ENERGIA UNIVERSAL
Por: Bedri C. Cetin, Ph.D.
CAPITULO 13: ¿Por qué la "respuesta al estrés" tiene tanto poder a la hora de crear enfermedades?
Es necesario
que recordemos que todos los desórdenes físicos y mentales son esencialmente
desórdenes energéticos porque el cuerpo humano es en esencia un cuerpo de
energía que sólo se presenta como materia (sólido) a nuestros sentidos.
Mientras que los desórdenes físicos se deben al agotamiento de la energía vital
en las partes (sistemas u órganos) del cuerpo, los desórdenes mentales se deben
al agotamiento de la energía vital en el cerebro (o la mente). El agotamiento
de la energía vital debilita al sistema y conduce a enfermedades.
El Campo de
Energía Universal sutil que rodea al cuerpo le suministra continuamente Energía
Universal, a fin de que la energía vital de los órganos esté por encima del
nivel requerido para su funcionamiento adecuado (sin dejar de mencionar la
contribución de la genética, el aire y los nutrientes). Aquí la pregunta
fundamental es: "¿Cuál es la causa de que la energía vital caiga por
debajo del nivel crítico?".
La respuesta
a esa pregunta es la "respuesta al estrés". Ello es porque la
"respuesta al estrés" impacta directamente al sistema energético del
cuerpo. Al reducir el combustible (azúcar, grasa, proteína), los recursos
inmunológicos, y endocrinos (hormonales) del cuerpo, la respuesta al estrés
reduce la energía vital de ciertos órganos hasta un nivel que está por debajo
del punto crítico. Esto a su vez reduce las vibraciones de ese órgano. (Nótese
que el individuo (campo) sigue recibiendo el volumen normal de Energía
Universal proveniente del campo de Energía Universal, pero ya no es
suficiente). La respuesta al estrés consume la energía vital, principalmente
por el hecho de que está asociada a tensión en ciertos sistemas. No se debe
subestimar los efectos de la tensión. Mantener a un órgano, o a un miembro
tenso continuamente (como si estuviera congelado), requiere el consumo de mucha
energía vital. La energía vital que ha debido consumirse en el funcionamiento
de las células del órgano, termina en cambio consumiéndose para mantenerlo
tenso. La energía se canaliza dentro de una razón equivocada. Es así como es la
"TENSION" la que disminuye la energía vital del órgano al que atrapa.
La respuesta
al estrés es la fuente más fundamental y primaria de los desórdenes porque está
asociada a la respuesta de lucha o huida. Como sabemos, la respuesta de lucha o
huida es un mecanismo de defensa primitivo desarrollado por la evolución. Por
lo tanto, cualquier individuo que responda a una perturbación externa–casi
intuitivamente (o a veces subconscientemente)–con emociones negativas podrá
terminar estancado en la respuesta de lucha o huida permanentemente, cayendo
así en la trampa de la "respuesta al estrés". Es la reacción
emocional más interna del individuo (asociada al desamparo frente a una
situación) lo que crea la tensión condicionada asociada a la respuesta al
estrés. De modo que tanto la respuesta al estrés como la tensión son creadas
por el propio individuo.
Por lo tanto,
esencialmente, la respuesta al estrés es auto-destructiva y
(subconscientemente) suicida. La energía vital trae vida, mientras que la
respuesta al estrés quita esa energía, y apunta a traer la muerte. El
"desorden de estrés" es la fuente, o la "causa principal o
común" de todas las enfermedades, porque agota la energía vital y la
inmunidad, en forma tal que el cuerpo vulnerable se hace propenso a dichas
enfermedades. Nuestro cuerpo, al ser un cuerpo de energía es mucho más
susceptible a la "respuesta al estrés" que a cualquier otra amenaza.
La energía vital es la que mantiene al cuerpo sano y libre de enfermedades; la
respuesta al estrés arrebata esa cualidad. Elimina las fundaciones sobre las
cuales está construido el cuerpo. Si bien la respuesta al estrés es la causa
principal de la carencia de salud (condición estable) del cuerpo, todas las
demás enfermedades son meramente síntomas (consecuencias secundarias) de esa
primera condición inestable. Por lo tanto, cualquier tratamiento encaminado
hacia la eliminación de cualquier enfermedad específica, si no apunta hacia la
eliminación de la "respuesta al estrés", SOLO está tratando a los
síntomas–es sólo así que vendrá la curación. De no ser así, mientras se halle
presente la respuesta al estrés, un síntoma (enfermedad) será reemplazado por
otro. Por esa razón, las técnicas de curación (principalmente el trabajo con
energía) que eliminan o previenen la "respuesta al estrés" pueden
considerarse como la "medicina preventiva" más deseable, mientras que
los demás tratamientos que tienen que ver con medicamentos etc., apuntan hacia
la poco eficiente medicina sintomática, Nótese igualmente que una vez que la
respuesta el estrés ha sido eliminada, la energía vital retornará a lo normal;
y todos los síntomas desaparecerán.
Una vez que
el individuo utilice la "respuesta al estrés", la enfermedad (el
síntoma) al cual la misma conducirá, a la larga, es determinada por la parte
del cuerpo que permanece tensa durante la respuesta. Y ello es simplemente
porque, si bien ese órgano o esa combinación de órganos (bajo tensión) pierden
energía vital por el hecho de estar tensos, otras partes del cuerpo pueden
estar en condiciones de mantener su energía para un sano funcionamiento. Pero,
el cuerpo es un mecanismo que debe su funcionamiento vital al trabajo colectivo
de sus sistemas y, por lo tanto, el debilitamiento en una parte eventualmente
afectará a otras partes, y así al cuerpo entero.
Afortunadamente,
la respuesta al estrés puede evitarse o eliminarse; y todas esas enfermedades
pueden ser curadas–incluyendo a aquellas relativas a la supresión de inmunidad.
Para curar una enfermedad, ambas fuentes, la tensión internalizada así como las
emociones negativas asociadas (si siguen surtiendo efecto) tienen que
liberarse. Liberar a una sola no es suficiente, ya que después de liberar la
tensión, las emociones negativas (si las hay) seguirán creando más tensión
debido al acondicionamiento subconsciente entre ambas.
Es necesario eliminar la
respuesta al estrés y la tensión asociada para curar cualquier enfermedad.
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