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CAPÍTULO X
La Conquista del Reino de Quito
01.-
Benalcázar parte con
rumbo a Quito.
02.-
Aporte tallán a la conquista de Quito.
03.-
La expedición de Pedro de Alvarado.
04.-
Almagro llega a san Miguel.
05.-
El acuerdo de Riobamba.
06.-
Fundación de Jauja y Lima.
06.-
FUNDACIÓN DE JAUJA Y
DE LIMA
Jauja o Xauxa, fue la segunda ciudad fundada por los españoles en el
Perú. Al igual que con San Miguel, hay una serie de hechos obscuros
y no precisados sobre su fundación.
No
hay un acta
y ni siquiera se tiene la seguridad de que hubiera existido un acto
formal de fundación. Se notan sin embargo dos hechos bien marcados,
en eso que podríamos llamar proceso de fundación de Jauja.
La idea original de Pizarro, fue hacer de Jauja la capital del
Perú, pero una serie de circunstancias le hicieron variar de
parecer.
Cuando Pizarro se dirigió con sus huestes de Cajamarca al Cuzco,
encontró en Jauja las mayores concentraciones de ejércitos quiteños,
a los que venció en diversos encuentros y escaramuzas. El valle le
atrajo y sobre todo la ubicación, como la de ser un nexo entre San
Miguel y el Cuzco. También servía a sus objetivos íntimos de estar
próximo a la Capital Imperial, que la quería para su Gobernación.
En
octubre
de 1533 Pizarro hace una toma de posesión de Jauja y la pobló,
nombrando teniente
gobernador
y miembros para el cabildo,
al mismo tiempo que repartió solares entre los que debían ser
vecinos y distribuyó encomiendas. Sin embargo, el
conquistador
tuvo grandes dificultades en encontrar a gente que aceptase cambiar
la vida aventurera y la posibilidad de grandes riquezas por la
sedentaria de vecino, en una zona convulsionada, plagada por
partidas dispersas de indios sublevados.
Todos querían ir al Cuzco, que operaba en el espíritu ambicioso de
los españoles con un gran atractivo mágico. A la nueva ciudad,
Pizarro la llamó “Muy noble ciudad
de Xauxa”.
Los informes que los españoles enviaron a la península con relación
a Jauja, eran tremendamente exagerados y la ponderaban como un
verdadero paraíso
terrenal,
algo así como una morada de los dioses griegos o del paraíso de
Mahoma.
Terminada la toma del Cuzco, Pizarro retornó a Jauja y completó la
tarea de fundación que ya había iniciado, o si se quiere otra
expresión, diremos que la volvió a fundar y fue así como el 25 de
abril
de 1534 se levantó el acta
oficial
de la fundación de la ciudad que ya existía.
Como se puede apreciar, en Jauja hubo una toma de posesión y la
ciudad con toda su organización administrativa empezó a funcionar,
aun antes de ser fundada normalmente, cosa que también pudo suceder
con San Miguel.
Pizarro con el fin
de atraer vecinos a Jauja, fue generoso con ellos, otorgándoles gran
cantidad de tierras e indios. Muchos de los repartimientos se
encontraban ubicados en la costa central y los encomenderos para
controlarlos desde tan lejos tuvieron que pasar grandes trabajos.
Pero fuera de eso, la lejanía del mar, la altura y el intenso frío
incomodaban mucho a los vecinos españoles, aparte de que se quejaban
de la poca leña existente. Este problema de la leña era tan
importante en época de la Conquista, que todo lo subordinaban los
españoles, a las disponibilidades que de ella tuvieran.
Fue por ese motivo que el 29 de
noviembre
de 1534, es decir a los pocos meses de realizado el acto formal de
la fundación, el cabildo
acordó solicitar a Pizarro el traslado de la ciudad capital, a la
costa y que hacia allá fueran los vecinos de Jauja. El mismo día
del acuerdo se le comunicó este planteamiento a Pizarro el cual lo
acogió favorablemente, por cuanto la incursión de don Pedro de
Alvarado sobre el territorio de Quito, le había hecho conocer la
necesidad de no desamparar la costa.
El
cabildo
de Jauja, comisionó el cuatro de diciembre a tres miembros de su
seno para que bajasen a la costa y escogieran el lugar más
conveniente para la nueva ciudad. Por su parte, don Francisco
Pizarro nombró otro grupo con el mismo fin.
El
lugar elegido por este último grupo, fue el ocupado por el cacique
del Rímac.
Lo
cierto es que Jauja se había ido despoblando y los vecinos se iban
asentando en Sangallán en Chincha.
Cuando Pizarro fundó Lima o
Ciudad de los Reyes el 18 de
enero
de 1535, ordenó que los vecinos de Jauja y de Sangallán fueran a
establecerse en el nuevo lugar.
Sin embargo, al igual de lo que sucedió con San Miguel, también la
ciudad de Jauja siguió existiendo, pues muchos encomenderos que
tenían tierras e indios en la región, prefirieron quedarse allá, es
decir algo similar de lo que ocurrió con la primera ciudad fundada
por los españoles.
En
resumen, los actos del 25 de
abril de 1534
y del 18 de enero
de 1535, dieron nacimiento a dos ciudades distintas, aun cuando la
segunda fue consecuencia de la primera. Lo mismo sucedió con San
Miguel y con San Miguel del Villar. Cuando Lima celebra su
fundación, recuerda al 18 de enero y no al 25 de abril, lo que
debería ser con Piura, que tiene su propia fundación el 15 de
agosto
de 1588.
Don Raúl Porras Barrenechea dice en “Pizarro” que Almagro pobló
Trujillo el 6 de diciembre
de 1534 y Pizarro la fundó el 5 de
marzo de 1535.
Si
bien es cierto que fue San Miguel la primera
capital
del Perú de hecho; en forma especial ese privilegio le correspondió
a Jauja. Por lo tanto Lima, fue sólo la segunda capital del Perú. |