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ENERGIA UNIVERSAL

Por: Bedri C. Cetin, Ph.D.

CAPITULO 12: ¿Qué es respuesta al estrés y cómo conduce a enfermedades serias?

Con mucha frecuencia nos enfrentamos a acontecimientos potencialmente estresantes, bajo la forma de perturbaciones externas que pueden crear fuertes reacciones emocionales, tales como "problemas en el trabajo, desarreglos financieros o en las relaciones, en el tráfico, fechas tope, mudanzas, contaminación, mala nutrición, pérdida o muerte de un ser querido, etc.". O, en casos extremos, trauma físico.

Es crucial darse cuenta que si bien un acontecimiento externo dispara "estrés", no lo causa. Lo que causa el "estrés" es nuestra percepción de la perturbación como una "posible amenaza" seguida de una fuerte reacción emocional. La misma perturbación puede conducir a estrés en una persona, pero no en otra, según su visión, personalidad, y sus respuestas emocionales. Así, la fuente primaria del estrés no es el ambiente externo sino nuestra reacción consciente o subconsciente frente al mismo. En otras palabras, el estrés no es producido por acontecimientos externos, sino más bien internamente, mediante nuestra interpretación y nuestra reacción. Así, la mala noticia y la buena noticia es que: "Creamos nuestro propio estrés" y, por lo tanto, podemos hacer algo respecto del mismo, de tal modo que no logre crearse o que pueda liberarse a través del "trabajo de energía" cuando hubiera ocurrido una acumulación de estrés. En vista de que el estrés es principalmente auto-inducido, nos referiremos al mismo como "respuesta al estrés".

La "respuesta al estrés" es un hecho psicosomático en el sentido verdadero de la palabra–siendo psique la "mente" y soma el "cuerpo". Es psicosomático porque es una condición de la mente y refleja sus síntomas en el cuerpo. El hecho externo dispara una reacción emocional en la mente, que, a su vez, la internaliza–o almacena–, como una tensión física (biológica) o estrés en el cuerpo. Aquí, vemos como nuestra psicología y nuestra biología están íntimamente conectadas y no pueden ser consideradas en exclusión o separación. Por lo tanto, la investigación científica, tan sofisticada como sea, si apunta sólo hacia el nivel físico (biológico), se encuentra lidiando sólo con síntomas, en vez de con la fuente.

La respuesta al estrés esta estrechamente ligada a la "respuesta de lucha o huida".

Comentario Científico

La respuesta de lucha o huida es un hecho biológico bien documentado–traído por la evolución–y lo comparten los humanos y los animales, y es extremadamente útil cuando el individuo se enfrenta al peligro (tal como delante de un tigre). En la terminología común "la adrenalina comienza a fluir". Esta respuesta ayuda al individuo a contender con el peligro en tiempo mínimo. La evolución supone que el individuo se proteja ya sea mediante acción contra la amenaza (lucha), o mediante acción para evitar la amenaza (huida), en el tiempo más corto posible. Para lograrlo, cuando el cerebro recibe una señal de "peligro", lanza mensajes a lo largo del cuerpo.

Se libera una sustancia química del cerebro llamada factor de liberación de corticotropina (FLC). Esto da lugar a liberación de HACT (la hormona adrenocorticotrófica) por parte de la glándula pituitaria, que es la glándula maestra del cuerpo, y tiene su sede justo por debajo del hipotálamo en el cerebro medio. La HACT circula en el torrente sanguíneo y estimula a las glándulas suprarrenales. Las glándulas suprarrenales yacen encima de ambos riñones y liberan dos hormonas: adrenalina y cortisona (cortisol). Esa hormonas tienen dos efectos principales: en primer lugar, cuando esas hormonas circulan en la corriente sanguínea, se alcanza a cada célula en el cuerpo, y esto aumenta la tasa general del metabolismo celular, preparando a las células para una actividad creciente. En segundo lugar, suministran el combustible necesario para un aumento en la actividad muscular. El suministro de combustible se logra a través de la adrenalina, que aumenta la respiración (para mayor ingreso de oxígeno en el organismo), el ritmo cardíaco y la presión sanguínea (para mayor suministro de sangre a las células); y mediante la cortisona, que hace que el hígado libere glucosa y lípidos hacia el torrente sanguíneo para provisión rápida de energía. Como resultado de esa actividad rápida, el cuerpo cuenta con más "azúcar y grasa" (combustible) y más oxígeno (para quemar el combustible) disponibles, a la vez que se empuja más sangre hacia el cerebro y los músculos. A consecuencia de todo ello, el organismo se hace más alerta (despierto) con aumento en el tono (la tensión) muscular. En otras palabras, el cuerpo se prepara para soportar actividad muscular muy fuerte enfocando todo los recursos internos hacia la amenaza externa inmediata.

