BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO VI

El Proceso de Transculturación

 

01.- Se inicia en Piura la transculturación.

02.- La extirpación del idioma.

03.- La llegada de religiosos y la fundación de conventos y templos

04.- Transculturación y medicina.

05.- Iniciación de la evangelización

 

02.- La extirpación del idioma

El medio principal para lograr la dominación de los pueblos y la transferencia de valores, fue sin duda el idioma castellano.

Los incas al hacer sus conquistas, imponían también su idioma. De esa forma el quechua fue uno de los medios que mantenía la unificación del Imperio.

Desde el principio, cuando los españoles llegaron a Piura, fueron los encomenderos y los curas doctrineros los que asumieron la tarea de castellanizar a la masa indígena.

Cieza de León dice con respecto a Huancabamba: “Todos entienden la lengua general del Cuzco, sin la cual usan sus lenguas particulares”.

El mismo cronista refiriéndose a los yungas de la costa norte, manifiesta: “Nunca pudieron los más de ellos, aprender la lengua del Cuzco”. Hace conocer Cieza de León en “Crónica del Perú” que muchos de los relatos que hace con relación a los yungas del norte, los había recibido del dominico fray Domingo de Santo Tomás. Refiriéndose a este religioso, dice Cieza de León, que “es uno de los que bien saben la lengua y ha estado mucho tiempo entre estos indios adoctrinándolos en las cosas de nuestra fe católica”.

El objetivo de la castellanización, se lograba haciendo que los doctrineros aprendieran primero la lengua indígena, no sólo para predicar con ella, sino esencialmente para enseñarles el nuevo idioma.

Grande tuvo que ser el esfuerzo de estos doctrineros, pues los dialectos yungas eran muy difíciles y variados.

Es muy posible que en tiempos remotos, los diversos pueblos de la costa hubieran tenido sus propios dialectos -muy elementales por cierto- los cuales con la conquista mochica primero y de los chimús mas tarde, tendieron a uniformarse, sin que por eso dejaran de conservar muchos vocablos propios y regionales, lo cual seguramente motivó al padre Calancha a decir con evidente exageración, que cada familia yunga tenía su propio dialecto.

El idioma de los mochicas no sólo resistió a los Incas y el empuje del quechua, sino también el vendaval de la conquista, pues hasta el siglo pasado era hablado en el puerto de Eten. Esto sin embargo no sucedió con el quechua en nuestro departamento y podemos decir que en Piura y Tumbes, es decir en todo el ámbito de lo que fuera la región Grau, no existen quechua hablantes, lo que es caso único en el Perú actual.

Todo esto significa que por una parte el quechua no logró afincarse en estos departamentos a pesar de lo expuesto por el cronista Cieza de León, o bien porque los doctrineros se mostraron en nuestra región muy activos en la tarea de castellanizar a los indígenas. De todo lo antiguo sólo nos quedaría el característico dejo o entonación de la “fabla piurana” que nos hace distinguibles en cualquier parte del Perú.

Para muchos la lengua utilizada en toda la costa norte fue el muchick, y el sec sólo habría sido un dialecto del mismo.

El profesor Alfredo Torero en su estudio llamado «Deslindes Lingüísticos en la Costa Norte Peruana” publicado en 1964 en los Anales Científicos de la Universidad Agraria reproducen un mapa lingüístico de la costa del Perú, de los siglos XVI - XVII.

Según versiones del obispo Martínez Compañón, de Paul Rivet y de Richard Spruce (1863), en la zona del medio y bajo Chira con núcleos en Paita y Colán se hablaba el tallán (Sec), al igual que en el valle del Piura zona de Catacaos y el Chilcal; mientras que en la región de Sechura se hablaba el mismo dialecto pero; con una mayor influencia mochica. En la parte que comprende el actual departamento de Lambayeque con excepción de Olmos, pero abarcando la provincia de Pacasmayo y gran parte del valle de Chicama, se hablaba el Mochica. En la provincia de Trujillo el Quingnam.

Entre los dialectos del sec que se hablaban en los valles del Chira y Catacaos, había un 88.66% de vocablos comunes. Entre el dialecto de Colán y Sechura había un 29.41% de palabras comunes y entre el Sechura y el de Catacaos, un 32.5% de voces comunes.

En 1975 la arqueóloga María Rostworosky dio a publicidad un documento del cronista Padre Calancha que decía: “Si en este Obispado de Truxillo fuera necesario cathedrático, avía de aver sinco por la diversidad de lenguas, uno para la general Inga para la sierra, y otro para el pueblo de Olmos que tiene lengua particular (el Sec), y otro para Sechura que tiene otra lengua, y otro para Catacaos y Paita que hablan diferente lengua; y otro para los demás pueblos que llaman de los valles, donde se habla una lengua que llaman Mochicas ... “

A la lengua que el P. Calancha la llama quingnam, la doctora Cecilia Ramos de Cox la denominaba Pescadora. La lengua de Olmos era una variedad del sec de Sechura.

