CONTENIDO
Presentaci�n
Prefacio
La quinta operaci�n
El idioma del �lgebra
En ayuda de la aritm�tica
Las ecuaciones de Diofanto
La sexta operaci�n
Ecuaciones de segundo grado
La magnitud mayor y la menor
Progresiones
La s�ptima operaci�n
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|
Capítulo Primero
LA QUINTA OPERACION MATEMATICA
Contenido:
1.
La quinta operación
2.
Cifras astronómicas
3.
�Cuánto pesa el aire?
4.
Combustión sin llama ni calor
5.
Las variaciones del tiempo
6.
La cerradura secreta
7.
Ciclista supersticioso
8.
Resultados de la duplicación consecutiva
9.
Millones de veces más rápido
10.
10.000 operaciones por segundo
11.
Cantidad posible de partidas de ajedrez
12.
El secreto de la máquina de jugar al ajedrez
13.
Los tres doses
14.
Los tres treses
15.
Los tres cuatros
16.
Con tres cifras iguales
17.
Los cuatro unos
18.
Los cuatro doses
1. La quinta operación
Con frecuencia se denomina al álgebra la �aritmética de las
siete operaciones�, queriendo subrayar con ello que a las cuatro operaciones
matemáticas conocidas por todos, el álgebra añade tres
más: la elevación a potencias y sus dos inversas.
Comencemos nuestras pláticas algebraicas por la �quinta
operación�:
la elevación a potencias.
�Responde esta operación a una exigencia de la vida práctica?
Indudablemente. Con ella tropezamos a menudo en la vida. Recordemos los
innumerables casos en que para calcular superficies y volúmenes se
precisa elevar los números a la segunda o tercera potencia. Otro
ejemplo: la fuerza de gravitación universal, la acción
recíproca
electrostática y magnética, la luz y el sonido son inversamente
proporcionales al cuadrado de las, distancia. La continuidad de la
traslación
de los planetas alrededor del Sol (o, de los, satélites alrededor
de los planetas) viene expresada también en forma de una potencia
dependiente de la distancia que les separa de su centro de traslación:
la relación entre los cuadrados de los tiempos de traslación
es igual a la relación entre los cubos de las distancias.
Es un error pensar que en la práctica tropezamos tan sólo
con segundas y terceras potencias, y que no existen exponentes de potencias
superiores más que en los manuales de álgebra. Cuando un ingeniero
busca el grado de solidez de un cuerpo se ve obligados operar a cada instante
con cuartas potencias; y en otros cálculos (para hallar el
diámetro
de tubo conducto de vapor, por ejemplo) llega a operar incluso con la sexta
potencia. Asimismo los técnicos hidráulicos se valen de las
sextas potencias cuando tratan, de averiguar la fuerza con que son arrastradas
las piedras por el agua: si la corriente de un río es cuatro veces
más rápida que la de otro, el primero es capaz de arrastrar
por su lecho piedras 4", es decir, 4.096 veces más pesadas que el
segundo río.
Al estudiar la relación que existe entre la luminosidad de un cuerpo
incandescente - el filamento de una lámpara, por ejemplo - y su
temperatura-,
se opera con potencias aún mayores. Cuando la incandescencia es blanca,
su luminosidad general aumenta en relación a la decimosegunda potencia
de su temperatura; cuando es roja, en relación a la trigésima
potencia de su temperatura (siendo ésta �absoluta�, es decir, a partir
de �273�C). Esto significa que si calentamos un cuerpo de 2.000�' a 4.000�
absolutos, por ejemplo, o sea, si elevamos su temperatura al doble, la
luminosidad
de dicho cuerpo aumentará en 2
12
, es decir, en más
de 4.000 veces. En otro lugar nos ocuparemos de la importancia que tienen
para la técnica de fabricación de lámparas
eléctricas
estas proporciones tan singulares.
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2. Cifras astronómicas
Es probable que nadie haga tanto uso de la �quinta operación
matemática�
como los astrónomos. Los exploradores del firmamento manejan sin
cesar cantidades formadas por una o dos cifras significativas seguidas de
una larga fila de ceros. Sería muy incómodo expresar con los
medios ordinarios tales cantidades, llamadas con razón
�astronómicas�
y, sobre todo, operar con ellas. Los kilómetros que nos separan de
la nebulosa de Andrómeda se representan con la siguiente cifra:
95 000 000 000 000 000 000.
Por añadidura, al efectuar cálculos astronómicos, muchas
veces hay que operar no con kilómetros u otras unidades aún
mayores, sino con centímetros. En este caso, la distancia antes referida
lleva cinco ceros más:
9 500 000 000 000 000 000 000 000.
La masa de las estrellas viene expresada en cifras todavía más
considerables, sobre todo si hemos de registrarla en gramos, como exigen
muchos cálculos. La masa del Sol, en gramos, es igual a:
1 983 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000.
Huelga ocuparse de los inconvenientes que representaría operar con
números tan desmesurados y de lo fácil que sería incurrir
en error en tales casos. Además, las cantidades referidas están
muy lejos de ser las mayores en la astronomía.
La quinta operación matemática aligera los cálculos.
La unidad seguida de varios ceros se expresa con el número 10 elevado
a una determinada potencia
100 = 10
2
; 1.000 = 10
3
; 10.000 = 10
4
; etc.
Los enormes números citados anteriormente pueden representarse como
sigue:
el primero 950*10
22
el segundo 1.983*10
30
Se expresan así no sólo para economizar espacio, sino
también
para facilitar los cálculos. Si hubiera, por ejemplo, que multiplicar
ambos número entre sí, bastaría hallar el producto
de 950*1.983 = 1.883.850 y tras él colocar el factor 10
22+30
10
52
de la forma siguiente:
950 * 10
22
* 1.983 10
30
= 188.385*10
53
.