Si el problema puede resolverse mediante lucha o huida, la solución en sí previene el estrés y las funciones corporales empiezan a regresar a la normalidad. Después de que la adrenalina deja de liberarse, se sigue liberando cortisona durante un tiempo, para estimular la conversión de grasa y proteína en energía a fin de que el cuerpo cuente con una amplia provisión de energía mucho después de que se hayan agotado las provisiones de glucosa. Esto le da al cuerpo "resistencia" extra para compensar las consecuencias fisiológicas de la respuesta de lucha o huida. Más tarde, la cortisona deja de producirse igualmente, y se logra homeóstasis (equilibrio). De modo que la respuesta de lucha o huida parece ser beneficiosa, ya que alerta al organismo y lo provee de fuerza extra a muchos niveles. Después de una breve respuesta, y algo de fase de resistencia, todas las funciones corporales retornan a la normalidad.

Sin embargo, cuando el individuo no es capaz de contender con la perturbación mediante la lucha o la huida, se ve irremediablemente paralizado en la fase de lucha o huida. Al no haber sido capaz de huir en carrera de la perturbación o de eliminarla, el individuo sigue expuesto a esa perturbación mientras reacciona emocionalmente mediante emociones negativas. Las emociones negativas crean ansiedad en el cuerpo, que se convierte en un impulso que debe aliviarse. Incapaz de encontrar un canal, no pueden liberarse las emociones negativas. Ahora el individuo tiene que contender con la perturbación y sus propias emociones. Al no haberlo logrado, está desamparado tanto física como emocionalmente. El desamparo físico mantiene al cuerpo (o ciertas partes del cuerpo) TENSO–ya que fue desencadenado por la fase de huida o lucha (el individuo está listo para actuar, pero sin una solución deja de actuar y se mantiene automáticamente tenso); mientras tanto el desamparo emocional mantiene al cuerpo en alerta (como en pánico). Tenemos pues que el cuerpo está física y emocionalmente en estado de alerta más allá de un lapso aceptable. Las emociones negativas (el desamparo) se asocian a la tensión en las partes corporales y crean un acondicionamiento entre las emociones y la tensión. A esto se le llama "internalizar emociones". Pues bien, en la medida en que las emociones negativas están presentes, la tensión asociada también estará presente. La "internalización de las emociones" es la respuesta más primitiva (y primaria) de un organismo expuesto a estrés crónico o agudo–si bien se realiza a diferentes niveles y en diferentes grados. Una vez más nótese que aquí las emociones negativas–si bien han sido desencadenadas por perturbación externa–son causadas por una reacción (perspectiva) interna. El individuo no puede escaparse de sus emociones negativas, y termina quedándose con ellas y con la tensión asociada. Al no poder ser liberadas ambas se cristalizan con consecuencias peligrosas. Eso es la "respuesta al estrés".

La respuesta al estrés es siempre extrema, inusual, o prolongada. Tanto el estado de alerta constante como el intento por parte del cuerpo de crear un equilibrio, agota la energía vital ("la reserva de combustible") hasta llegar a un estado de agotamiento tal que los sistemas fisiológicos empiezan a fallar. Si no hay alivio del estado de alerta, el estrés consiguiente sobre los sistemas fisiológicos, la tensión, y la carencia de energía vital en partes del cuerpo llevan a enfermedades serias o fatales. En este punto, la reacción ya deja de ser la respuesta beneficiosa de lucha o huida, sino que se torna más bien en la dañina "respuesta al estrés". Nótese que mientras la respuesta de lucha o huida es inducida externamente, la respuesta al estrés es inducida internamente. En la respuesta de lucha o huida, el individuo tata de alejar a la perturbación de su vista (tratando de eliminar la perturbación), mientras que en la respuesta al estrés la contienda es principalmente con las emociones negativas de las cuales hay que desprenderse–al no ser capaz de lograrlo, las internaliza. Esto es un estado de auto-destrucción.

La "respuesta al estrés" está asociada a períodos extendidos de alerta del organismo. Ya sea la totalidad del cuerpo, o al menos ciertas partes del mismo están tensas y excitadas. Debido a la excitación prolongada, la cortisona sigue liberándose más allá de la fase de "resistencia" deseada. Se utiliza constantemente más combustible (grasa y proteína). Además, la cortisona se fija directamente a los receptores dentro de los linfocitos (células de inmunidad que combaten a las enfermedades) y conducen a su funcionamiento desmejorado. Es así como se reduce el sistema inmunológico. Además, la cortisona interfiere con la actividad de la serotonina (un neurotransmisor) en el cerebro y conduce a depresión y ansiedad. Hay otras partes del sistema glandular (sistema endocrino) que se involucran más a medida que continúa la excitación. Así, las hormonas comienzan a agotarse. La mente se hace superactiva (o se agota o deprime), y los músculos se tensan.

