo
con deterioro en la salud por medio del alimento consumido y manejo
químico en la comprensión parcial de padecimientos sin considerar la
integralidad funcional del organismo.
"Tenemos demasiada conciencia
de las numerosas muertes y deformidades causadas por las profesiones
médicas y farmacéutica; ya mo podemos sentirnos cómodos es esta constante
genuflexión ante los altos sacerdotes de la medicina, ni brindarle el
mismo respeto religioso que esperaban de nosotros en el
pasado".
"La medicina siempre ha
tratado la enfermedad que tiene el paciente, la astrología médica y la
homeopatía tratan al paciente que tiene la enfermedad... y la diferencia
es enorme y vital".
Linda
Goodman
Aunque no representa ninguna
novedad el hablar de la alimentación y su estrecha relación con los estados
de salud que muestran los seres vivos biológicos, es sin embargo,
importante caer en la cuenta de que no hemos logrado asimilar en la
consciencia individual ni social el hecho de que se nos ha olvidado –de
alguna forma- cómo permanecer alimentados y sanos. Porque no es lo mismo
comer que alimentarse, ni tampoco alimentarse y nutrirse aunque estén tan
cercanos de hecho dichos conceptos.
Como
seres biológicos, bioenergéticos que somos, debemos nutrirnos mediante una
alimentación natural que es bioenergética también. Desgraciadamente lo que
prevalece ahora y que nos lleva a los hechos de la alimentación es el
concepto básico de lo que se considera “normal”. Es normal comer más de 3
veces al día o de plano comer cualquier cosa porque no hay tiempo; es
normal comer productos antinaturales, es normal comer mucho, es normal
comer productos sintéticos, etc.
Nos
hemos separado de la naturaleza mentalmente, pero no por ello dejamos de
ser seres de la naturaleza, regidos por ella y sujetos a los cambios que nos impone,
sobre todo cuando rompemos el equilibrio sutil que la caracteriza.
Pensamos que la naturaleza está allá afuera, en el campo, los cerros con
las jirafas, el río, la selva y nos autoexcluimos creyendo que en la
ciudad y en nuestras cosas somos normales. La verdad es que somos la
naturaleza y si no vivimos naturalmente alteramos nuestro propio
equilibrio bioenergético dañando nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro
espíritu a base de productos contaminados para cada categoría.
El
ser humano está diseñado para alimentarse y nutrirse con productos
naturales igual que un ratón o un jaguar, y al autonombrarnos “La Cumbre
de la Evolución”, lo hacemos contra natura porque el tipo de sociedad y
civilización que vivimos procura propositivamente una cultura de la
inconsciencia. De hechos somos algo así como la capa última inteligente y
sensible de la vida biológica con una verdadera posibilidad de
trascendencia que nos es desconocida de tanto negarnos la nutrición y
alimentación natural, así como nos negamos a utilizar nuestra inteligencia
para vivir como seres naturales en este planeta. Porque el hombre también
se nutre de lo que escucha, de lo que ve, de lo que siente y sueña.
Nos
hemos convertido en lo que nos aseguraron que somos “consumidores”, que
trabajan para tener dinero, para tener satisfactores. Lo humano, la
inteligencia verdadera, la salud verdadera, la alegría resultante nos es
desconocida.
La
medicina oficial como parte –y muy importante- de un sistema social que
procura sólo las ganancias económicas sobre cualquier otra consideración
no sólo no se pronuncia por una vida, una alimentación natural, sino que
de hecho avala los manejos insensatos de los grandes imperios económicos
que producen cada vez en mayor cantidad productos para consumo humano
(alimentos) no naturales y ciertamente perjudiciales. Ni que hablar del
sistema formal e informal (la familia, la sociedad) que apoya sin
discriminar todo ello hasta que pierde la salud y sin prestarle ni un
minuto de reflexión consciente antes de consumir a darlo a sus hijos.
Cada
vez se pierden más especies autóctonas que crecen o crecían en cada clima
y lugar beneficiando a los que de ellos se alimentaban o con ellas se
curaban. Los quelites, la malanga, nopales, magueyes, bayas silvestres se
siembran y consumen como alimentos cada vez menos y se cambia por comida
chatarra o por alimentos de dudosa calidad, como por ejemplo el queso que
tiene mucho de suero lácteo, grasa vegetal hidrogenada y muy poca leche
verdadera (sin hormonas ni antibióticos). Ni toda la producción lechera
del país aún como está llena de hormonas que se les inyectó al ganado para
que crezca rápido, y rápido pueda venderse, podría bastar para producir la
cantidad de los llamados “Quesos” que hoy se venden en nuestro país
diariamente. La producción de queso auténtico así como de muchas
hortalizas y plantas comestibles resulta “poco rentable”, el criterio de
salud, de sabrosura, de consumo saludable para el ser humano pasa a último
término. Se busca el monocultivo y a costos altos por causa de la
industria agroquímica que tiene inundados a los campos mexicanos con
productos tóxicos que terminan por aniquilar la fertilidad natural de la
tierra, agostando la misma y dejándola estéril, a la larga, productos del
campo que nos envenenan lenta pero seguramente.
Yace
en cada persona la responsabilidad de su propia salud y de su propia
alimentación. No vamos a convencer a los grandes productores de los
llamados “alimentos” de que cambien si nosotros no empezamos a hacerlo
individualmente. Primero educándonos, aprendiendo a “comer” bien, a vivir
bien, conociendo lo que nos dama y lo que nos beneficia, Para ello está el
criterio sabio... lo que es natural, completo, de temporada en su caso, no
contaminado es lo que sirve al ser humano. Lo que es sintético, refinado,
camuflado con colores y sabores artificiales, lleno de productos químicos,
no tiene energía natural nutritiva y el cuerpo no lo reconoce como propio;
causa desequilibrios, nos daña.
De la
tierra nuestra madre, sale absolutamente todo lo que usamos. Así también
el alimento que necesitamos e igualmente nuestras medicinas, sobre todo
las plantas, que restablecen –sabiendo usarlas- el equilibrio perdido. La
naturaleza es sabia. El hombre al no saberse ni reconocerse como
naturaleza ha dejado de ser sabio y le ha cedido su voluntad y su libertad
al sistema en que vivimos. Nos da pereza usar tiempo para procurarnos
alimentos sanos, naturales para cocinarlos en su caso o prepararlos. Somos
abúlicos. Queremos todo rápido, sin esfuerzo, con botones para “ahorrar
tiempo”, tiempo que usamos para “ganar dinero” para usar la ropa que nos
dicen, el coche que nos imponen, divertirnos comiendo y bebiendo sin
medida y sin consciencia los alimentos más dañinos y olvidándonos así de
nosotros mismos, de los demás y de todo lo demás. Bien lo decía
Hipócrates, que tu alimento sea tu medicina. No necesitamos más cuando
vivimos en armonía y equilibrio naturales. Tener dinero no es el objetivo
del hombre, pero sin salud no se tiene nada. Hasta que el hombre se de
cuenta que el dinero no se come, no nutre ni alimenta, dejaremos de pensar
que lo más importante en nuestra vida es la economía.
Información:
¿Qué me alimenta y qué contiene?
Selección:
¿Cuál es natural y cuál no?
Acción:
Alimentarse naturalmente de los productos que da la tierra, que son
diseñados para un ser biológico, buscando la fruta y verdura de temporada,
no conformarnos con lo que nos ofrecen, pedir lo que
necesitamos.
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