Es evidente que esto resulta más cómodo que escribir un
número
seguido de 22 ceros, otro de 30 ceros y, por último, un tercero
acompañado
de 53 ceros. Y no sólo más sencillo, sino también
más
seguro, por cuanto al escribir tal fila de ceros puede ser omitido alguno,
obteniendo un resultado erróneo.
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3.�Cuánto pesa el aire?
Para comprobar hasta qué punto se facilitan los cálculos al
representar lo números en forma de potencias, pongamos el siguiente
ejemplo: hallemos cuántas veces la masa del globo terrestre es mayor
que la del aire que lo rodea.
El aire presiona sobre cada centímetro cuadrado de superficie terrestre
con la fuerza de un kilogramo aproximadamente. Esto quiere decir que el
peso de la columna de aire que se apoya en 1 cm
2
es igual
a 1 kg. La capa atmosférica de la Tierra se forma, por decirlo
así,
del conjunto de dichas columnas de aire, que son tantas como centímetros
cuadrados forman la superficie de nuestro planeta, y como cantidad de kilos
pesa la atmósfera en su conjunto Si consultamos los índices
correspondientes, averiguaremos que la superficie terrestre mide 510 millones
de kilómetros cuadrados, es decir, 51* 10
7
km
2
Veamos cuántos centímetros cuadrados hay en un kilómetro
cuadrado. E kilómetro lineal se forma de 1 000 metros y cada uno
de éstos tiene 10 centímetros, o sea, un total de 105 cm,
por lo cual, el kilómetro cuadrado lo formarán (10
5
)
2
10
10
cm
2
. De aquí
que la superficie del globo terrestre ser igual a
51*10
7
*10
10
= 51 * 10
17
cm
2
.
Esta cifra representa también la cantidad de kilogramos que pesa
la atmósfera de la Tierra. Transformando los kilogramos en tonelada
resultarán:
51*10
17
/1.000 = 51*10
17
/10
3
= 51*10
17 - 3
= 51*10
14
mientras que la masa del globo terrestre es de 6 *10
21
toneladas.
Para conocer cuántas veces es más pesado nuestro planeta que
la capa de aire que lo rodea, efectuemos la siguiente división:
6*10
21
/51*10
14
» 10
6
,
de donde se deduce que la masa atmosférica es, aproximadamente, la
millonésima parte de la del globo terrestre.
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4. Combustión sin llama ni calor
Si se pregunta a un químico por qué la leña o el
carbón
arden únicamente a elevada temperatura, contestará que la
combinación del carbono y el oxígeno tiene lugar a cualquier
temperatura, pero que cuando ésta es baja, dicho proceso transcurre
con excesiva lentitud (es decir, en la reacción toma parte un
número
insignificante de moléculas), y por ello escapa a nuestra
observación.
La ley que rige la velocidad de las reacciones químicas enseña
que al descender la temperatura en 10�, la velocidad de la reacción
(el número de moléculas que toma parte en ella) se reduce
a la mitad.
Apliquemos dicha ley a la reacción que se produce al oxigenarse la
madera, esto es, al proceso de combustión de la madera. Supongamos
que un gramo de madera sometido a una temperatura de 600� se consume en
un segundo. �Cuánto tardará en consumirse 1 g de leña
a la temperatura de 20�? Es sabido que con una temperatura 580=58*10 grados
menor, su reacción será 2
58
veces más
lenta, o lo que es lo mismo, un gramo de leña se consumirá
en 2
58
segundos. �A cuántos años equivale este
lapso? Podemos calcularlo sin efectuar 57 multiplicaciones consecutivas
en las que el multiplicador sea 2, y sin recurrir a la tabla de logaritmos.
Es notorio que
2
10
= 1.024 » 10
3
,
de lo que se deduce que
2
58
= 2
60-2
= 2
60
/2
2
= (�)*2
60
= (�)* (2
10
)
6
» (�)*10
18
,
es decir, aproximadamente la cuarta parte de un trillón de segundos.
El año tiene cerca de 30 millones de segundos, o, lo que es igual,
3*10
7
segundos; por esto
� * 10
18
/ 3*10
7
= (1/12) * 10
11
» 10
10
�Diez mil millones de años! Este es aproximadamente el tiempo que
tardaría en consumirse un gramo de madera sin llama ni calor.
Así, pues, la madera y el carbón arden a la temperatura ordinaria,
sin encenderlos. La invención de instrumentos para obtener el fuego
aceleró este proceso, de enorme lentitud, en miles de millones de
veces.
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5. Las variaciones del tiempo
Problema
Fijemos nuestra atención sólo en un elemento: si el tiempo
es nublado o despejado; es decir, distinguimos los días por el hecho
de si en el cielo hay nubes o no. �Qué piensa el lector? En estas
condiciones, �habrá muchas semanas con diferente combinación
de días nublados y despejados? Puede parecernos que éstas
serán pocas y que pasados unos dos meses se agotarán todas
las combinaciones de días nublados y despejados, repitiéndose
entonces a la fuerza alguna de las combinaciones ya observadas. Mas, probemos
a calcular exactamente el número posible de combinaciones que pueden
darse en estas condiciones. Este es uno de los problemas que nos conducen
inesperadamente a la quinta operación matemática. En fin,
�de cuántas formas diversas pueden combinarse los días nublados
y despejados en una misma semana?