Para abreviar, la respuesta al estrés (a la larga) agota al combustible del cuerpo, la reserva inmunológica, y las reservas glandulares; suprime igualmente el funcionamiento neurotransmisor en el cerebro. Es así que el sistema inmunológico, el sistema endocrino (glandular), y el sistema nervioso autonómico (involuntario) se convierten en las tres grandes víctimas. El resultado es la fatiga y la depresión. Pero ni siquiera allí termina.

La "respuesta al estrés" desajusta la función de todos los órganos vitales debido al agotamiento de todas las vitaminas hidrosolubles, incluyendo las vitaminas C, B y los minerales esenciales, tales como el magnesio y los iones de potasio. Cuando las células del cuerpo pierden potasio funcionan menos efectivamente y eventualmente mueren. Ello impone igualmente una carga tremenda sobre el corazón y los vasos sanguíneos debido a la agotadora actividad interna, y los debilita.

Eventualmente, la "respuesta al estrés" llega incluso a debilitar a las glándulas suprarrenales, y se agota la cortisona, Cuando esto ocurre, las células del cuerpo no reciben suficiente combustible de la glucosa, los lípidos y las proteínas (una condición conocida como "hipoglicemia").

Lo que es más importante, tal como antes se mencionó la "respuesta al estrés" tiene que ver con la internalización de las emociones negativas por ciertas partes corporales. Con la repetición, ese estado se hace un "acondicionamiento" entre las emociones negativas y la tensión en las partes del cuerpo correspondientes, tal que la tensión seguirá disparándose (subconscientemente) y sintiéndose, tan sólo por sentimiento de las emociones, incluso cuando ya han desaparecido las perturbaciones externas. Y ello es porque la anticipación de las mismas sigue presente. (A esa condición se le llama comúnmente "internalización de las emociones"–es como sentir las emociones en el estómago.) La tensión extrema en las partes del cuerpo agota la energía vital, porque usa un volumen considerable de su combustible para la acción constante de "tensar". Cuando se utiliza la energía vital para la tensión, queda poca energía vital para el funcionamiento de esa parte del cuerpo (miembro u órgano). En consecuencia, las células mueren, y le llega la enfermedad a esa parte del cuerpo.

Como podemos verlo, en la "respuesta al estrés, el estrés emocional conduce a estrés fisiológico; y esto da lugar a un colapso (enfermedad) en el sistema orgánico apuntado (un ejemplo clásico es la úlcera). La "respuesta al estrés" es la respuesta primaria por excelencia de un individuo porque primitivamente está vinculada a la respuesta de lucha o huida. En otros casos, la "respuesta al estrés" (que podríamos llamar ahora igualmente "internalización de las emociones negativas") puede verse seguida de mecanismos psicológicos de auto-defensa, tales como un desplazamiento, supresión, racionalización, etc. La mayor parte de esos mecanismos son auto-destructivos a la larga y conducen a un desorden psicológico–tipo éste de desorden que es determinado por el tipo de mecanismo de auto-defensa. Por ejemplo, el "desplazamiento" de los "pensamientos negativos (la perturbación) condicionado por las emociones negativas" hacia otro pensamiento, o acto asociado, crea un círculo vicioso en la mente, y conduce a "desorden obsesivo y compulsivo".

Para resumir, la "respuesta al estrés" agota la "energía vital" (chi o prana) de las partes del cuerpo que están bajo tensión, de modo que la energía vital para ese órgano o sistema (E) cae por debajo del nivel mínimo requerido (Emin ). Esto, a su vez, reduce las vibraciones de ese sistema. El sistema deja de funcionar de modo sano. Esa es la causa primaria de la mayoría de las enfermedades (hasta el 90%). Todas las enfermedades–al menos parcialmente–están relacionadas a la "respuesta al estrés", debido a sus implicaciones de baja en la inmunidad. La inmunidad reducida hace al cuerpo más susceptible a todo, desde el catarro y la gripe hasta el cáncer. Por ejemplo, la incidencia de enfermedades graves, incluyendo al cáncer, es significativamente más alta entre gente que tuvo que sufrir la muerte de un cónyuge en el año precedente.


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