Posdatas
«Apuntes virtuales
sobre el mundo real»
|
|
|
IR AL BLOG EN:
|
domingo, marzo 30 Los iraquíes se resisten a la benéfica
«acción humanitaria» Estamos viendo que las fuerzas
angloamericanas padecen en sus propias filas también una realidad bélica que
no es como la de un videojuego. Nuestra sociedad sigue indignada los combates
o la que será terrible batalla de Bagdad, pero quizá no es del todo
consciente del trasfondo de esta pesadilla: el sufrimiento inmenso de toda
una población. Esa modernidad que abanderamos la utilizamos para alimentar
este drama colectivo: una población atemorizada, a la que se lleva a ser
protagonista del enfrentamiento con la promesa, que mueve al sarcasmo por lo
'humaritario' de esa reconstrucción tras la devastación y se convierte en
obscena en la planificación del reparto
del botín, de un paraíso democrático para los iraquíes. Será difícil
ganar la paz tras obtener la derrota del régimen de Saddam Hussein. El drama
será el de un país 'pacificado' y 'democratizado' sin haber procurado la
reconstrucción moral: los 'libertadores' occidentales dejarán una estela de
odio, violencia incontrolable y heridas profundas en el sentir general de
media humanidad. Mientras tanto, no podemos cejar en la trágica
contabilización de las víctimas civiles o en la constatación de que la
tecnología comete tantos errores que ya ningún iluso creerá más en una guerra
'limpia' y 'quirúrgica'. Desmontar las argucias retóricas que encubren la
colosal falacia de esta 'guerra de liberación' es la necesaria tarea que
ocupa estos días, con su particular ironía, a La Página Definitiva en
el seguimiento de la llamada Acción
Humanitaria Conjunta. No se lo pierdan. martes, marzo 25 El partido de Pimentel El liderazgo de Aznar ha construido
alrededor toda una maquinaria de la crispación. Incluso cuando los errores
cometidos son tan evidentes que se exigiría un mínimo de autocrítica, la
reacción al uso es atacar a todo discrepante, descalificar a los adversarios
políticos e insultar a los ciudadanos que protestan. Ahora que Manuel
Pimentel deja el partido al ver imposible que se corrija esta deriva
intransigente en el PP, debe ser todo un elogio para él que desde los templos
del sectarismo lo ataquen con acusaciones de 'traición' y
'deslealtad'. Algunos expertos en no enterarse nunca de nada minusvaloran
ahora la figura de Pimentel, sobre todo en el PP andaluz, y poco les falta
para hacer vudú con el 'centrismo' que en su día ese partido tomó como
bandera: sólo están complacidos cuando se extrema la beligerancia contra
todos sus enemigos. Los lectores que normalmente se regocijan con el
resentimiento hacia la izquierda de, pongamos por caso, Ussía o Alonso de los
Ríos son quienes más celebrarán quitarse del medio a Pimentel. La derecha
española vive unos momentos difíciles en los que sólo esos ideólogos de la
'pureza' de sus propias posiciones sectarias van a sacar tajada. No permiten
disensos o aventuras centristas. La moderación la dejan para los pusilánimes.
Todo el odio puesto sobre la mesa, porque sólo así combatirán a sus fantasmas
particulares. Esa es la consigna. Respecto a la postura sobre la guerra de
Irak que ha desencadenado el abandono de Pimentel, es cierto como él mismo
asegura que «no se trata de un desvarío de su presidente, se trata de toda
una línea estratégica de partido». El apoyo contra la legalidad
internacional, los bombardeos sin el aval de la ONU y, en fin, la injusticia
manifiesta de esta operación liderada por EEUU y con el Gobierno español de
comparsa, son los elementos de incomprensión muy graves que ahora tiene el PP
con gran parte de su electorado. El programa de gobierno con que ganaron la
mayoría absoluta no hablaba de este cambio de rumbo en la política exterior,
aunque ahora pretenda Aznar que con este papel internacional tan patético va
a «sacar a España del rincón de la Historia». Contra el europeísmo de muchos
ciudadanos que confiaban en el Gobierno para edificar una política común en
la UE, Aznar apuñala por la espalda cualquier posibilidad de consenso en la
Unión de la mano de los 'halcones' domésticos que han orientado esta nueva
estrategia proamericana del PP. Con el aliento de, por ejemplo, Florentino
Portero o algunos ideólogos del Instituto Elcano como Rafael Bardají que tanto
escriben en la prensa afín, para
enterrar una visión europeísta de las relaciones exteriores con la doctrina
del apoyo incondicional a Washington hasta sus últimas consecuencias. Se
agradece conocer que este no es ya el partido de Pimentel. jueves, marzo 20 Misiles sobre Bagdad (bis) sábado, marzo 15 Un partido global con un único jugador Se dice que hay que 'comprender
correctamente' el significado profundo del panorama en que se ha visto
inmerso ese país tras los atentados del 11-S. La mayoría de la gente de fuera
de EEUU, sin embargo, está convencida de que la seguridad no puede justificar
cualquier tipo de política. Y es que la prevención ante la defensa al modo
'imperial' de los intereses americanos allí donde haga falta está plenamente
respaldada por los hechos. Me entero a través de la recomendación del
artículo de George Monbiot en The
Guardian, «Una
ceguera obstinada», de la existencia de un 'think tank'
neoconservador llamado The
Project for the New American Century que, como su nombre indica, está
destinado a formular una estrategia que instaure una 'pax americana
global'. Una declaración de principios firmada por los miembros de
este grupo de presión en 1997 -entre los cuáles están Dick Cheney, Donald
Rumsfeld, Jeb Bush, Paul Wolfowitz y otros altos cargos actuales de la
Administración Bush- afirmaba que el desafío clave para los EEUU es «dar
forma a un nuevo siglo favorable a los principios e intereses americanos».
