A nivel internacional, el
SPM es motivo de un intenso debate y en la última década ha despertado un gran interés
en muchos investigadores. En nuestro país el tema ha tenido poca difusión científica,
existiendo escasa información sobre su fisiopatología, lo que es motivo de búsqueda por
parte de las pacientes en literatura no científica o a través de los medios de
comunicación.
Las confusiones diagnósticas
que produce este cuadro clínico suelen constituir un serio problema en la práctica
médica.
Es así como R.L. Reid en una
publicación del American Journal of Obstetrics and Gynecology pone una nota de alerta
sobre " el gran desconocimiento e indiferencia que suele existir a nivel médico
sobre el importante impacto que pueden llegar a tener los trastornos pre-menstruales
cuando son severos ". Además señala que el SPM rara vez aparece en los
programas de estudio de post-grado, lo cual se ha traducido en una escasa información
básica para su comprensión y lo que es peor en una falta de investigación
etiopatogénica, lo cual ha limitado su terapéutica a un enfoque meramente paliativo o
sintomático. En
recientes artículos aparecidos en el Journal of the American Medical Association (JAMA),
se advierte sobre la urgente necesidad de realizar investigaciones más exhaustivas sobre
las causas del SPM ante el actual fracaso terapéutico. La teoría que lo atribuye a
desbalances hormonales entre estrógenos y progesterona, sugerida durante muchos años
como principal causa de estos trastornos, está muy cuestionada en la actualidad debido a
que las mediciones hormonales por lo general no demuestran alteraciones y los estudios
controlados señalan la poca eficacia de la terapia con progesterona.
Por otra parte, tanto las
publicaciones de Hargrove y Abraham como las nuestras, han evidenciado la frecuente
presencia de patología ginecológica infecciosa, inflamatoria o endometriósica
involucrada en estos síntomas y que suele ser no diagnosticada o subestimada en los
exámenes ginecológicos de rutina, no abriendo nuevas perspectivas en la búsqueda de
soluciones etiológicas. La circunstancia que en nuestro país no existe conciencia de las
proyecciones y real magnitud e este tipo de patología, es lo que nos ha llevado a
trabajar con gran dedicación y perseverancia en esta entidad clínica patológica
conocida como Síndrome Premenstrual. Es por ello que hemos considerado de interés dar a
conocer algunos aspectos importantes de este nuevo enfoque, publicado en diferentes
revistas médicas y en el libro " Síndrome Premenstrual desde una nueva Perspectiva".
Nosotros definimos el SPM
de grado severo como una enfermedad de origen fundamentalmente inflamatorio
útero-pelviano de evolución cíclica, que suele experimentar una agravación progresiva
con el tiempo, produciendo un compromiso sistémico en el que, básicamente, existiría
una disfunción bioquímica importante en la síntesis de los mediadores inflamatorios
involucrados en el fenómeno menstrual.
Se presenta en forma más
severa en aquellas pacientes con deficiencia de neuropéptidos como encefalinas,
endorfinas y neurotransmisores clásicos, como serotonina y dopamina. Los efectos
multisistémicos de los mediadores inflamatorios sintetizados en cantidades anormales
debido a la existencia de la señalada patología ginecológica, ya sea inflamatoria o
endometriósica, explicaría el polimorfismo sintomático del SPM y las frecuentes
confusiones de diagnóstico etiopatogénico que generalmente produce este Síndrome en las
diversas especialidades médicas.
Esta síntesis anormal de
mediadores inflamatorios : prostaglandina E y Tromboxano B, ha sido recientemente
demostrada (1992) en las investigaciones de Koshikawa y colaboradores. Ello se suma a
diversas otras publicaciones que habían comunicado estos mismos hallazgos en pacientes
con mastopatía fibroquística, endometriosis, depresión e inflamación pelviana
crónica.
