| Las pacientes
con SPM acuden a diversas especialidades medicas, sin que los especialistas consultados se
percaten de que los síntomas corresponden a esta entidad patológica. Es así como el
psiquiatra suele interpretar erróneamente los trastornos psicológicos del SPM y
diagnosticarlos como depresión, neurosis o histeria; el gastroenterólogo, considera las
manifestaciones digestivas de estas pacientes como síndrome de colon irritable, y así
sucesivamente con el resto de la variada sintomatología. Esta falta de criterio evaluativo integral
conduce a que las afectadas por el SPM tengan una diversidad de diagnósticos erróneos al
considerar cada síntoma como una enfermedad aislada, lo que evidentemente explica los
frecuentes fracasos terapéuticos, convirtiéndolo en un serio problema socioeconómico.
Los exámenes de rutina y
de especialidad no contribuyen a precisar las causas del SPM, y, lo que es peor, los
hallazgos de patología uterina inflamatoria crónica, que para el autor son claves,
suelen ser ignorados o minimizados, considerando como "ginecológicamente
normales" a estas pacientes, por lo que se las deriva a las mas diversas
especialidades o a la polifarmacia sintomática.
Todo esto conduce al abuso
de la terapia farmacológica constituyendo en la actualidad una practica muy frecuente,
basada en la prescripción permanente de medicamentos sintomáticos o paliativos, sin
investigarse exhaustivamente los orígenes de muchas enfermedades crónicas.
Esto origina un
peregrinaje por diversas especialidades y sin lograrse una solución permanente, motivando
gastos innecesarios y frustración. Permite una progresión de la patología orgánica
causal del SPM, entremezclada con problemas agregados de tipo yatrogénico (por acción
medicamentosa), debido al abuso y empleo permanente de antidepresivos, ansiolíticos,
analgésicos, antiinflamatorios, hormonas, fármacos frenadores de la función ovárica,
etc.
Por otra parte, los síntomas
de un parto prematuro en pacientes con disfunción uterina inflamatoria, obligan a la
polifarmacia antiespasmódica, hormonal y a meses de reposo en cama con el lógico clima
tensional de la pareja, en espera del anhelado parto de termino (nueve meses).
La elevada frecuencia de
infertilidad "sin causa aparente", en las pacientes con síntomas
premenstruales severos, refleja un problema metodológico debido a que los marcadores
clínicos habitualmente empleados serian insuficientes para lograr un diagnóstico, ya que
se suele subestimar el rol patógeno de la inflamación uterina, y muy especialmente de la
cervicitis crónica, en la liberación de mediadores inflamatorios (prostaglandinas y
tromboxanos), constituyendo probablemente una de las causas mas frecuentes de
infertilidad, abortos precoces y partos prematuros.
DEPRESION
POST-PARTO Y SPM
La depresión post-parto
es muy frecuente en mujeres con SPM, es abordada en forma sintomática utilizando
fármacos antidepresivos. Existe una gran desinformación sobre el importante papel de la
patología ginecológica inflamatoria crónica y los traumatismos obstétricos
(episiotomía, desgarros cervicales, operación cesárea) frecuente causal de liberación
de mediadores inflamatorios con marcados efectos depresivos en mujeres con deficiencias de
neurotransmisores adrenérgicos, serotonina y endorfinas.
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ENFERMEDADES INFLAMATORIAS AUTOINMUNES Y SPM.
Las enfermedades inflamatorias autoinmunes se dan con mucho
mayor frecuencia y severidad en la mujer, especialmente en aquellas con SPM. Sin embargo
son tratadas farmacológicamente y en forma paliativa, sin investigarse en forma
exhaustiva su origen o sus factores agravadores. Ello enmarca la terapia en una acción
hacia la polifarmacia anti-inflamatoria con fármacos antiprostaglandínicos y medicación
esteroidal con cortisona y sus derivados, con todos sus conocidos riesgos e
inconvenientes.
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ELEVADO
NUMERO DE HISTERECTOMIAS Y SPM
El frecuente desarrollo de
fibrosis uterina, adenomiosis, endometriosis e inflamación pelviana crónica, observado
tanto por Hargrove y Abraham como por nosotros en las etapas avanzadas del SPM, provoca
una agravación de los síntomas. Esta patología conduce, no pocas veces, a
histerectomía y oforectomía bilateral (extirpación de útero y ovarios), sobre todo
cuando ha fracasado la terapia sintomática u hormonal o ambas. Estas intervenciones no
solo son mutilantes, sino muchas veces innecesarias, con el agravante de crear serios
problemas de osteoporosis y complejos en las pacientes que poseen un inestable equilibrio
psico-emocional.