Solución
El primer día de la semana puede ser despejado o nublado; lo que
quiere decir que por el momento se tienen dos �combinaciones�.
En el transcurso de dos días son posibles las siguientes combinaciones
de días nublados y despejados:
despejado y despejado
despejado y nublado
nublado y despejado
nublado y nublado.
|
En dos días se tienen ya 2
2
combinaciones diferentes.
Al tomar tres días, a cada una de las cuatro combinaciones
correspondientes
a los dos primeros días, se une alguna de las dos combinaciones del
tercer día, de esta forma obtenemos un total de variantes igual a
2
2
* 2 = 2
3
.
En cuatro días, el número de combinaciones será de
2
3
* 2 = 2
4
.
Al llegar al quinto día se producirán 2
5
combinaciones;
al sexto, 2
6
, y, por último, en la semana habrá
2
7
= 128 combinaciones.
De todo esto se deduce que hay 128 semanas con diferentes variantes de
días
despejados y nublados. Al cabo de 128 * 7 = 896 días se repetirá
inevitablemente una de las combinaciones anteriores, aunque dicha
repetición
puede surgir antes, pero 896 días constituyen el período a
partir del cual esta repetición es completamente inevitable. Y, por
el contrario, pueden transcurrir dos años e incluso más (dos
años y 166 días), sin que el estado atmosférico de
una semana se parezca al de las otras.
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6. La cerradura secreta
Problema
En cierta institución soviética fue hallada una caja fuerte
de tiempos anteriores a la revolución. Hallóse la llave de
la misma, mas para poder abrirla se precisaba conocer el secreto de la
cerradura:
ésta se componía de cinco rodillos, en torno a los cuales
había un alfabeto con 36 letras; los rodillos debían combinarse
de tal manera que formasen una determinada palabra desconocida. Para evitar
forzar la caja decidióse probar con dichas letras todas las combinaciones
posibles. En cada una de estas combinaciones se invertían tres segundos.
�Podía abrirse la cerradura en 10 jornadas?
Solución
Calculemos el número total de combinaciones posibles. Cada una de
las 36 letras del primer rodillo puede unirse a cada una de las 36 letras
del segundo rodillo. Así pues, el número de combinaciones
posibles con dos letras de los dos rodillos será:
6 * 36 = 36
2
A cada una de estas combinaciones podemos añadir cualquiera de las
36 letras del tercer rodillo, con lo cual, el total de variantes con tres
letras de los tres rodillos equivaldrá a:
36
2
* 36 = 36
3
.
De esta misma manera hallemos la cantidad de combinaciones posibles con
cuatro letras de los cuatro rodillos, que llegarán a 36
4
; y con cinco letras de los cinco rodillos tendremos 36
5
,
o sea, 60.466.176. Para practicar estas 60 millones y pico de combinaciones,
dedicando tres segundos a cada una, se necesitarán
3 * 60.466.176 = 181.398.528
segundos, es decir, más de 50.000 horas, lo que equivale a casi 6.300
jornadas de trabajo de ocho horas, �más de 20 años!
Esto quiere decir que existen 10 casos favorables entre 6.300, o 1 entre
630, de que la caja sea abierta en 10 jornadas de trabajo. Por lo tanto,
la probabilidad es muy reducida.
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7. Ciclista supersticioso
Problema
Hasta hace poco cada bicicleta debía tener una matrícula igual
que el automóvil. Esta matrícula tenía seis guarismos.
Cierta persona muy supersticiosa adquirió una bicicleta con el
propósito
de aprender a manejarla. Cuando supo que a cierta avería, propia
de éstas máquinas, se le denomina "ocho", se creyó
condenado a algún contratiempo si en el número de su
matrícula
figuraba algún ocho. Al ir por ésta, le tranquilizó
la siguiente reflexión: cualquiera que sea el número de la
matrícula, debe formarse con guarismos del 0 al 9. De éstos,
tan sólo el 8 es "aciago", por lo cual, de cada 10 casos existe uno
en que la matrícula resulte "infausta". �Es acertada esta
deducción?
Solución
El número de las matrículas se compone de seis guarismos.
Por lo tanto, habrá 999.999 diferentes, desde el 000 001, 000 002,
etc. hasta el 999 999. Calculemos ahora cuántos números
"afortunados"
podríamos encontrar. El lugar de las unidades del número puede
ser ocupado por alguna de las nueve cifras "felices": 0, 1, 2, 3, 4, 5,
6, 7, 9. En el segundo lugar también puede encontrarse una de estas
cifras. De ahí que las dos primeras cifras den lugar a 9 * 9 = 9
2
combinaciones "favorables". A cada una de estas combinaciones
puede agregarse una tercera cifra de las nueve "bienhadadas"; por lo tanto
las combinaciones "felices" de tres cifras llegan a 9
2
* 9
= 9
3
.
De esta misma manera se deduce que el número de combinaciones
"satisfactorias",
compuestas de seis cifras, es igual a 9
6
. No obstante, hay
que tener en cuenta que este número comprende la combinación
000 000, que no sirve para matrícula. Por consiguiente, la cantidad
de matrículas "afortunadas" es de 9
6
-1 =531.440, lo
que constituye algo más del 53% del total de números posibles,
y no el 90%, como suponía el ciclista en cuestión.
El lector se convencerá de que en la serie de números con
siete cifras, hay más "infaustos" que "bienhadados".
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8. Resultados de la duplicación consecutiva
En la famosa leyenda en la que se habla de la recompensa concedida al inventor
del ajedrez puede encontrarse un ejemplo demostrativo del rápido
incremento que se obtiene al duplicar repetidamente un número por
pequeño que sea. Sin detenerme en este paradigma clásico,
me remitiré a otros menos conocidos.
