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Sobre Telefónica del Perú
Nota (Agosto 6,.2000)
En
El Comercio del 20 Sep 2000 aparece un artículo sobre
locutorios en Madrid y Barcelona (España) en donde nos informan que
una llamada de tres minutos de España a Perú (ojo, recuerden que el
nivel de vida en España es muy alto) cuesta UN DOLAR. Y acá nos la
cobran a UN DOLAR EL MINUTO. Sin embargo, de donde
obtienen su filón es de las llamadas locales. YA ES HORA QUE
ALGUIEN INTERVENGA PARA DETENER ESTA SANGRIA. En TV cable, en Perú no
podemos contar todavía con DIRECT TV como en prácticamente todos los
países de América Latina. ¿Por qué será?
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¡Otra vez la empresa hispana! Acurrucada en los beneficios y poder que
le significó aportar a la caja fiscal más de US$2,000 millones, esta empresa
española no muestra ni un ápice de propósito de enmienda. Por el contrario,
ahora intenta subir más las tarifas (nos hemos enterado de un expediente en
el MTC para que las llamadas ocupadas y que no contesten sean consideradas
llamadas efectivas) y ahora, el colmo!!, mediante una revista intenta
convertirse en propagandista de las preferencias políticas de su Directorio.
Esperamos que la reciente salida de su presidente, Juan Villalonga, en medio
de un evento lamentable para un ejecutivo de ese nivel, traiga luz a esta
organización "desconectada y controversial" (recordemos el genial
comercial en la TV del "tururú").
En vista de lo enunciado, he creído conveniente
reproducir para los amigos lectores de AvenidaPiura un artículo que
escribimos
en Mayo de 1998 protestando ante la prepotencia de los peninsulares
telefónicos, que nos debe
mantener alerta contra los monopolios, el cáncer de la economía. Y exigir nuevamente que el Estado ponga
orden en defensa de los ciudadanos peruanos. Ya no estamos en 1992.
Desconectada
y controversial
por Luis Ginocchio
Balcázar
¡Qué sensación de
incapacidad se experimenta al tratar con monopolios! Si la teoría
administrativa enseña que es vital para una empresa conocer a sus clientes,
sus expectativas y opiniones, la empresa Telefónica del Perú es un ejemplo
de lo contrario.
La todopoderosa
empresa prestadora del servicio telefónico arrolla diariamente a millares de
usuarios haciendo gala de conveniente sordera. Lo comprobamos a diario por los
constantes reclamos, ya casi tradicionales, que la prensa hablada, escrita y
televisada difunde. Pero allí sigue la empresa europea, tan igual como cuando
llegó al país. Aunque, sin duda, con los bolsillos rebosantes de billetes.
Que la anterior
prestadora del servicio tardaba meses en instalar un teléfono, es cierto. Y
que mostraba otras limitaciones, de acuerdo. Pero, ¿tuvo que recurrirse a la
creación de este monstruo monopólico para que los peruanos nos comuniquemos
dizque mejor?
He aquí una lista
parcial de observaciones que he realizado sobre actitudes, decisiones y
procedimientos operativos que utiliza Telefónica con (contra) sus clientes:
Tarifas abusivas.
Las
tarifas se han disparado a niveles muy por encima de otros países de América
Latina. La capacidad adquisitiva de la población no importa.
Sueño marchito.
Muchas personas que consiguieron instalar un teléfono con gran esfuerzo,
especialmente técnicos, pequeños empresarios y artesanos, hoy lo han perdido
al verse imposibilitados de pagar la temida factura mensual.
Contra el empleo.
Si
se daña un aparato telefónico, la empresa decidió hace mucho no repararlos.
Los cambia. Y por supuesto, lo paga el usuario. Y de esta manera se gastan
dólares trayendo costosos aparatos extranjeros y no se ocupa a nuestros
técnicos electrónicos.
Desconsiderada.
Si al
usuario no pagó a tiempo porque no le llegó el recibo mensual, igual, le
suspenden el servicio. Y luego para que le repongan, !a esperar lo que a la
empresa se le ocurra! Si cortan el servicio desconectan hasta el teléfono de
reclamos bloqueando toda posibilidad de diálogo.
Aprovechada.
Si
alguien desea devolver un teléfono, comprado en letras, pues atraviesa
dificultades económicas, sí, lo puede devolver. Pero primero que pague las
35 letras que adeuda.
No hay vuelto.
Los
teléfonos públicos no devuelven el importe no consumido. La empresa es muy
consistente en todo lo que signifique elevar sus cuantiosas ganancias.
Poco solidaria.
Durante el actual Fenómeno El Niño la empresa continuó con aumentos de
tarifas y cortes. Como si nada estuviera pasando.
Centralista.
Si el
usuario llama a informes o reclamos le contestan en Lima o Trujillo. Claro,
quien contesta no conoce nuestra ciudad y por tanto no es de mucha ayuda.
Si para conseguir
"soluciones" a los problemas de comunicaciones del país tenemos que
pagar este precio, opino que fue un error crear este monstruo. Y espero que
llegue Junio de 1999 para que se rompa el monopolio y ser testigo de cómo los
peruanos nos cambiamos de proveedor de servicio telefónico, buscando donde
tomen en cuenta al cliente, razón de ser de toda empresa.
Ante el altar de la
rentabilidad, único ante el cual se inclina este conglomerado peninsular,
debemos expresar que el Perú no se va a acabar el día final del monopolio
telefónico. Si bien dudo que quede mucho tiempo para enmendar rumbos, nunca
es tarde para empezar a hacer las cosas con visión de futuro. Una buena
señal sería que Telefónica se reúna con los grupos organizados de usuarios
para establecer los correctivos que con justicia demanda el país. Así,
comenzará a "conectarse" con su mercado.
Redactado el 8 de
Mayo de 1998, ¿cree que aún está vigente?
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