Entre las causas
predisponentes del SPM, debemos considerar los factores genéticos, siendo más frecuente
en mujeres cuyas madres presentaron este cuadro. Asimismo, se ha observado su
agravación después de los partos, especialmente si han sido traumáticos. Es más
frecuente en mujeres casadas que solteras.
Se ha señalado que las
deficiencias de vitaminas, minerales y desequilibrios dietéticos pueden empeorar los
síntomas así como también influye la vida sedentaria, habiéndose observado un cierto
alivio con la actividad física regular.
Se ha señalado que un
"stress" agregado constituye un factor importante en la agravación de
este cuadro clínico, cuya explicación estaría en la " reacción cruzada "
descrita por el padre del " stress " (Hans Selye), ya que, el proceso
inflamatorio uterino y/o pelviano en estos casos constituye el principal agente de "
stress " de acción prolongada.
El SPM suele
intensificarse con el tiempo, haciéndose más severo entre los 40 y los 55 años. Muchos
de los malestares que se suelen asociar al período del climaterio, constituyen
manifestaciones del SPM, el cual se va agravando con el transcurso de los años. Ello
explica el porqué las mujeres sanas y sin patología ginecológica crónica no
experimentan malestares significativos durante este período de la vida.
Por ello, es necesario poner
una nota de alerta sobre el problema terapéutico que significa el indicar terapia
hormonal a mujeres con SPM sin un estudio etiológico serio del origen de sus molestias.
El frecuente fracaso
terapéutico y los efectos colaterales no deseados obedece al uso indiscriminado de
estrógenos o progesterona en mujeres que no presentan deficiencias hormonales. Por ello
su prescripción innecesaria provoca una elevación plasmática de ellas, con sus
conocidos inconvenientes y riesgos.
Muchas de las pacientes con
SPM entre los 45 y 55 años que hemos atendido habían sido diagnosticadas como
climatéricas y tratadas con estrógenos, debido a que se pensó que sus molestias
se debían a deficiencias hormonales, no experimentaron un real beneficio con esta
terapia. Otras, observaron una agravación de sus síntomas y un indeseado incremento en
su peso.
El criterio tradicional de
considerar los desbalances hormonales ováricos como causal básica en el SPM está siendo
muy cuestionado. Trabajos muy confiables publicados por el Instituto Nacional de Salud
Norteamericano han probado su inconsistencia.
En lo que respecta al
probable papel de un déficit de endorfinas en las pacientes más afectadas, tendría su
explicación en una baja del umbral de sensibilidad del dolor frente a la presencia de
niveles anormales de mediadores inflamatorios presentes en los fenómenos menstruales
patológicos.
Por otra parte los
factores de tipo alimentario han sido señalados como agentes agravadores del SPM
(hipovitaminosis, baja del magnesio y ácido linoleico)
Los hallazgos que hemos
detectado en nuestra larga experiencia van desde hiperplasias glandulares endocervicales,
inflamación crónica hasta endometriosis, en que los factores microbianos (Chlamydia
Trachomatis, Micoplasma Hominis, Ureaplasma Urealíticum, Gardnerella Vaginalis, E. Coli,
etc.), agentes parasitarios, micóticos y virales están frecuentemente involucrados. Los
traumatismos obstétricos (forceps-cesárea), aparentemente juegan un rol muy importante,
exacerbando los procesos inflamatorios pre-existentes, como nos fue posible observarlo en
muchas mujeres en el post-parto.
Báckstrom et al (1981) citan
algunas investigaciones que implican al útero en la etiología del SPM. Estos autores
realizaron un estudio en 7 mujeres portadoras de SPM, sometidas a histerectomía por
miomas y metrorragias; reconocen que si bien algunos síntomas persistían, se observó
una significativa disminución de su intensidad y evidente alivio. Estos autores admiten
que es probable que los síntomas del SPM están siendo agravados por factores uterinos no
bien establecidos y que son removidos mediante la histerectomía.