Problema
Cada 27 horas, como término medio, el infusorio paramecio se parte
en dos. Si todos los infusorios surgidos de esta suerte quedaran vivos,
�cuánto tiempo sería necesario para que los descendientes
de un paramecio llegaran a tener el volumen del Sol?
Los datos necesarios para este cálculo son: la 40� generación,
si se conservan todas desde la primera, ocupa después de su
desdoblamiento,
un volumen igual a un metro cúbico. El volumen del Sol es de 10
21
m
3
.
Solución
La tarea consiste en determinar cuántas veces 1 m
3
debe multiplicarse por dos para llegar a 10
27
m
3
10
27
= (10
3
)
9
» (2
10
)
9
=2
90
,
puesto que 2
10
» l 000.
De esta forma, la cuadragésima generación debe sufrir 90 nuevas
divisiones sucesivas para alcanzar el volumen del Sol. El número
total de generaciones, incluyendo la primera, es de
40 + 90 = 130.
No ofrece dificultad alguna precisar que esto tiene lugar el día
147.
El microbiólogo Metálnikov observó 8.061 divisiones
sucesivas del paramecio. Que calcule el propio lector el colosal volumen
que tendría la última generación si no hubiera muerto
ni uno solo de estos infusorios...
La cuestión examinada en este problema puede ser presentada, como
si dijéramos, desde el lado opuesto.
Imaginémonos que se ha dividido el Sol en dos mitades, que una de
estas mitades también se ha dividido en dos, etc. �Cuántas
operaciones semejantes serían precisas para que resultara el
tamaño
de un infusorio?
Aunque el lector conoce ya la contestación, 130, no por eso deja
de asombrar lo reducido de este número.
A mí me fue planteado este problema en la siguiente forma:
Una hoja de papel es dividida en dos, y una de las mitades obtenidas es,
a su vez, dividida por la mitad, etc. �Cuántas divisiones serían
precisas para llegar a la dimensión del átomo?
Supongamos que la hoja de papel pesa 1 gramo y que tomamos 1/(10
24
) de gramo como peso del átomo. Como quiera que 10
24
puede sustituirse por 2
80
, de valor aproximado, se
hace evidente que, se necesitan tan sólo unos 80 desdoblamientos,
y no millones, como se contesta con frecuencia cuando se da a conocer este
problema.
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9. Millones de veces más rápido
El aparato eléctrico, llamado basculador, contiene dos lámparas
electrónicas. La corriente puede entrar en el basculador sólo
a través de una lámpara: bien por la de la "izquierda" o por
la de la "derecha". El aparato tiene dos contactos, a los que puede enviarse
desde afuera una señal eléctrica instantánea (impulso)
y dos contactos a través de los cuales transmite el basculador la
señal de respuesta. En el momento en que llega el impulso
eléctrico
exterior, el basculador cambia el contacto: la lámpara por la cual
ha pasado la corriente se desconecta y la corriente comienza a pasar por
la otra lámpara. El basculador envía el impulso de respuesta
al desconectar la lámpara de la derecha y conectar la de la izquierda.,
Veamos ahora cómo funcionará el basculador si le enviamos
varios impulsos consecutivos. Fijemos la situación del basculador
basándonos en la lámpara de la derecha: si la corriente no
pasa por ella convengamos en que el basculador se encuentra en la
"posición
0"; y si la corriente pasa por ella (la derecha), el aparato se halla en
la "posición 1".
Supongamos que el basculador se encuentra en la posición 0, es decir,
que la corriente pasa por la lámpara izquierda (fig. l). Después
del primer impulso la corriente entra por la lámpara derecha, es
decir, el basculador pasa a la posición 1. Entre tanto, el aparato
no emite el impulso de respuesta, por cuanto ésta se produce sólo
cuando se desconecta la lámpara derecha (no la izquierda).
Después del segundo impulso, la corriente entra ya por la lámpara
izquierda, es decir, el basculador toma de nuevo la posición 0. Mas
en ese instante, el basculador lanza la señal de respuesta (impulso).
|
|
Figura 1.
|
A continuación (después de los dos impulsos), el aparato torna
de nuevo a su posición inicial. Por eso, después del tercer
impulso, el basculador vuelve a la posición 1, como lo hizo
después
del primero; después del cuarto vuelve (como después del segundo)
a la posición 0, enviando al mismo tiempo la señal de respuesta,
y así sucesivamente. Cada dos impulsos se repite la situación
del basculador.
Supongamos ahora que tenemos varios basculadores, y que los impulsos del
exterior se envían sólo al primero de ellos, los impulsos
de respuesta del primer basculador se transmiten al segundo, los del segundo
al tercero, etc. (en la fig. 2 se presentan los aparatos conectados en serie
de derecha a izquierda). Veamos cómo funcionará esa cadena
de basculadores.
Supongamos que en el momento inicial, todos los basculadores se hallan en
la posición 0. Por ejemplo, para la serie de cinco basculadores tendremos
la combinación 00000.
Después del primer impulso el primer basculador (el del extremo de
la derecha) toma la posición 1, mas como en este caso no se da el
impulso de contestación, todos los demás aparatos permanecen
en la posición 0, es decir, la combinación se caracterizará
por la posición 00001. Después del segundo impulso, el primer
basculador se desconecta (vuelve a la posición 0), pero éste
da la señal de respuesta, en virtud de la cual se conecta el segundo
basculador sin producir cambios en el resto de los aparatos, es decir, obtenemos
la posición 00010. Después del tercer impulso se conecta el
primer basculador; los demás no cambian de posición. Tendremos
la combinación 00011. Con el cuarto impulso se desconecta el primer
basculador; éste da la señal de respuesta que sirve de impulso
desconectador del segundo basculador que también da el impulso de
respuesta; finalmente, con este último impulso se conecta el tercer
basculador. El resultado de todo esto será la combinación
00100.
