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 Ciencia y pedagogía

 

 

En experiencia de este autor, los sistemas educativos de muchos países no establecen una distinción clara entre ciencia y pseudociencia en ninguno de sus niveles educativos; mucho menos es este un tema recurrente en la docencia, como debiera serlo. De aquí que un gran número de personas adoptan y/o promueven prácticas pseudocientíficas simplemente por su desconocimiento sobre cómo funciona la ciencia.

En este artículo se intenta demostrar que la pedagogía es un lenguaje sin significado, un discurso vacío. Los argumentos son cuatro. El primero, la resistencia a usar el método científico: si un sistema de enseñanza no funciona, o se niegan los hechos, o se buscan las causas en circunstancias sociales, pero no se cuestiona el sistema. El segundo, la multiplicación de palabras, dando nuevos nombres a cosas que ya tenían uno, para así ocultar la falta de ideas. El tercero, utilización de un lenguaje vacío (y se aportarán textos en los que se hacen explícitos algunos mecanismos para vaciar el lenguaje). El cuarto, la multiplicación de tonterías que chocan contra el buen sentido de cualquier profesor.

La libertad académica sólo se refiere a la búsqueda y enseñanza de la verdad.  No es una licencia para decir sandeces.

Mario Bunge [1]

 

 

 

El método científico

 

 

 

[1] Mario Bunge. Las pseudociencias, ¡vaya timo! Editorial Laetoli, Pamplona, noviembre 2010, p.189