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CAPÍTULO VII
San Miguel se organiza
01.-
Los primeros
encomenderos.
02.-
Pizarro recibe embajadores diversos. Parten naves.
03.-
Disturbios en San Miguel.
04.-
Las primeras autoridades.
05.-
Los vecinos.
06.-
Los que quedaron en San Miguel.
07.-
Los indios compran sus propias tierras.
08.-
¿Quienes eran?
05.- Los vecinos
Por las Capitulaciones de Toledo, se otorgó a Pizarro
la facultad de nombrar vecinos y asignar solares en las ciudades que
poblase o fundase; así como repartirles tierras y encomendarles
indios. El conquistador no usó de tales facultades de forma
discrecional, sino de modo ilimitado como si fuera un verdadero
virrey.
Pocos años más tarde, los reyes mediante diversas
cédulas, darían a los cabildos la facultad de nombrar vecinos.
La condición de vecinos, se otorgaba en España a los
hijodalgo; es decir que cualquier habitante de ciudad, no era
necesariamente vecino.
En América; la conquista fue creando una
estratificación social, elevando la condición social de los
conquistadores, muchos de ellos de oscuro origen o bastardos, pero
que se habían destacado en la tarea de dar nuevos reinos a la corona
de España.
Esos vecinos, fueron formando la base de la nobleza
colonial y de muchos mayorazgos.
Es por eso que Pizarro dio la condición de vecinos, a
soldados que se habían distinguido en las primeras acciones de la
conquista, así como a muchos de los que aceptaban radicarse en las
nuevas ciudades que se trataba de poblar.
A cada vecino se le asignaba un solar, y se le
repartían tierras de cultivo, que antes habían pertenecido al Sol o
al Inca. Además se le encomendaban indios, con la clara intención de
asegurarles mano de obra muy barata. Este sistema duró hasta el año
1720 en que se suprimieron en forma total las encomiendas y
repartimientos, pues desde muchas décadas anteriores, se habían
introducido limitaciones al sistema.
Una misma persona podía ser vecino de varias ciudades
y tener por lo tanto repartimientos de tierra en diversos sitios. El
título de vecino, era equivalente al de Señor de Vasallos y
encuadraba perfectamente en el sistema neo -feudal de las
encomiendas.
Eran los vecinos, los únicos que tenían la plenitud de los derechos
civiles y era entre ellos que se nombraban a las autoridades locales
y a los miembros de los Cabildos.
La designación de los primeros vecinos y con eso la
creación de los primeros repartimientos y encomiendas, tuvo una
tremenda repercusión en la formación y organización del nuevo
territorio. Se iniciaba ante todo y de modo violento una nueva
estructuración social, eliminando a la existente en el imperio de
los incas para dar paso a la nueva sociedad colonial, con una alta
clase terrateniente de tipo feudal. Mientras tanto en Europa, el
feudalismo se batía en retirada ante el avance de las monarquías
fuertes y el surgimiento de los grandes estados, y eran precisamente
los nuevos territorios conquistados en América, lo que más
contribuyó en el caso de España a robustecer el poder real. Acá en
América y en el Perú, el encomendero al igual que el antiguo señor
feudal, era poseedor de grandes privilegios sobre la tierra y sobre
los nuevos siervos, que no eran otra cosa que indios encomendados.
Es en San Miguel en donde este proceso de
transformación social se inicia y también aquí donde empieza a
hundirse el sistema laboriosamente construido por los incas.
Toda la organización imperial desaparece en cuanto a
su estructura económica y el colectivismo agrario deja paso al
surgimiento de una casta terrateniente que se mantuvo como sistema,
hasta hace pocas décadas, cuando la reforma agraria la eliminó como
grupo de poder. Pizarro procedió por lo tanto a nombrar a los
vecinos de San Miguel.
La nueva ciudad no surgía con la estructura urbana
tipo damero como hubiera correspondido a una nueva fundación; sino
que los flamantes vecinos se acomodaron como pudieron en la pequeña
aldea tallán de Tangarará, construida de barro y carrizo; y
lógicamente, para dar solares a los nuevos vecinos, en torno a lo
que pudo ser la plaza de Armas, se tuvo que desalojar a los indios
tallanes.
En San Miguel, convivieron por lo tanto los
conquistadores, con los antiguos moradores.
El cronista Jerez, dice: “Habiendo proveído el
Gobernador el despacho de estos navíos; repartió entre las personas
que se avecindaron en este pueblo, tierras y solares, porque los
vecinos sin ayuda y servicio de los naturales no podían sostener ni
poblar el pueblo sirviendo sin estar repartidos los caciques en
personas que los administren, los naturales les recibirían mucho
daño”.
Juan Paz Velásquez, en “Piura en la Conquista” da una
interesante información sobre los primeros encomenderos de San
Miguel. Así, Gonzalo Farfán de los Godos, tuvo una encomienda en
Catacaos y luego en el Chira. Andrés Durán fue encomendero de
Poechos; Francisco Lobo obtuvo Jayanca, a Francisco Lucena tocó
Tangarará; a Francisco Quiroz la del Valle de Copiz, a Diego
Palomino dieron Motupe y luego Huancabamba, a Diego de Fonseca le
correspondió el repartimiento de Moscalá; Pabur fue entregado a Juan
Trujillo; a Bartolomé Aguilar entregaron Ayabaca, Miguel Ruiz logró
punta Aguja, Juan de Coto también tuvo Poechos; Juan Barrientos y
Francisco Martín Albarrán consiguieron Amotape. A Pedro Gutiérrez de
los Ríos cedieron Cocola y a Baltazar Carbajal entregaron Colineque.
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