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CAPÍTULO VI
El Proceso de Transculturación
01.-
Se inicia en Piura la transculturación.
02.-
La extirpación del idioma.
03.-
La llegada de religiosos y la fundación de conventos y templos
04.-
Transculturación y medicina.
05.-
Iniciación de la evangelización
03. Llegada de religiosos y fundación
de Conventos y templos
Apenas se produjo el descubrimiento de América por
Colón, el papa Alejandro VI emitió la bula “Inter Coetera” el 4 de
mayo de 1493, encargando a España la tarea de la conversión a la fe
católica, de los habitantes del Nuevo Mundo.
No cabe la menor duda que los años finales del Siglo
XV fueron de gran suerte para España.
Unidos los reinos de Castilla y Aragón por el matrimonio de la reina
Isabel con el rey Fernando, tuvieron estos luego la suerte de ver
casada a su única hija Juana (La Loca) con el archiduque Felipe el
Hermoso, nieto y heredero del emperador de Alemania.
Los reyes católicos Fernando e Isabel, al vencer al
último rey moro de Granada lograron la unificación de España en lo
político y en lo religioso.
Luego vino el descubrimiento de América y en el mismo
año de 1492 un ambicioso prelado español, el famoso Alejandro Borgia,
llegó a ser papa con el nombre de Alejandro VI. Como era lógico, se
apresuró a confiar a España la alta misión de ganar al nuevo mundo,
al cristianismo.
De esa manera, Cortés, Pizarro y otros capitanes
españoles, no sólo ganaban territorios para la corona de España,
sino también fieles para la religión de Cristo, aparecían como los
instrumentos de una misión espiritual muy superior. Los reyes de
España pudieron así confirmar su renombre de católicos ganado con
motivo de la guerra contra los moros. De esa forma el papa bendecía
por anticipado, las empresas guerreras de los conquistadores.
Refiriéndose a las Capitulaciones de Toledo, la reina
Juana, escribía el 21 de abril de 1529 al provincial de la orden de
Santo Domingo en España disponiendo el envío al Perú de frailes de
esa orden. Cuando Pizarro partió el 19 de enero de 1530 de San Lucas
de Barrameda, traía a los dominicos Reginaldo Pedraza, Vicente
Valverde, Tomás Toro, Alonso Burgalés, Pedro Yépez y Pablo de la
Cruz.
De todos ellos sólo Pedraza y Valverde vinieron al
Perú con Pizarro, mientras que Tomás Toro fue nombrado obispo de
Cartagena, otro dominico regresó a España y de los otros dos no se
sabe si murieron o se quedaron en Panamá. Pero en el istmo había una
gran cantidad de religiosos y muchos de ellos se unieron a Pizarro,
mientras otros se fueron sumando más tarde con las expediciones de
Benalcázar y de Soto.
El historiador P. Armando Nieto Vélez en su obra “La
Iglesia Católica” editada en la colección “Historia del Perú”, de
Mejía Baca, considera que sólo Valverde fue el dominico que estuvo
con Pizarro en San Miguel y que luego lo acompañó a Cajamarca y al
Cuzco asegurando que tras de eso regresó a España y en 1538 retornó
con los dominicos Gaspar de Carbajal, Pedro de Ulloa, Tomás de San
Martín, Martín de Esquivel, Agustín de Zúñiga y Francisco Martín
Toscano.
A esto cabe observar, que Tomás de San Martín estuvo
en la fundación de San Miguel, lo cual no sólo lo asevera don Manuel
de Mendiburu en su Diccionario Histórico Biográfico del Perú, sino
que lo confirman una serie de indicios. Lo mismo dice el P. Rubén
Vargas Ugarte.
Don Manuel Gómez Lainez que en 1877 fuera amanuense
del concejo provincial de Paita, hizo años más tarde una monografía
de ese puerto, en base según aseguraba a documentos que había visto
en el archivo municipal y que se quemaron en un incendio.
Según ese relato, después de la fundación de San
Miguel llegaron de Nicaragua los dominicos Indalecio Astorga y
Bonifacio Escoquis, los que en 1536 empezaron la construcción del
templo y convento de Colán. En esa época el pueblo tenía cierta
importancia y constituía una reducción de indios. El edificio fue
construido -siempre según Gómez Lainez- con “cantera de piedra
caliza, sacada del cerro cercano a la espalda del templo, con frente
a la plaza”. Luego expresa: “este templo fue ornamentado
suntuosamente con altares y retablos dorados, por obreros españoles,
en fina madera de cedro y roble, que abunda en las florestas de
Centro América”.