Si se continúan estos razonamientos resultará
|
Impulso
|
Combinación
|
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1�
|
00001
|
|
2�
|
00010
|
|
3�
|
00011
|
|
4�
|
00100
|
|
5�
|
00101
|
|
6�
|
00110
|
|
7�
|
00111
|
|
8�
|
01000
|
Se aprecia cómo esta serie de basculadores "cuenta" el número
de señales recibidas del exterior y lo "anota" a su manera. No es
difícil advertir que la anotación del número de impulsos
recibos no se produce de acuerdo con el sistema de base diez, sino con el
sistema de base dos.
|
|
Figura 2
|
En este sistema, la numeración se forma mediante unos y ceros. La
unidad del segundo lugar no es diez veces mayor que la del primero, sino
sólo dos veces. La unidad que en el sistema de base dos ocupa el
último puesto (el de la derecha) es una unidad ordinaria. La unidad
del siguiente orden (la que ocupa el segundo lugar contando desde la derecha)
representa un dos; la siguiente unidad, un cuatro; la otra, un ocho, etc.
Por ejemplo, el número 19=16+2+1 se registra en el sistema de base
dos en forma de 10011.
Quedamos pues en que la serie de basculadores "cuenta" el número
de señales recibidas y las �anota� con el sistema de numeración
de base dos. Obsérvese que el cambio de posición del basculador,
es decir, el registro de uno de los impulsos llegados, dura en total �algunas
millonésimas de segundo! Los contadores de basculador modernos pueden
"contar" decenas de millones de impulsos por segundo, lo que abrevia la
operación unas 100.000 de veces en relación con dicho
cálculo
hecho por una persona que no disponga de aparato alguno: la vista humana
puede distinguir con claridad señales que se sucedan con una frecuencia
que no sea superior a 0,1 segundo.
Si se forma una serie de veinte basculadores, es decir, si se registra la
cantidad de señales dadas en números que no tengan más
de veinte cifras del sistema de base dos, entonces se puede �contar� hasta
2
20
-1 o sea, más de un milló;n. Y si se forma
una serie de 64 basculadores, se puede registrar la famosa �cifra del ajedrez�.
La posibilidad de contar centenares de miles de señales en un segundo
reviste gran importancia para los trabajos experimentales relacionados con
la física nuclear. Puede ser registrado, por ejemplo, el número
de partículas de uno u otro tipo que salgan despedidas en la
desintegración
del átomo.
Volver
10. 10.000 operaciones por segundo
Merece destacar que los esquemas de basculadores permiten también
realizar operaciones con cifras. Veamos, por ejemplo, cómo se
efectúa
la adición de dos números.
|
|
Figura 3
|
Supongamos que tres series de basculadores se encuentran unidas como se
indica en la fig. 3. La serie superior sirve para registrar el primer sumando;
la segunda serie, para el segundo sumando, y la inferior, para la suma.
En el momento de conectar el aparato, a los basculadores de la serie inferior
llegan impulsos de los basculadores de la serie superior y de la media que
se encuentran en la posición 1.
Admitamos que, como se señala en la fig. 3, las dos primeras series
presentan los sumandos 101 y 111 (con el sistema de numeración de
base dos). En este caso, cuando conectemos el aparato llegarán al
primer basculador de la serie inferior (el del extremo de la derecha) dos
impulsos: los del primer basculador de cada uno de los sumandos. Es sabido
que al recibir dos impulsos, el primer basculador queda en la posición
0, pero responde con un impulso que envía al segundo basculador.
A éste llega, además, una señal del segundo sumando.
De esta forma, al segundo basculador llegan dos impulsos; con esto queda
en la posición 0 y envía el impulso de respuesta al tercer
basculador. Asimismo, al tercero llegan otros dos impulsos de cada uno de
los sumandos. En consecuencia, a cada una de las tres señales, el
tercer basculador pasa a la posición 1 y despide un impulso de respuesta.
Este último impulso traslada el cuarto basculador a la posición
1 (al cuarto no llegan más señales). Así es cómo
en el aparato representado en la fig. 3 se ha realizado, mediante el sistema
de numeración de base dos, una suma de dos números "en columna":
o, según la suma del sistema decimal, 5 + 7 = 12. Al darse la
señal
de respuesta en la serie inferior de basculadores parece como si el aparato
"llevara una unidad" de la columna anterior y la pasara a la siguiente,
es decir, hace lo mismo que cuando sumamos en "columna".
Si en cada serie hubiera en lugar de cuatro, 20 basculadores, por ejemplo,
podríamos realizar sumas de números inferiores a un millón
y, si se aumentara todavía más el número de basculadores,
sería posible sumar cantidades mayores.
Debemos advertir que en la práctica, el esquema de este mecanismo
debe ser mucho más complicado de lo que aparece en la fig. 3. Entre
otras cosas, la máquina debe tener un aparato especial que asegure
el "retardo" de las señales. En efecto: en la máquina representada
en el esquema, las señales de los dos sumandos le llegan
simultáneamente
(en el instante que se conecta la máquina) al primer basculador de
la serie inferior. Por ello ambas señales se fundirán en una
sola, siendo registradas por el basculador, no como dos, sino como una
señal
única. Para evitar esto es preciso que las señales de los
sumandos no lleguen a la vez, sino unas más �tarde� que las otras.