Osborn y Gath (1990)
estudiaron los síntomas del SPM en 56 mujeres mediante un test diario durante 3 ciclos
antes de efectuarles histerectomía por metrorragia. A partir de los 6 meses de
efectuada la histerectomía se les hizo una nueva evaluación y se observó una
significativa disminución de los síntomas.
Metcalf et al (1991)
estudiaron 36 mujeres durante 96 ciclos en total, antes de efectuarles histerectomía; en
un 92% se encontraban síntomas y signos muy significativos; después de la histerectomía
se volvieron a evaluar y se encontró que la presencia de síntomas premenstruales bajó a
32%. En 9 mujeres los síntomas desaparecieron, en 22 mujeres los síntomas eran
esporádicos, y solamente en 5 existían síntomas premenstruales de cierta
consideración.
El significativo alivio del
SPM después de la extirpación del útero en la mayoría de las pacientes señaladas en
las publicaciones, apoya nuestra tesis sobre el frecuente papel de la patología del
útero y la agravación de esta sintomatología, cuya explicación para nosotros, sería
la eliminación de la principal fuente de síntesis patológica de prostaglandinas y otros
mediadores inflamatorios.
Publicaciones nacionales y
extranjeras han comunicado que las infecciones del cuello del útero juegan un importante
papel en el desencadenamiento de partos prematuros, a través de una síntesis anormal de
prostaglandinas. Se ha señalado que un porcentaje significativo de las pacientes
investigadas, presentaban síntomas similares a los descritos en el SPM. Nosotros
postulamos que es evidente que las pacientes con patología inflamatoria del útero tienen
mayor riesgo al presentar partos prematuros y abortos a repetición y que, además
de sus problemas obstétricos, presenten la gran gama de síntomas del SPM, tanto físicos
como psicológicos y que constituyen frecuente causa de consulta tanto psiquiátrica como
de diversas otras especialidades.
Una reciente publicación
realizada por el Dpto. de Obstetricia y Ginecología del Hospital Cornell de Nueva York,
ha comunicado la existencia de una altísima frecuencia de infecciones por Chlamydia
Trachomatis, Micoplasma, y anaerobios, en las pacientes con SPM severo en relación con
las del grupo control.
En los informes de
citología exfoliativa (Papanicolaou) en mujeres con SPM severo, mayoritariamente se han
etiquetado de " intensa reacción inflamación inespecífica ".
En ellas nosotros hemos
comprobado procesos inflamatorios a la colposcopía, incluso con informes
histopatológicos que evidencian endocervicitis crónica severa. Estos hallazgos tan
sugerentes en relación con nuestra hipótesis, han motivado un mayor estudio de nuestra
parte confirmando la alta frecuencia de fenómenos inflamatorios uterinos en estas
pacientes asociados a infecciones por Chlamydia Trachomatis, Micoplasma Hominis,
UreaplasmaUrealíticum, Gardnerella Vaginalis, E. Coli y Papiloma Virus. Hemos efectuado
varios estudios en conjunto con el Dpto. de Salud Mental de la Universidad de Chile y
publicados en la Revista Psiquiatría Clínica que evidencian la gran importancia de
la patología uterina como causa principal de agravación de la sintomatología menstrual
ó premenstrual exacerbada, la cual agrava cuadros psiquiátricos preexistentes,
lográndose una franca mejoría en una mayor parte de estas pacientes, con el adecuado
tratamiento de estas lesiones. El estudio de los diversos efectos de las prostaglandinas y
otros mediadores inflamatorios menstruales, sintetizados por patología inflamatoria
uterina, la inflamación pelviana crónica y la endometriosis, permite una mejor
comprensión de la gran diversidad de manifestaciones producidas por estas sustancias en
las pacientes más afectadas. En suma, las investigaciones de diversos autores y nuestras
propias observaciones apoyan la multicausalidad del SPM, y el papel preponderante de la
patología inflamatoria, tanto uterina, pelviana crónica y/o endometriósica. |