| Si usted sufre
mucho de dolor de cabeza, cefaleas, jaquecas o se siente a menudo deprimida, llora sin
razón, se irrita con facilidad y todo esto se acompaña de un molesto malestar físico,
usted puede ser una víctima del síndrome premenstrual o spm. Pero usted no está sola, millones
de mujeres en el mundo, se supone que un 85% o 90% son víctimas de este síndrome, que es
la enfermedad que más ataca a las mujeres y aún así, la más desconocida y la más
difícil en detectar.
Probablemente usted como
muchas ha visitado un especialista por cada síntoma: un neurólogo por los dolores de
cabeza, un psicólogo o psiquiatra por sus depresiones, un ginecólogo por los flujos
vaginales y los dolores pelvianos, un gastroenterólogo por los dolores en el estómago y
muchos especialistas más; ha gastado mucho dinero en medicina paliativa pero nada ha
servido, usted sigue igual.
Lo peor de todo es que
parece que nadie la entiende, las relaciones con los demás se tensan mucho a veces hasta
resquebrajarse y todo por un casi desconocido problema de salud.
El síndrome premenstrual,
conocido también como spm es un conjunto de síntomas muy variados (se han detectado más
de 150) que se deben todos a la misma razón. El útero, que es el órgano más maltratado
de la mujer, segrega unas sustancias tóxicas que provocan inflamación. Esta inflamación
es la que causa el síndrome.
El Dr. Jorge Lolas,
especialista y estudioso de esta patología encontró el tratamiento apropiado y ha
cambiado la calidad de vida de muchas mujeres chilenas que sufrían del síndrome
premenstrual.
A juicio del Dr. Lolas el
problema se origina en el útero que al inflamarse crónicamente incrementa la cantidad de
sustancias (prostaglandinas y tromboxanos) encargados de provocar la menstruación. Tales
sustancias, al entrar en la sangre, provocan los efectos tóxicos e inflamatorios en otros
órganos, lo que provoca los diferentes síntomas físicos y psicológicos.
Los síntomas pueden llegar
a ser tan graves que deterioran considerablemente la salud y la calidad de vida de quienes
lo padecen y muchas mujeres sólo llegan a tener unos pocos días de alivio al mes.
El tratamiento se centra en el útero, un
órgano generalmente menospreciado por la ciencia médica.
Recordó que el enfoque
tradicional de los médicos es examinar el útero mediante una prueba llamada el
Papanicolaou, y si encuentran inflamación sin signos de cáncer, tienden a
ignorarla, pero si presenta señales graves de deterioro, usualmente lo extirpan.
Decidido a desmitificar que siempre la
menstruación está asociada a un malestar físico, Lolas emprendió un tratamiento
dirigido a combatir la enfermedad que provoca la infección e inflamación uterina
crónica.
Para ello el tratamiento que aplica a sus pacientes incluye inyectar el útero con
antibióticos y antinflamatorios durante un periodo largo, complementado con el uso de
vitaminas y minerales para ayudar a recuperar el tejido.
El proceso que dura un promedio de cuatro meses, se combina con críocirugía
(congelamiento del órgano) y electrocirugía para eliminar los tejidos dañados.
|