Cuando Gómez escribía su monografía, decía
refiriéndose al templo que “la misma existe hasta el presente en
estado ruinoso”, y que en 1888 un incendio destruyó el convento.
Fray Domingo de Santo Tomás, también dominicano era
según don Manuel de Mendiburu, el más joven de los religiosos que
estuvieron en la fundación de San Miguel, llegando aprender el
quechua y varias lenguas yungas, poniendo mucho empeño en
evangelizar a los tallanes y demás indios de la costa.
Con relación a la llegada de los padres franciscanos,
el historiador P. Armando Nieto asegura que el primer religioso de
esta orden que llegó al Perú, fue fray Marcos de Niza, llamado así
por haber nacido en ese puerto francés, pero que tal arribo ocurrió
recién después de la muerte de Atahualpa. También da el dato, que el
primer convento franciscano en América del Sur, se fundó en Quito en
1574.
Contradiciendo lo anterior, don Manuel de Mendiburu,
asegura que fray Marcos de Niza llegó con Benalcázar, estuvo en Puná,
en Tumbes y en la fundación de San Miguel marchando con Pizarro a
Cajamarca. Trajo a varios frailes de su orden y fue el primer
Comisario General Franciscano, aún cuando ese cargo no le fue
oficialmente reconocido. Se constituyó en un ardiente defensor de
los indios y escribió al rey manifestándole que jamás había visto
gente más benévola, denunciando la ejecución de Atahualpa y de
Chalcuchimac, como crueles e injustas. El historiador piurano Juan
Paz Velásquez afirma que llegó en 1532 después de la Fundación.
El historiador P. Nieto asegura que al llegar en 1548
el padre Francisco de Victoria como primer comisario general ya
debidamente nombrado, habían tres fundaciones de la orden en el
Perú, que estaban en Lima, Trujillo y Cuzco.
El paiteño Manuel Gómez, aseguraba el siglo pasado,
que al poco tiempo de la fundación de San Miguel, llegaron a Paita
los franciscanos Tomás Villanueva, y Críspulo Marulanda, empezando
la construcción del templo de San Francisco, que al principio era de
pequeñas dimensiones, pero que en 1,700 se reedificó y recién en
1802 se le construyeron las torres con sus campanarios. No hay
información alguna que avale lo dicho por Gómez, ni tampoco
historiador alguno menciona a los citados religiosos.
En 1589 había en el Perú 201 franciscanos y existían
23 conventos, pero en la relación que da el historiador padre Nieto,
no figuraba todavía el de Piura.
Para Piura, son los mercedarios los que revisten
mayor importancia. La orden de Nuestra Señora de la Merced,
Redentora de los Cautivos, se fundó el 10 de Agosto del año 1218,
por Pedro Nolasco en Barcelona. Tenía por objeto, rescatar y dar
consuelo a los cristianos capturados por los mahometanos, los moros
y además desarrollar labor de evangelización y misional. Se trataba
en sus comienzos de una orden de tipo religioso-militar, como muchas
de las que existían por aquella época, pero con el tiempo sólo quedó
como orden religiosa. Su espíritu de sacrificio y de caridad eran
tales, que muchas veces se ofrecían para reemplazar a los cautivos.
Llegaron a América con Colón, y también fueron los
primeros que en numeroso grupo arribaron al Perú. Ellos propagaron
entre los indios el culto a la Virgen de Mercedes. El padre Armando
Nieto asegura que no existen datos sobre la fecha del arribo de los
mercedarios al Perú, pero todos los piuranos conocemos que nada
menos que fray Miguel de Orenes, tuvo a su cargo 1a ceremonia
religiosa de la fundación de San Miguel y este religioso era de es
orden.
El padre Vargas Ugarte, expresa que con Hernando de
Soto llegaron fray Vicente Martí, Juan de Vargas, Martín de Victoria
y Sebastián Castañeda Algunos historiadores llaman al último,
Sebastián Trujillo y Castañeda, el que llegó a convertirse en el
confesor de Francisco Pizarro.
Con Benalcázar llegaron los mercedarios fray Fernando
de Granado y fray Francisco de Bobadilla que también estuvieron en
la fundación de San Miguel El último trató de ser arbitro entre
Pizarro y Almagro cuando éstos se distanciaron.
El cronista Padre Ruiz Naharro, asegura que en San
Miguel sólo quedaron los mercedarios Orenes y Vicente Martí, cuando
Pizarro partió Cajamarca. Pero, lo cierto es que también fray
Sebastián Trujillo y Castañeda quedó en la ciudad recién fundada y
ayudó al padre Orenes, a construir el templo de la Virgen de
Mercedes en Pirhúa, así como la de Paita.