Los mecanismos: un «ejército fuerte» y una «política exterior sin tapujos». Mantener ante todo «la preponderancia
americana global», como defienden estos ideólogos, requiere un discurso
legitimatorio de la labor de ejecución de esta estrategia por parte del
Gobierno estadounidense. Gobierno al que algunos de ellos han accedido -Rumsfeld,
Cheney- para ejercer el papel de halcones y ceder al presidente Bush la
justificatoria retórica redentorista de la 'democracia en el mundo'. Un
informe del Project del año 2000 ya explicitaba la necesidad de un plan para
eliminar el régimen de Saddam: la presencia militar en la zona es el objetivo
cuya primera escala supondría la intervención en Irak. ¿Qué tiene entonces
que ver todo esto con el 11 de septiembre? Puro pretexto para encajar la
operación en las acciones de la ONU, con sucesivas razones encadenadas (armas
nucleares, conexión con Al Qaeda) que no han podido ser demostradas. Otro
escrito de Wolfowitz insta a EEUU a evitar que otras naciones «intenten retar
nuestro liderazgo», de tal manera que la escalada belicosa actúa como
aldabonazo hegemónico contra quienes aspiren a ejercer, cuanto menos, de
'contrapeso global'. Cuando esta estrategia pone a Europa como una 'región
clave de defensa' más, está claro qué puerta quieren cerrar a la UE. La Unión Europea tiene la capacidad de
formar un núcleo político de estados que ejerzan un mismo papel en el mundo.
Ese es el sueño de los fundadores de la idea europea desde mediados del siglo
XX. Ahora, y en momentos cruciales como este, no deberíamos traicionar ese
espíritu. En un estupendo artículo de Ulrich
Beck, el análisis de la nueva visión de los Estados nación en la
construcción europea va unido a un brillante alegato europeísta: «Una Europa
renovada cosmopolitamente puede y debe, como actor en el escenario político
global, adquirir y acentuar su perfil como rival de los Estados Unidos
globales. El lema para el futuro podría ser: ¡Apártate EE UU... Europa
vuelve!». Si no es desde el principio de una competencia leal entre las dos
orillas del atlántico, no podrá haber un ejercicio de Europa como la potencia
mundial que es. Y para ello debe haber una defensa radical de la visión
propia europea del orden mundial. Lo deja claro Beck: «El ingenuo destello
militar en los juveniles ojos de los bolcheviques neoconservadores
estadounidenses necesita el contrapeso de una voz opositora europea. Una
Europa cosmopolita puede y debe contribuir a una situación en la que las
relaciones internacionales ya no estén militarizadas y los tratados e
instituciones internacionales no se arrojen al cubo de la basura de la guerra
fría». domingo, marzo 9 La ONU y los nuevos «defensores» de la
legalidad internacional Si finalmente la diplomacia internacional no
ha podido evitar este ataque inminente, arrastraremos la carga en el futuro
de que cualquier cosa que hagamos con la ONU será sustraerla de lo que ha
sido su objetivo hasta el momento: mantener la paz. Si no muere, será porque
el hábil trabajo de los actuales dirigentes sabrá amoldarla a unas
circunstancias y a una correlación de fuerzas que ya nunca serán iguales.
Frente al derecho, la política de los hechos consumados hace que la posición
de Francia, Alemania y Rusia se tambalee por una fina cuerda de equilibrista.
La impotencia de quienes son socios y amigos de EEUU dejará a medio mundo con
la contrariedad del cornudo y además apaleado. ¿De qué sirve que se apruebe
una nueva resolución sobre Irak tras la 1.441? La responsabilidad de la
misión del desarme recae sobre EEUU en tanto afronta el pulso con Saddam
Hussein como un objetivo de defensa de su seguridad interna. Sin embargo,
ahora el Consejo de la ONU se ve ante la tesitura de aprobar un ultimátum
contra Irak. Son los países que se han opuesto a la salida bélica, con tan
buenas maneras como sus intentos de alcanzar un desarme pacífico deseado por
la opinión pública les permitían, quienes reciben otro ultimátum igualmente
perverso: si el acuerdo del Consejo no es un acatamiento de la decisión de
Bush, éste se estará suicidando políticamente. Porque el objetivo que se plantea el
Pentágono es resguardar la guerra en Irak, con un cambio de régimen imposible
de avalar por la ONU como principal consecuencia, bajo la legalidad internacional.
Si Irak es una amenaza, hay que desarmarlo por la fuerza: ellos están
dispuestos a ir ya a hacerlo. Pero la 'buena voluntad' de Blair y Aznar
tratando de convencer a todos de que hay que respaldar al amigo americano
pone en bandeja a los disconformes países 'pacifistas' el mantener un
procedimiento dentro de los cauces legales de Naciones Unidas. O lo tomas
-cedes ante la presión de los acontecimientos de la lógica del desarme
iraquí- o lo dejas -y estarás traicionando la voluntad de legalidad. De tal
manera que los aliados 'halcones' de Bush se convierten en nuevos vigorosos
'defensores' de la legalidad internacional... hasta que terminan por
romperla. Porque la nueva premisa dominante del orden mundial es que las
acciones de EEUU y su ejército global son la base de cualquier legalidad
'posible' y 'conveniente' para todos. Esa es la norma del cambio de rumbo de
un Washington habitado por gobernantes que buscan perpetuar su poder sin dar
opciones a los demás. Hay que ser conscientes de que han renunciado a ganarse
una legitimidad ante el mundo basada en valores para pasar a imponer su orden
mundial con la 'legitimidad' de la fuerza bruta. miércoles, marzo 5 Telegrama sin posdata |