La presencia de este "retardador" determina que en la suma se emplee más
tiempo del necesario para el registro de una señal en el contador
de los basculadores.
Si se cambia el esquema de la máquina cabe efectuar la sustracción
en lugar de la adición. Puede emplearse también para la
multiplicación
(que consiste en la adición consecutiva de sumandos, lo que exige
más tiempo), la división y otras operaciones.
Los aparatos a que nos hemos referido se emplean en las máquinas
modernas de cálculo. Estas pueden realizar en un segundo �decenas
e incluso centenares de miles de operaciones numéricas! Esta vertiginosa
rapidez operativo puede parecernos superflua. �Qué diferencia puede
haber, por ejemplo, en que la máquina eleve un número de 15
cifras al cuadrado en una diezmilésima de segundo o, supongamos,
en un cuarto de segundo? Lo uno y lo otro nos parecerán soluciones
"instantáneas" del ejercicio... sin embargo, no hay que apresurarse
en las conclusiones. Tomemos el siguiente ejemplo: Un buen ajedrecista,
antes de mover una pieza analiza decenas e incluso centenares de variantes
posibles. Si suponemos que el análisis de una variante le ocupa algunos
segundos, para el examen de centenares de ellas precisará minutos
y decenas de minutos. No es raro que en las partidas complicadas, los jugadores
resulten en �zeitnot�, es decir, se vean obligados realizar las últimas
jugadas apresuradamente porque al meditar los planes anteriores han agotado
casi todo el tiempo destinado a la partida. �Y si encargamos a la máquina
el examen de las variantes de jugada en la partida de ajedrez? La
máquina,
como sabemos, no puede caer nunca en "zeitnot", ya que hace miles de operaciones
por segundo y puede analizar todas las variantes
"instantáneamente"...
Podrá objetarse que una cosa es efectuar operaciones por complicadas
que y otra, jugar ajedrez: �la máquina no puede hacer esto! �Al analizar
las variantes, el ajedrecista no opera, sino que piensa! Mas no divaguemos
ahora; volveremos a esto más adelante.
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11. Cantidad posible de partidas de ajedrez
Hagamos el cálculo más o menos exacto del número de
partidas de ajedrez posibles. Como carece de sentido la determinación
precisa, ofreceremos al lector un intento de determinar aproximadamente
el número de partidas de ajedrez posibles. En el libro
La matemática
de los juegos y distracciones matemáticas,
de M. Kraitchik,
matemático belga, encontramos el siguiente cálculo:
"Al mover la primera pieza, las blancas tienen 20 jugadas a elegir (16 jugadas
con los ocho peones, cada uno de los cuales puede avanzar un escaque o dos;
y dos jugadas de cada caballo). A cada jugada de las blancas, las negras
pueden contestar con cualquiera de esas variantes. Combinando cada movimiento
de las blancas con cada uno de las negras tendremos 20 * 20 = 400 variantes
después de la primera jugada por ambas partes.
Después del primer movimiento, el número de jugadas posibles
es aún mayor. Si las blancas han movido, por ejemplo,
e2 - e4
, para la segunda jugada, tienen ya 29 variantes a elegir. En lo sucesivo,
el número de jugadas posibles es todavía mayor. Tan sólo
la reina, encontrándose, por ejemplo, en el escaque
d5
,
puede hacer 27 movimientos (suponiendo que todas las casillas donde puede
ir estén libres). Sin embargo, para simplificar el cálculo,
nos atendremos a las siguientes cifras medias: 20 variantes para cada una
de las partes en las primeras cinco jugadas; 30 variantes para cada parte
en todas las demás jugadas.
Admitamos, además, que el total de jugadas en una partida normal,
como término medio, sea 40. Partiendo de este supuesto, las partidas
posibles serán:
(20 * 20)
5
* (30 * 30)
35
Para determinar la magnitud aproximada de esta expresión nos valdremos
de las siguientes transformaciones y simplificaciones:
(20 * 20)
5
* (30 * 30)
35
= 20
10
* 30
70
= 2
10
* 3
70
* 10
80
.
Sustituyamos 2
10
por 1.000, que es una magnitud parecida,
es decir, por 10
3
.
Presentamos la potencia 310 en la forma que sigue:
3
70
= 3
68
* 3
2
» 10 * (3
4
)
17
» 10 * 80
17
= 10 *
8
17
* 10
17
=2
51
* 10
18
== 2 * (2
10
)
5
* 10
18
» 2 * 10
15
* 10
18
= 2 * 10
33
por consiguiente,
(20 * 20)
5
* (30 * 30)
35
» 10
3
* 2 * 10
33
* 10
80
= 2 * 10
116
.
Este número deja muy atrás a la consabida cantidad de granos
de trigo pedida como premio por la invención del ajedrez (2
64
- 1 » 18 * 10
18
). Si toda la población
del globo terrestre jugara al ajedrez el día entero, moviendo una
pieza cada segundo, para agotar todas las posibles partidas de ajedrez,
ese juego general y permanente duraría �no menos de 10
100
siglos!
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12. El secreto de la máquina de jugar al ajedrez
|
|
Figura 4
|
Sin duda asombrará al lector enterarse de que en cierta época
existían máquinas automáticas de ajedrez. En efecto,
�cómo concebir semejantes aparatos si el número de combinaciones
de las piezas en el tablero de ajedrez es prácticamente infinito?
