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| strawberry passion company |
| -H-o-l-a- dije arrastrando las s�labas sin inter�s. |
| -�Blanca?... Hija, me has asustado. Menudo vozarr�n tienes. T� no has dormido hoy, �verdad?. |
| -Ten�a que haberte llamado a ti. No a esa mierda de adivino- murmur� entre dientes. |
| -�De qu� adivino hablas?. Te lo he dicho, cielo, �ltimamente me tienes preocupada, �est�s bien? |
| -S�, Andrea (con ella, a veces, tengo la impresi�n de regresar a la infancia). Por cierto, �qu� haces hoy? |
| -De Prada firma su �ltima novela en el Corte Ingl�s. �Te apetece? |
| -�Qui�n es �se? |
| -Hija, no me lees nada, de verdad, parece mentira que bailes en un club literario... |
| ������ Me recogi� a las seis. El sitio estaba atestado. Algunas caras conocidas de la noche, nos saludaron. Al fondo, en una mesa repleta de micr�fonos y botellines de agua mineral, estaba el invitado. |
| -Manuel, "Las moscas duermen" es un t�tulo demasiado sencillo y complejo, �alguna clave para entenderlo?- pregunt� una voz joven, micr�fono en ristre. |
| -Por supuesto. �Nunca se han preguntado cu�ndo duermen las moscas?. A menudo, estos inc�modos d�pteros nos perturban el sue�o; un buen sue�o o un mal sue�o, sin distinciones. He llegado a la conclusi�n de que su misi�n es incordiar al ser humano, porque, ya me dir�n, que sentido tiene, entonces, esta danza ag�nica en un viaje tan breve. |
| -Esa frase es m�a- reclam� al o�do de Andrea (que no me prestaba la menor atenci�n, intentando hacerse un hueco entre las primeras filas).�� ��� |
| -"Las moscas duermen" -continu� el autor- es una novela que transgrede la privacidad de las revelaciones on�ricas. Su protagonista sufre la visita fortuita de un personaje misterioso que la posee en sue�os-. |
| -�Andrea! �lo est�s oyendo? |
| -�sssssshhhhh! Calla mujer que no me entero. |
| ����� De un zarpazo, le arranqu� el libro de las manos y me dispuse a... (no s�) No ten�a la menor idea de mis prop�sitos. |
| -�Y al final? �Qu� ocurre? -pregunt� sin vacilar, cortando su discurso de forma tajante, tan cerca, que dol�a mirarle a los ojos-. |
| -Bueno... Creo que deber�a probar a leer el libro, �no le parece?- contest� sorprendido. |
| ����� Hu� de aquel sitio, como alma que lleva el diablo, ante la mirada at�nita del p�blico� y la no menor expresi�n de pasmo de mi querida Andrea (ya hab�a tema de tertulia para la noche). Corr� presa de una sensaci�n �nica, sabiendo que el destino no era casual, sino "el resultado natural de unos acontecimientos encadenados, imprevisibles y dif�cilmente inteligibles" (como dir�a el poeta). Corr�, con la sensaci�n de no pertenecer a ning�n sitio, de formar parte de un mal sue�o o, peor a�n, estar reducida a un personaje de ficci�n... Regres� al puerto, aturdida y cansada, sin aliento y, con la mirada fija en el libro, me dispuse a descifrar qu� estaba pasando. El final de la novela, dec�a as�: |
| ��� "Sudo,� me queman las axilas y las ingles, un picor �cido resbala por mis nalgas. El pelo, en desorden, se adhiere a mis labios, siento su sabor agrio en mi lengua, percibo su intrusi�n y escupo. Estoy empapada, me agito, se me enreda el pijama en las piernas dejando surcos en la piel. Rezumo, transpiro, segrego� y goteo un� sudor viejo que me quema� por dentro. Dos moscas pegadas se burlan en mi nariz, restriegan sus min�sculas patas, ara�ando mis sue�os. La sensaci�n de niebla, de �xtasis, se disipa. La realidad del sue�o se fragmenta y abro los ojos. La luz met�lica de alg�n cartel nocturno se refleja en la ventana, la noche est� vac�a ?de gente, de luna- vac�a de pensamiento. Un olor rancio flota en la mesa, bodeg�n de fruta mordida y carne asaeteada, salsa reseca en los platos, embriaguez..." |
| -�Te pasa algo, cari�o? |
| -Nada. S�lo es un mal sue�o-.��������������������������������� |
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