ENERGIA UNIVERSAL
Por: Bedri C. Cetin, Ph.D.
CAPITULO 19:
¿Es el sanador un canal hacia la Energía Universal o un contribuyente (un vehículo)?
Hemos
visto como con tan sólo concentrarse en un punto en particular, el sanador
puede enviarle energía al paciente. Sin embargo, esa técnica se hace eficiente
sólo cuando la atención del sanador está equilibrada, cuando hay tranquilidad.
El sanador debe darse cuenta de que no es él quien actúa, que la energía viene
más bien del campo Universal; el sanador es sólo un factor o vehículo de
contribución. Por lo tanto, es necesario que el sanador se desprenda de toda
preocupación en cuanto al resultado de la terapia–en otras palabras, si el
destino quiere que así sea, ocurrirá la curación, en caso contrario, no. Si el
sanador no se halla en un estado de tranquilidad, entonces el equilibrio entre
atención y tranquilidad se verá perturbado, y el sanador estará en un estado de
deseo ansioso de curar al paciente. Dicho deseo, causado por el temor, aleja a
la mente del sanador del momento actual; ello es porque la mente estará
demasiado preocupada por el resultado de la terapia–algo relacionado con el
futuro. Y cuando el foco o la atención no está en el momento presente, pierde
fuerza y eficiencia. Por otro lado, si el sanador tiene fe en el Universo y sus
obras, ello le traerá un estado de paz y tranquilidad. Sólo en ese estado
funciona óptimamente la atención.
Por lo
demás, un exceso de preocupación en cuanto al resultado de la terapia indica
fuerte injerencia por parte del sanador, quien quiere desempeñar el papel de
"hacedor". En esos casos, el sanador presta exceso de atención,
determinación y fuerza de voluntad para obtener un resultado inmediato tal como
si él mismo estuviera realizando la curación y eso introduce al ego en el
cuadro. Pero es que el ego nunca puede prestar asistencia. Una vez más, este es
un punto vital que los sanadores deben entender: los sanadores no son quienes
curan, ellos tan sólo son coordinadores (como los policías de tránsito que
coordinan y dirigen el flujo del tránsito–ellos no conducen los vehículos sino
que los guían). Cuando el sanador se da cuenta de que no es el hacedor, entonces
deja de preocuparse respecto de las consecuencias de la terapia. De hecho, el
Campo Universal, que realiza la curación y provee la energía, se ocupará del
resultado en la forma debida–de acuerdo con el destino.
El sanador
ni siquiera es un "canal", porque un canal significa un medio a
través del cual fluye la energía. Sin embargo, la Energía Universal no fluye a
través del cuerpo del sanador para alcanzar al paciente, sino que viene simple
y directamente del campo Universal–tal como lo coordina y dirige el sanador. Si
el sanador, durante una terapia presume y pretende que es un canal, entonces su
propia energía vital se reducirá o agotará, porque su consciencia (apoyada por
su propia creencia) transferirá Energía Vital de su cuerpo al cuerpo del paciente,
y eso agotará al sanador. Tal como lo dijimos antes, la energía va donde va la
atención; pero debemos añadir también que la energía viene de donde la mente
cree que viene. Una vez más, la mente es la coordinadora de la energía, y
determina la dirección del flujo, así como también la fuente y el destino. Y,
bajo circunstancias normales, la fuente debería ser el Campo de Energía
Universal y, el destino: el área enferma del paciente.
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