El padre Justino Ramírez Adrianzén en su obra “Huancabamba” asegura enfáticamente que en esa provincia no se encuentra a un solo indio que hable quechua. Considera que el tesón de los doctrineros en erradicar el idioma indígena fue lo que determinó la imposición final del castellano. Al respecto relata que el auto de visita del obispo Jaime Martínez Compañón en 1783, en la numeral Nº 64, disponía lo siguiente: “Que dicho cura procure hacer general en su curato la lengua castellana, tanto por el interés de sus feligreses, como por el suyo propio, y el de los prelados cuando vengan a sus visitas, y por ser conforme al decoro y a la pública utilidad de estos reynos que sea uno mismo el lenguaje que en ellos se hable, y muy justo que estos dóciles fieles y leales vasallos del Rey, sepan y usen la lengua de un soberano que con tanta ternura los ama y tan eficazmente se interesa en su mayor prosperidad y dicha”.

El mismo P. Justino Ramírez pone otra cita que hizo el 10 de octubre de 1782 el Dr. Pedro José Baldiviezo, en el auto de visita pastoral que realizara, y dice: “Que los venerables curas se arreglen a las repetidas Cédulas Reales de Su Majestad Católica sobre que en sus pueblos no permitan por último alguno de sus feligreses lleven adelante el hablar, tratar y rezar en el idioma de la tierra, sino en español, tanto por ser esta la causa de no acabar de civilizarse esta gente, cuanto lo que es más porque en tan dilatados años de la conquista, aún no comprenden con la perfección debida, la doctrina de Jesucristo, Santos Evangélicos y los Misterios de nuestra Santa Fe, por más que sus párrocos se esfuercen y desvelen en la predicación de estas cosas tan necesarias para nuestra salvación, por el idioma distinto con que se trata familiarmente los pueblos, de aquello en que se predica, siendo muy doloroso verse entre cristianos y en cerca de trescientos años de conquista, que se hable un lenguaje con que la gentilidad y el demonio padre de la mentira, se comunicaban mutuamente y que aún él, insiste en sus supersticiones, como lo manifiesta la misma experiencia de los confesionarios a los dispensadores de los Misterios y de los Sacramentos, por lo que inspirados de la religión y de la verdad, sabiamente determinaron su extinción absoluta nuestros Católicos Monarcas, y para que se pueda verificar esta, se les impone a los dichos Curas, la pena de ex-comunión ipso facto incurrenda y a los españoles padres de que lo contrario permitan y disimulen de familia y hacendados, para el caso de lo contrario permitan y disimulen llevando adelante este reprensible lenguaje”.

Como se puede apreciar, aún a fines del siglo dieciocho, existían en Huancabamba personas que hablaban el quechua (salvo que las recomendaciones hubieran sido una norma general) y que los mismos reyes habían dispuesto la extinción de los idiomas indígenas, bajo pena de excomunión inmediata en casó de no hacer todo el esfuerzo posible para erradicarlos. Significa también, que a despecho de esa acción genocida destinada a destruir uno de los elementos que contribuían a la identidad de la raza; que fracasó totalmente en la sierra sur del Perú.

Mons. Baltazar Martínez de Compañón Y Bujanda

MONSEÑOR BALTAZAR MARTÍNEZ DE COMPAÑÓN Y BUJANDA

 

Obispo de Trujillo por los años de 1873. Se afanó por imponer el idioma castellano en su amplia diócesis. Haciendo visitas en todo su territorio.

Aunque el dominio incaico fue fugaz, también los Incas trataron de imponer el quechua. Sin embargo, según relataba el Obispo, habían núcleos en donde se mantenía el idioma tallán el Sec. Esos lugares eran , Paita, Colán,  Catacaos, el Chilcal, Narihualá y Sechura. Este último con un variante.

 

Richard Spruce

 

RICHARD SPRUCE

 

Hizo en 1863 un estudio de los idiomas nativos que aun se hablaban en la costa norte del Perú y llegó a la conclusión que en el bajo Chira y en el bajo Piura subsistían núcleos humanos que aun hablaban el Sec.

En los departamentos de Piura y Tumbes son los únicos en los que desde hace tiempo desapareció el quechua en el habla de los indígenas.

 

P. Justino Ramírez Adrianzén

P. JUSTINO RAMÍREZ ADRIANZÉN

 

Sacerdote de Huancabamba autor del libro histórico geográfico "Huancabamba".. En esa obra aseguraba que en la provincia no había un solo indio que hablase todavía el quechua. Expresaba que los curas coloniales por orden del Obispo de Trujillo Martínez Compañón se afanaron por imponer el español. Relataba que lo curas hacían rezar a los indios en español.

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