La falta de un
conocimiento profundo de la fisiopatología, diagnóstico y tratamiento preventivo o
curativo de la patología ginecológica crónica causante del Síndrome Premenstrual,
conduce con frecuencia a complicaciones, causando dolores pelvianos crónicos o sangrados
que, en etapas mas avanzadas de la enfermedad, no responden a la terapia hormonal o
farmacológica tradicional, obligando finalmente a la extirpación quirúrgica del útero
crónicamente enfermo (histerectomía) y a veces, incluso de los ovarios (oforectomía
bilateral).
Las investigaciones
clínicas tienden a demostrar que los procesos infecciosos e inflamatorios crónicos
uterinos o pelvianos, favorecen complicaciones que llevan con el transcurso del tiempo a
las señaladas intervenciones quirúrgicas. Estudios realizados en Estados Unidos
demuestran que esta cirugía se extiende a mas de un 37% de las mujeres que ya han
alcanzado 60 años de edad.
La mayoría de las
pacientes afectadas por un SPM moderado a severo acuden al especialista, pero este
generalmente dispone de poco tiempo para efectuar una historia clínica global de toda la
sintomatología que produce este complejo cuadro clínico, presionado por la atención de
partos, urgencias obstétricas, ginecológicas o cáncer. Por ello no aplica en su
evaluación una apreciación clínica integral de las pacientes para llegar al
diagnóstico del Síndrome Premenstrual como un cuadro sistémico, y lo que es más serio
aun, en la actualidad se suele ignorar o subestimar la relación de causa-efecto existente
entre el SPM y procesos inflamatorios crónicos, especialmente a nivel uterino.
Las investigaciones sobre
el SPM deberían apuntar a la búsqueda de sus causas, en lugar de limitarse a aliviar sus
síntomas. Las mujeres con SPM, generalmente son catalogadas como "normales"
desde el punto de vista ginecológico, debido a que en las etapas tempranas de este cuadro
clínico, el carácter de las lesiones suele ser microscópico, motivo por el cual se
requiere de técnicas y exámenes especializados (colposcopía, citología, histología),
junto con una adecuada interpretación de ellos.
Estos hechos, sumados a la
complejidad del problema, dejan en posición difícil a los clínicos para asistir y
tratar el siempre creciente número de pacientes que buscan soluciones eficaces a las
variadas molestias menstruales o premenstruales.
La mayoría de las
investigaciones se han efectuado en el plano sintomatológico farmacológico, generalmente
financiadas por la industria farmacéutica, motivo por el cual la búsqueda de un alivio
parcial o temporal de sus molestias, conduce a muchas mujeres a una verdadera dependencia
medicamentosa. A veces, en casos extremos, llegan a recurrir a la droga y al alcohol como
una manera de evadirse de estos problemas. Debemos tener presente que el alcoholismo
femenino se disfraza y es ocultado cuidadosamente por las afectadas.
En los últimos años, un
estudio acucioso de este cuadro clínico y su fisiopatología, se ha tornado imperativo.
Diversas publicaciones relativas a la importancia y alta frecuencia de los trastornos
premenstruales, señalan la preocupación actual debido a la carencia de una terapia
eficaz frente al SPM y la necesidad de una adecuada investigación especializada de sus
causas.
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CLIMATERIO
PATOLOGICO Y SPM
La continuación o
agravación de los síntomas del SPM durante el climaterio (periodo perimenopáusico), ha
sido interpretada tradicionalmente como debida a deficiencia hormonal estrogénica,
criterio bajo el cual la terapéutica ha estado circunscrita a la prescripción de
hormonas estrogénicas de sustitución, con una respuesta incierta o incluso negativa en
este tipo de pacientes.
Es importante señalar que
antes de indicar el uso de estrógenos, es necesario confirmar su real deficiencia, tanto
desde el punto de vista clínico como de laboratorio.
Existe un alto porcentaje
de mujeres que continúan con niveles estrogénicos cercanos a los fisiológicos durante
varios años después de la menopausia. Por lo tanto, la administración hormonal en forma
indiscriminada y masificada, como la que se estaría fuertemente promoviendo en la
actualidad por la industria farmacéutica, podría producir en este grupo de mujeres un
hiperestrogenismo (aumento de los niveles plasmáticos de estrógenos), con todos sus
inconvenientes y riesgos.
