|
| strawberry passion company |
| Se me acab� el tipex |
| ���� He consultado el BOE, solicitado las copias de los anexos en la oficina de Informaci�n del Ministerio de Educaci�n y Cultura y cumplimentado la primera p�gina de la solicitud (la solicitud deber� cumplimentarse a m�quina o con letra de molde en todos sus extremos). Letra de molde, letra de molde, molde, molde, molde... Las letras de molde me absorben de forma inconsciente. El plazo� cumple hoy, llevo todo lo necesario en la carpeta: Curriculum Vitae, fotocopia del D.N.I, fotocopia del T�tulo Universitario, certificado de notas, certificado de empresa; no falta nada, relleno este simple formulario y listo. Molde, molde, molde... Si tuviera una m�quina de escribir, ser�a m�s sencillo. Con mis trescientas pulsaciones por minuto (bueno, a lo mejor exagero un poco, pongamos que son dos-cinquenta) ya estar�a certificada la carta y no tendr�a que haberle pedido a Rebeca que recogiera a V�ctor de la guarder�a. Molde, molde, molde... |
| -�Ay!- |
| -�Sssssssss! �qu� hace? �aqu� no se puede gritar, se�ora! |
| -Disculpa, es que...- dije se�alando mi enorme barriga. |
| El muchacho se asust� al ver las dimensiones; sus ojos saltaron con descaro hasta colarse en mi ombligo y su boca se agrand� en una exclamaci�n muda que, bien pod�a haber estado acompa�ada de un "�pero, qu� hace una mujer en su estado en un sitio como �ste?". Agradec� que no dijese nada y trat� de relajar a Clarita que, con tanto alboroto, no dejaba de patalear desde dentro, "Tranquila cari�o, mami te quiere, mamitequiere, mamitequiere...". |
| �Fij�, de nuevo, la vista en el formulario (Anexo n�mero tres. Datos de la ayuda solicitada. Punto primero. Denominaci�n o t�tulo del proyecto para el que se solicita la ayuda). Molde, molde, molde...record� entonces los primeros cuadernos de la infancia, viejos y usados, llenos siempre de migajas de pan y chocolate ( el sabor del chocolate me hizo sentir a gusto, a Clara tambi�n) y los trazos de l�piz imitando siempre la caligraf�a perfecta de mi hermano mayor. Molde, molde, molde...supongo, que desde entonces, todo ha ido a peor, no en vano, los compa�eros de la facultad� evitaban siempre copiar mis apuntes. Molde, molde, molde...sin embargo, a Carlos s� que le gusta, dice que mis emes se hacen un l�o con tanta pierna y los acentos bailan. Molde, molde, molde... |
| -Queridos lectores: les recordamos que en breve llegar� la hora del cierre. Gracias por su atenci�n- sugiere con voz de pl�stico el vejestorio de la entrada. |
| -�Por fin, esa hortera de rostro enjuto y peinado ochent�n se ha dignado en despegar la espalda de la silla� y mover el �ndice de la p�gina diez! -pienso "tanta tranquilidad me pone curiosamente intranquila"-. |
| Molde, molde, molde... -Tengo que concentrarme- me dije resoplando y agitando la cabeza para olvidar el chocolate. Y, entonces ocurri�; una gran mancha de tinta negra se extendi� sobre la mesa, salpicando el formulario de "manchas locas". El bic hab�a explotado con tanto nervio� y mis nervios no encontraban la forma de� encajar la situaci�n. El tipo de antes me mir� sin destaponar las orejas, al ritmo de un subibaja que s�lo escuchaba �l. |
| -Quiz�s con tipex -dijo-. |
| ���� -Tipex- dije repitiendo inerte sus palabras. Molde, molde, molde... -Claro, gracias-. Entonces, me levant� de la silla y, trasladando mi gordura por el pasillo, observ� que el aburrimiento se agazapaba tras las cortinas tocando, con su varita m�gica a todos los presentes. Todos,� excepto el viejo de la gorra y aquel rubito, cada vez m�s rojo, con cara de estar descubriendo algo al estilo Billgates. |
| Oje�, curiosa, a derecha e izquierda y encontr� un bostezo, un suspiro, un reloj que di� la hora exacta, cremalleras que se abr�an o cerraban, l�pices y bolis que golpeaban las mesas, hojas pasando; el silencioso ruido de la biblioteca. -Aqu� nadie despega los labios, salvo para bostezar, menos mal que,� por lo menos, al viento se le permite silbar y agitar� ramas despeinando a las palmeras- pens�. |
| Al fondo, un grupo sonre�a reprimiendo la carcajada sobre los apuntes, mientras la pelirroja (que no desmayaba en el trabajo) ordenaba el temario de las pasadas oposiciones. Alguien se estir� sobre la silla frot�ndose insistente las piernas. Un ligero escalofr�o me recorri� el cuerpo "pues s� que hace fr�o, s�, deber�an encender la estufa y ahorrar en..."-. Una peque�aja olvid� pasar el libro por encima del mostrador, salt� la alarma y, por un momento, la paz se vi� perturbada (el novato, paga el plato). La chiquilla levant� las manos en son de paz y dej� caer el libro, �plaf!. El vejestorio la mir� inquisidora con fuego en los ojos y ella, a punto de morir de verg�enza, recogi� el Summa Artis y lo deposit� en su hueco sin atreverse a pedir las fotocopias. |
| -Queridos Lectores: les recordamos que en breve llegar� la hora del cierre. Gracias por su atenci�n. |
| Numerosas estanter�as sostienen libros que guardan historias de todo tipo; romance, aventuras, agricultura ecol�gica, homeopat�a, cl�sicos literarios, f�sica cu�ntica, prehistoria, ling��stica... un universo de letras y n�meros donde se acumula el saber de otros, y aguarda el legado para unos cuantos. |
| De peque�a, siempre so�� con ser fil�sofa, decir frases largu�simas tan complejas que nadie pudiese resistir mi encanto pero, un d�a, lleg� Carlos, con su labia y desparpajo, convirti�ndose en el centro de todas las reuniones y cautivando a las masas (no tuve m�s remedio que caer en la tentaci�n y casarme con �l y cubrirme el rostro entre libros asomando, de vez en cuando, la nariz). Despu�s lleg� V�ctor (mi salvaci�n) y recuper� el protagonismo; para mi hijo no hay nadie m�s incre�ble que yo. -�Mam� magia!- me dice sonriendo. Y mam� convierte la silla en el trono de un gran pr�ncipe o hace que un trozo de pl�stico aplastado se transforme en globo. |
| -Queridos lectores: les recordamos que... |
| -�Ay, ay, ay! �aaaaa! |
| -�Sssssssss! �qu� hace? �aqu� no se puede gritar, se�ora! |
| -�Y parir? �se puede? �He roto aguas! |
| arriba |