Su explicación es muy sencilla. No era una máquina lo que
existía, sino la fe en ella. Un aparato que gozó de gran
popularidad
fue el del mecánico húngaro Wolfgang von Kempelen (1734-1804),
que lo presentó en las cortes austriaca y rusa y después hizo
con él exhibiciones públicas en París y Londres.
Napoleón
I jugó con esta máquina creyendo que se enfrentaba de verdad
con ella. A mediados del pasado siglo el célebre aparato fue a parar
a América, destruyéndolo un incendio en Filadelfia.
La fama de las demás máquinas fue menos ruidosa. No obstante,
ni aún en tiempos posteriores se perdió la fe en la existencia
de tales aparatos.
En realidad, ni una sola máquina de ajedrez actuaba
automáticamente.
En su interior se ocultaba un adiestrado ajedrecista que movía las
piezas. Este seudo automático lo formaba un voluminoso cajón
en cuyo interior había un complejo mecanismo,. El cajón
tenía
también un tablero de ajedrez con sus piezas que movía la
mano de un gran muñeco. Antes de empezar el juego se permitía
al público que se cerciorara de que en el cajón no había
más que las piezas del mecanismo. Sin embargo, en dicho cajón
quedaba sitio suficiente para ocultar a un hombre de baja estatura (ese
papel fue desempeñado en su tiempo por los célebres ajedrecistas
Johann Allgaier y William Lewis). Es probable que mientras se iban mostrando
sucesivamente al público diferentes departamentos del cajón,
la persona escondida pasara con sigilo de un lugar a otro sin ser vista.
El mecanismo de por sí no tornaba parte en el funcionamiento del
aparato, sirviendo tan sólo para velar la presencia
del jugador de carne y hueso.
De lo dicho puede concluirse lo siguiente: el número de partidas
de ajedrez es prácticamente infinito, por lo cual sólo en
la imaginación de personas cándidas pueden existir máquinas
indicadoras del movimiento más acertado. De ahí que no deba
temerse crisis alguna en el juego del ajedrez.
No obstante, en los últimos años se han producido acontecimientos
que ponen en duda la veracidad de tal afirmación. Ya existen
máquinas
que "juegan" al ajedrez. Nos referimos a las complicadas máquinas
de cálculo que permiten efectuar miles de operaciones por segundo.
De ellas hemos hablado más arriba. Mas, �cómo pueden "jugar"
al ajedrez estas máquinas? Claro es que ninguna máquina de
cálculo puede hacer otra cosa que operar con números. Mas
el aparato efectúa las operaciones siguiendo un esquema previo y
de acuerdo con un programa elaborado de antemano. El "programa" de ajedrez
lo confeccionan los matemáticos a base de una determinada táctica
de juego; entendiendo por táctica el sistema de reglas que permite
elegir, en cada posición, la salida más efectiva (la "mejor"
desde el punto de vista de la táctica dada).
He aquí uno de los ejemplos de la misma. A cada trebejo se le adjudica
un determinado número de puntos, que determina su valor.
|
El rey
|
+200 puntos
|
El peón
|
+1 punto
|
|
La reina
|
+9
|
Un peón atrasado
|
-0,5
|
|
La torre
|
+5
|
Un peón aislado
|
-0,5
|
|
El alfil
|
+3
|
Un peón doblado
|
-0,5
|
|
El caballo
|
+3
|
|
|
Además se fija una determinada valoración a las posiciones
más favorables (movilidad de las figuras, colocación de
éstas
más cerca del centro que de los costados, etc.) que son expresadas
en décimas de punto. Del número global de puntos que tienen
las blancas, se descuenta la suma de puntos de las negras. La diferencia
reflejará, hasta cierto punto, la superioridad material y de
posición
que tienen las blancas sobre las negras. Si esta diferencia es positiva,
la situación de las blancas será más ventajosa que
la de las negras; si es negativa, será menos ventajosa.
La máquina de calcular señala cómo puede cambiar en
el curso de tres jugadas la diferencia registrada. Indica la combinación
de tres lances más ventajosa y la registra en una tarjeta especial;
con ello, la "jugada" está hecha. Para ello la máquina emplea
muy poco tiempo (dependiendo éste del programa y de la velocidad
operativo de la máquina), de forma que no hay motivo para temer el
"zeitnot".
Es cierto que el hecho de "prever" una partida sólo con tres jugadas
por anticipado caracteriza a la máquina como "jugador" bastante mediocre.
Pero podemos estar seguros de que con el rápido perfeccionamiento
actual de la técnica de calcular, las máquinas "aprenderán"
a "jugar" al ajedrez mucho mejor.
Nos sería difícil exponer con más detalle la
composición
de programas de ajedrez para la máquina de cálculo. Algunos
tipos sencillos de programas serán examinados esquemáticamente
en el próximo capítulo.
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13. Los tres doses
Con seguridad que todos sabrán cómo deben escribirse tres
cifras para que se alcance con ellas su máximo valor. Deben tomarse
tres nueves y colocarlos así:
es decir, escribiendo la potencia de una potencia.
Este número es tan enormemente grande que es imposible encontrar
con qué compararlo. El número de electrones que forman todo
el Universo visible es una insignificancia respecto a este número.
En mis
Matemáticas Recreativas
(cap. X) me ocupé
del particular. He insistido en este ejemplo porque me propongo ofrecer
aquí otro ejercicio del mismo tipo:
Problema
Véase la forma de alcanzar el número más alto con tres
doses sin emplear signo alguno.
Solución
El ejemplo anterior inducirá sin duda a colocar los doses del mismo
modo, es decir:
Sin embargo, en este caso no se logra el efecto deseado. El resultado es
incluso menor que 222. En efecto, hemos escrito tan sólo 2
4
, es decir, 16.
