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El agro y el futuro


El agro y el futuro de Piura

Los problemas del agro son complejos. Si analizamos la situación del agro de Piura es fácil detectar sus problemas de organización, capitalización, comercialización, productividad y rentabilidad. Es el sector más retrasado de la economía departamental. Un agricultor amigo dice: "Nuestros problemas clave son eficiencia y mercado". De eficiencia en el tema productivo y administrativo. De conexión con mercados nacionales y extranjeros. Y como en todo, hay raíces en las actitudes (marco de pensamiento y acción) y las aptitudes (conocimientos y técnicas). Es imperativo apelar a la conciencia de todos los piuranos para reflexionar sobre nuestro futuro, que pasa por la solución al tema agropecuario.

Negocio agropecuario, agroindustria e industrialización. Ya no podemos hablar tan solo de agricultura. Tenemos que hablar de sistemas agroalimentarios, esto es, la agricultura, el procesamiento de las cosechas y su integración con la industria alimentaria. Es el enfoque de sistema agroalimentario. Este a su vez interactúa con las industrias química y farmacéutica. Es el prometedor mundo de los alimentos de alto valor agregado, de las bebidas y de los ingredientes industriales que provienen del campo.

En América Latina. Como dato para que el amable lector tome una perspectiva del agro latinoamericano, tres países, Brasil, México y Argentina que constituyeron el 58 por ciento del PIB agropecuario regional en 1965 son ahora el 77 por ciento del mismo. Durante el mismo periodo, el sector agropecuario pasó de aportar en promedio el 15 por ciento del PIB regional a sólo 10 por ciento. Otro dato: a principios de los años setenta, café y azúcar representaban el 66 por ciento de las exportaciones agropecuarias de la región mientras que a mediados de los noventa las frutas y hortalizas eran líderes con el 30 por ciento de los embarques al exterior seguidos por café (26 por ciento) y oleaginosas (20 por ciento).

Actividad fundamental. Si bien el sector agropecuario genera sólo el 7 por ciento del PIB del Perú, su componente de empleo es muy alto (más del 25 por ciento de la población económicamente activa, P.E.A., nacional encuentra empleo en la actividad agropecuaria). Pero si se incluyera el valor agregado de todas las cadenas agroalimentarias y servicios conexos agropecuarios el aporte podría fácilmente llegar al 30 por ciento del PIB.

Mayor competitividad. El agro tiene que ser más competitivo. La competitividad se puede definir como el logro de ventajas competitivas dinámicas,    eslabonadas y productivamente protectoras del medio ambiente y los recursos naturales , que permitan capturar y mantener el control de un espacio en  los mercados internos e internacionales. Las ventajas comparativas las otorga Dios mediante la naturaleza; las ventajas competitivas son construidas por las personas.

Las fuentes de la competitividad. La competitividad agropecuaria proviene de condiciones en dos frentes, en las propias empresas agropecuarias y en el entorno. En la capacidad y decisiones de los empresarios agropecuarios reside parte del éxito. Y en el entorno, la otra parte. Entre las fuerzas del entorno que rodean a las empresas resaltan la acción del Estado, el marco legal, la condición de los factores (los hay básicos y especializados), de la demanda nacional y foránea, del nivel de las industrias y servicios de apoyo y, desde luego, de la competencia nacional y extranjera.

Hay agricultura exitosa. Piura es el líder nacional en exportación de mangos. Esta fruta y el espárrago cubren aproximadamente 25,000 hectáreas a nivel nacional. Hay que destacar que ambos cultivos generan exportaciones por US$175 millones (estimado para 1999) con lo que se obtiene una facturación de cerca de US$7,000 por hectárea (espárrago US$8,300 y mango US$3,900 por hectárea respectivamente). La mayor parte de los US$25 millones que el Perú exporta de mangos frescos y pulpa (más jugo concentrado) de mango proviene de los valles piuranos (en especial, de la Colonización San Lorenzo). Tenemos que desarrollar nuevos cultivos con ese nivel de suceso.

Sólo el 1,3 por ciento. Sin embargo, esa agricultura exitosa sólo es el 1,3 por ciento de las 1'900,000 hectáreas que trabaja el país. Queda área disponible para atender con mayor eficiencia y racionalidad las necesidades del mercado interno de alimentos y bebidas y hacer frente a la avalancha de productos alimenticios importados. Al mismo tiempo, el mercado nacional ha evolucionado y aspira a mayor variedad, precios más competitivos, alimentos más confiables y duraderos. Pide mejores atributos a un precio razonable, es decir, está cada vez menos dispuesto a pagar ineficiencias.

Muchas turbulencias. La actividad agropecuaria ha estado expuesta a diversas turbulencias como la errática marcha económica y los vaivenes de los mercados, el agresivo e incierto clima y los designios de la coyuntura política. Como extremo de sus males, el agro fue afectado por el terrorismo de los ochenta e inicios de los noventa, que alejó las posibilidades de gestación de nuevas empresas agropecuarias. Además, no se conoce con precisión cuántas de las 1'740,000 unidades agropecuarias existentes en el país (dato de 1994) funcionan como empresas, las células del manejo eficiente de los recursos en una nación con economía de mercado.