El paiteño Ricardo Pastor, en “Historia y Leyenda de
la Virgen d Mercedes de Paita”, asegura que el padre Orenes fundó en
Paita el templo y el convento de la Merced, los que fueron
destruidos e incendiados por el corsario Tomás Cavendish en 1587. El
mismo autor manifiesta que también robaron y quemaron casas de los
vecinos en una buena cantidad; y lo religiosos entonces emigraron al
cercano valle de Catacaos, en donde posteriormente se fundó la
ciudad de San Miguel del Villar. Pero también Ricardo Pastor en
“Paita, su historia y su leyenda” asegura que Drake en 1579 destruyó
el templo y el convento. Esto significaría que el templo y el
convento destruidos por Cavendish después, habían sido recientemente
reedificados.
Por su parte, el paiteño Manuel Gómez manifiesta que
Drake saqueó al puerto y Cavendish no sólo lo saqueó sino que
también lo incendió, y con respecto al convento asegura que existió
hasta principios del Siglo XIX, en que los mercedarios lo
abandonaron y el local fue convertido en depósito de aduana, hasta
hacen pocas décadas, en que se busca sea Museo religioso.
Del convento construido en Piura (Monte de los
Padres) salieron los frailes que con el padre Martín de Victoria,
fundaron el convento de la Merced de Quito. En 1576 habían ya en el
Perú, 13 conventos de Nuestra Señora de la Merced en el extenso
territorio comprendido entre Quito y Potosí. En el informe que por
entonces presentó al rey de España el general de la orden, fray
Francisco Maldonado figura el de Piura con sólo 4 frailes. Como se
sabe, Piura llevaba una vida muy poco próspera.
Recién en una relación de 1597, aparece el nombre de
Paita junto con Portobelo e Ica, con fundaciones mercedarias.
Con relación a otras órdenes, debemos expresar que
los Agustinos llegaron al Perú en 1550 y los primeros doce frailes
no desembarcaron en Paita, como era costumbre de esa época, sino que
directamente se dirigieron al Callao. Igual ocurrió con los Jesuitas
que vinieron al Perú y a Sudamérica, recién en 1568. Los Carmelitas
lo hicieron en 1592 con fray Juan de Valenzuela.
En la expedición de Pizarro, llegó también el clérigo
Juan de Sosa, que fue nombrado por el conquistador como la primera
autoridad eclesiástica de San Miguel y se quedó en este lugar cuando
el resto de expedicionarios partieron a Cajamarca. Pero el Padre
Sosa, a los pocos días abandonó San Miguel y alcanzó a los
expedicionarios en el Alto Piura incorporándose a las huestes
pizarristas de las que fue nombrado vicario, por lo cual le
correspondió una participación en el tesoro del rescate de
Atahualpa. Con esa gran fortuna se trasladó a España antes del
ajusticiamiento del Inca y en su patria se convirtió en ardiente
defensor de Almagro contra los Pizarro.
Pero no hay duda alguna que el primer templo
católico, aunque de pequeñas dimensiones y muy modesto, fue el de
San Miguel de Tangarará, no sólo durante el tiempo que funcionó como
sede de la sub-gobernación, sino muchos años más tarde, cuando el
pueblo de San Miguel siguió subsistiendo como tal. Ese pequeño
templo, fue construido por el padre Orenes y lo ayudaron los
dominicanos Reginaldo Pedraza y Tomás de San Martín, antes de que
estos últimos partieran a Cajamarca, hecho que ocurrió después de la
muerte de Atahualpa.
En el templo de San Miguel se realizaban los oficios
religiosos y misa diaria, se administraba el sacramento de¡ bautizo
y se realizaban matrimonios.
Con relación a Huancabamba, el padre Justino
Ramírez,
encontró una referencia al año 1583, antes de la fundación de San
Miguel del Villar, y por lo tanto es un documento dado en Paita,
cuando la sede política estaba en ese puerto, en él se designaban
clérigos para varias parroquias, entre las que están las siguientes:
Para la doctrina de Ayabaca
................................... Francisco Rodríguez
“ “ de Sechura
.................................... Melchor Morales
“
” de Huancabamba
........................... Hernando Sarmiento
“
” de Piura Viejo
................................ Francisco Días
“
” de Catacaos
.................................. Pedro Gutiérrez
Es decir, que en Piura la Vieja, aún quedaba una
buena cantidad de habitantes. Hay que suponer que los templos
católicos existentes por aquel entonces fueron muy humildes, pues
como decía en 1767 el coronel Santiago de la Sota, autoridad
política de Huancabamba, como templo había una “muy indecente
ramada”. Este militar y el párroco iniciaron en ese año la
construcción de un moderno templo en Huancabamba. |