El número mayor, entre los que pueden formar tres doses, no es 222
ni 22
2
(es decir, 484), sino
2
22
= 4.194.304.
El ejemplo es muy aleccionador, y enseña que en matemáticas
resulta peligroso servirse de analogías: éstas pueden conducirnos
fácilmente a conclusiones erróneas.
Volver
14. Los tres treses
Problema
Después de esto, quizá se proceda con mayor precaución
al resolver el siguiente problema:
Escríbanse tres treses de forma que adquieran su máximo valor
sin emplear ningún signo.
Solución
La potencia de potencia no ofrece aquí el efecto deseado porque
, es decir, 3
27
es menor que 3
33
.
La última disposición de los treses es la que responde a la
pregunta formulada.
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15. Los tres cuatros
Problema
Escríbanse tres cuatros de forma que adquieran su máximo valor
sin recurrir a signos.
Solución
Si se sigue el ejemplo de los dos ejercicios anteriores, es decir,
4
44
no se obtiene la solución más favorable, puesto que en este
caso, la potencia de potencia,
proporciona el valor máximo posible. Ya que 4
4
=256,
y 4
256
es mayor que 4
44
.
Volver
16. Con tres cifras iguales
Procuremos profundizar en este intrigante fenómeno y aclarar por
qué, cuando con las cifras se establece una potencia de potencia,
unas veces se obtienen números enormemente altos y otras, no. Examinemos
el caso general.. Obténgase el número más elevado posible
dado por tres cifras iguales prescindiendo de todo signo.
Representemos la cifra con la letra
a
. A la distribución
2
22
, 3
33
, 4
44
corresponde la expresión
a
(10a + a)
, es decir
a
11a
La potencia de potencia, en su aspecto general, se presenta así:
Determinemos
cuál ha de ser el valor de
a
para que la última variante
sea de mayor magnitud que la primera. Como quiera que ambas potencias tienen
idéntica base entera, a mayor exponente corresponderá mayor
valor. �En qué caso
a
a
> 11a?
Dividamos
ambos miembros de la desigualdad por a, y tendremos
a
a-1
>
11. Es fácil determinar que
a
a-1
es mayor que 11 sólo en el caso en que
a
sea mayor que 3,
puesto que 4
4 - 1
> 11
en tanto que las potencias 3
2
y 2
1
son menores
que 11. Quedan, pues, explicadas las sorpresas con que hemos tropezado al
resolver los problemas precedentes: para los doses y los treses había
que servirse de potencias con exponentes de dos cifras, para los cuatros
y cifras mayores tiene que emplearse la potencia de potencia
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17. Los cuatro unos
Problema
Obténgase la cantidad más elevada posible con cuatro unos
sin emplear ningún signo.
Solución
El número 1.111 no responde a las exigencias del problema, por ser
mucho más pequeño que 11
11
Sería muy
laborioso encontrar este número mediante 11 multiplicaciones consecutivas
por 11. Sin embargo, puede hacerse el cálculo con mucha mayor rapidez
utilizando las tablas de logaritmos. Este número rebasa los 285 000
millones y, por lo tanto, es más de 25 millones de veces mayor que
1.111.
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18. Los cuatro doses
Problema
Resolvamos este problema tratándose de doses. �Cómo deben
disponerse cuatro doses para que adquieran su máximo valor?
Solución
Las combinaciones posibles son 8:
|
2222,
222
2
, 22
22
, 2
222
, ((22)
2
)
2
, ((2)
22
)
2
, ((2)
2
)
22
, (((2)
2
)
2
)
2
|
�Cuál de estos valores es el mayor?
Examinemos la primera fila.
El primer número, 2.222, es a todas luces menor que las tres potencias
que le siguen. Para establecer una comparación entre las dos siguientes
222
2
y 22
22
,
transformemos la segunda de ellas:
22
22
= 22
2*11
= (22
2
)
11
= 484
11
.
Esta última es mayor que 222
2
, ya que tanto la base
como el exponente son mayores que los de 222
2
.
Comparemos ahora 22
22
con 2
222
. Sustituyamos
22
22
por otra magnitud superior, 32
22
y veremos
que incluso ésta es menor que 2
222
.
En efecto,
32
22
= (2
5
)
22
= 2
110
,
que es menor que 2
222
.
Quedamos, pues, en que el valor más elevado de la primera fila
es 2
222
. Comparemos ahora la mayor potencia de la primera
fila y las cuatro de la segunda:
((22)
2
)
2
, ((2)
22
)
2
, ((2)
2
)
22
, (((2)
2
)
2
)
2
La última potencia es sólo igual a 2
16
, por
lo que queda eliminada. Prosigamos. La primera de esta fila equivale a 22
4
y es menor que 32
4
o que 2
20
, por cuya razón es inferior a las dos que la siguen. Quedan sólo
tres potencias a comparar, todas de base 2. Es evidente que será
mayor aquella que tenga mayor exponente. De los tres
222, 484 y 2
20+2
(= 2
10*2
* 2
2
» 10
6
* 4)
el último es el mayor.
Por eso, el valor más elevado que pueden tomar los cuatro doses
vendrá
expresado como sigue:((2)
2
)
22
Sin recurrir a la tabla de logaritmos podernos imaginarnos aproximadamente
la magnitud de esta potencia valiéndonos de un número aproximado:
2
10
» 1 000.
Y así es, en efecto:
2
22
=2
20
* 2
2
» 4 * 10
6
((2)
2
)
22
» 2
4000000
> 10
1200000
Este número consta de más de un millón de cifras.
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|