Esto explicaría el por
que algunas de las pacientes con antecedentes de Síndrome Premenstrual, al ser tratadas
con estrógenos, no experimentan mejoría, sino que agravamiento de los síntomas. Sus
trastornos no obedecen a una deficiencia estrogénica, sino que a una producción anormal
de sustancias inflamatorias, como ya lo hemos señalado, debido a la existencia de una
patología ginecológica inflamatoria crónica, la que evidentemente debe investigarse y
tratarse adecuadamente.
La menopausia, como
fenómeno fisiológico, involucra básicamente un cese de la actividad ovulatoria y
menstrual, y no necesariamente se traduce en una deficiencia estrogénica inmediata, como
muchos piensan. Un porcentaje mayoritario de las mujeres continúan con buena actividad
estrogénica durante varios años y no experimentan molestias ni sufren deterioro en su
calidad de vida. Bajo esta nueva perspectiva, postulamos que en las pacientes con
molestias similares a las del SPM, durante este periodo de la vida, se debería investigar
la presencia de patología ginecológica crónica, ya que mediante su correcto
tratamiento, hemos logrado la desaparición del complejo sintomático propio del SPM,
presuntamente atribuido al climaterio o la menopausia.
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DIAGNOSTICO
Para poder
estudiar el cuadro clínico de la DISFUNCION UTERINA CRONICA, actualmente conocido como SINDROME
PREMENSTRUAL, es
necesario realizar una historia clínica muy completa, haciendo una evaluación de todos
los síntomas y signos, estudiando su relación con el ciclo menstrual.
El hecho más
significativo, se refiere a que los síntomas que desaparecen o se atenúan notablemente
con el inicio o el término de la menstruación, y esta es la característica que
configura la existencia de este cuadro clínico. En lo signológico se requiere comprobar
la existencia de patología inflamatoria uterina o pelviana o la presencia de
endometriosis. En lo sintomatológico, todo el cortejo sintomático de tipo
multisistémico descrito, sin causas aparentes que lo justifiquen.
El diagnóstico del SPM se
puede establecer estudiando la sintomatología clínica existente y su relación con el
ciclo menstrual, apoyado en los test que se han desarrollado para este propósito. Los mas
utilizados, son el PAF o Premenstrual Assessment Form y el MDQ o Menstrual Distress
Questionnaire, los que permiten medir cuantitativamente la severidad y duración de las
diversas manifestaciones durante el ciclo menstrual.
Junto con ello, hay que
realizar un examen clínico general y un examen ginecológico muy acuciosos,
complementados con colposcopía, estudio bacteriológico, citológico, histopatológico,
ecotomografía y en los casos de endometriosis, laparoscopía (endoscopía) con biopsia.
La evaluación clínica es
muy importante, por lo que debe investigarse la presencia de patología uterina
(endocervicosis, adenomiosis, miomatósis), parametritis, congestión o inflamación
pelviana crónica, patología anexial (de trompas y ovarios) y endometriosis. También
pueden existir, aunque con menor frecuencia, enfermedad tiroidea, suprarrenal e
hipotálamo-hipofisiaria, por lo cual es importante hacer el diagnóstico diferencial.
Los estudios hormonales,
por lo general, no presentan alteraciones significativas, salvo en algunos casos en que
pueden aportar informaciones de cierta utilidad.
PROLACTINA : Por lo general, los niveles de esta
hormona hipofisiaria, son normales en la mayoría de las mujeres con SPM; sin embargo, a
veces se encuentran elevados en algunas pacientes con síntomas mamarios severos.
HORMONAS TIROIDEAS T3 y T4 : Por lo general están dentro de
limites normales, pero la existencia de niveles bajos o limítrofes de estas hormonas
puede constituir un factor que acentúa la sintomatología del SPM.
HORMONAS HIPOFISIARIAS LH y FSH : Por
lo general se encuentran dentro de limites normales, y en algunos casos, hay una leve
elevación.
ESTROGENOS Y PROGESTERONA : En la mayoría de las pacientes, se
encuentran dentro de limites normales. Sin embargo en fases tardías del SPM, algunas
pacientes pueden llegar a presentar una deficiencia de progesterona, debido al efecto de
las sustancias inflamatorias sintetizadas por el útero enfermo y que pueden afectar la
función ovárica o por compromiso inflamatorio o infeccioso de los ovarios.
De lo anterior se
desprende que al no existir pruebas de laboratorio claramente establecidas que permitan
fundamentar el diagnóstico de Síndrome Premenstrual, se ha dado pábulo para la
negación de este importante síndrome.
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