Reactivación y modernización. ¿Qué, cómo, quiénes, con qué plazos y con qué presupuesto se dará inicio al proceso de relanzamiento del agro para reactivar la economía de Piura? ¿Cuál sería uno de los "gatillos" para comenzar el proceso? Sin duda, la tecnología.

Una revolución tecnológica. El retraso tecnológico del agro tal vez sea uno de los peores males que lo aquejan. Para lograr mayor competitividad estimo que uno de los ejes prioritarios será el fomento de la innovación tecnológica que permitirá iniciar la modernización y reactivación agropecuaria. Para así lograrlo habrá que fomentar la adopción de nuevas tecnologías. Será decisivo para los cambios promover:

-- la investigación agropecuaria en sus diversas formas y enfoques
-- los servicios de asistencia técnica para apoyar la adopción de nuevas tecnologías
-- la adopción de semillas de mejor calidad genética
-- la utilización de más eficientes maquinarias y equipos
-- los nuevos sistemas de fertirrigación en busca de mayor productividad y calidad
-- la capacitación de los productores agropecuarios
-- la búsqueda de formas más eficientes de organización y vinculación empresarial
-- el nivel gerencial de los directivos de las empresas agropecuarias
-- la elaboración de sistemas de información de mercados nacional y externos
-- la implantación de buenas prácticas culturales con enfoque de preservación ambiental que aseguren la calidad e inocuidad de cosechas y crianzas

El rol del Estado. Lo anterior tendría que ir junto a decisiones de política agropecuaria y de promoción de inversiones por parte del Estado, cuya revisión y propuesta dejaremos para otra oportunidad.

Los cambios de los noventa. Nadie puede negarse a ver las transformaciones mundiales ocurridas en los últimos años como la globalización de los mercados y su especialización, el comercio internacional creciente y la interdependencia que genera así como la consolidación de los bloques entre países. Los países signatarios de tratados de libre comercio y mercados comunes son verdaderos "imanes" para la inversión en las industrias de alimentos, bebidas, química y farmacéutica, estas últimas muy relacionadas con la agricultura.

El nuevo escenario. Y se debe resaltar que el menor tamaño del mercado interno peruano y la mayor distancia a los mercados del hemisferio norte actúan en detrimento de la "atractividad" de nuestro país como plaza receptora de inversiones. Así funciona el nuevo escenario. Adicionalmente, recordemos que la información y los conocimientos están desplazando a las tradicionales ventajas (por ejemplo, disponibilidad de materia prima) como factores determinantes de la ubicación geográfica de las inversiones.

La era del conocimiento. Tendremos que llegar a comprender la importancia de los conocimientos diseminados a través de la asistencia técnica como ingrediente fundamental para guiar los cambios que requiere el agro, en especial, la pequeña agricultura. Hay casos exitosos de pequeños productores agropecuarios que han suscrito contratos con empresas exportadoras y que reciben como parte del acuerdo apoyo tecnológico, mercado y crédito.

Epoca de alianzas. Las empresas agropecuarias, aliadas dentro de las cadenas agroalimentarias o en forma independiente, acometerán los cambios haciendo la parte que les corresponde. El Estado tendrá que promover un buen "clima para la inversión" en el campo invirtiendo en infraestructura y estableciendo las nuevas medidas que eleven la atractividad de las inversiones en el campo e interesen a los inversionistas locales y extranjeros, definir un marco pro-alianzas estratégicas y joint-ventures, y premiar la asociatividad para nuclear la pequeña propiedad en unidades empresariales más viables económicamente hablando. Así se podrán aprovechar las oportunidades que trae el proceso de globalización y defenderse de muchos de sus malos influjos.

El corazón de la economía de Piura. Los piuranos no debemos olvidar que en las buenas épocas del algodón, durante la paña, el mundo agropecuario ocupaba el 60 por ciento de la P.E.A. departamental (población económicamente activa, el dato incluye empleos directos e indirectos). El sector agropecuario es el corazón de la economía de Piura. Por eso, que no sorprenda a nadie la aguda crisis que se vive hoy en Piura, producto, en mi opinión, principalmente de la postración de su agro.

La visión. Una agricultura organizada empresarialmente, rentable, enfocada a los mercados nacional y extranjeros, eficiente mediante el uso de nuevas tecnologías, engranada dentro de los sistemas agroalimentarios e inmersa en un clima favorable para las inversiones, alianzas y joint ventures, sustentada en un marco legal subsidiario y que premie la iniciativa y el esfuerzo constante, en donde convivan armónicamente diversas formas de propiedad de la tierra, productora de alimentos orgánicos y amiga del medio ambiente. 

Una revolución tecnológica. Es fácil deducir que las cosas no pueden seguir así. La llegada de la innovación y la tecnología así como los conceptos de administración de empresas al campo apoyarán los cambios. Al mismo tiempo, el Estado como promotor tendrá que hacer su parte. Devolverle al agro su liderazgo en la economía y sociedad peruana para que inserto en una economía social de mercado genere riqueza. Sin esa revolución sólo queda vegetar sin rumbo ni futuro [01 Agosto 1999]


                        

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