BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO X

La Conquista del Reino de Quito

 

01.- Benalcázar parte con rumbo a Quito.

02.- Aporte tallán a la conquista de Quito.

03.- La expedición de Pedro de Alvarado.

04.- Almagro llega a San Miguel.

05.- El acuerdo de Riobamba.

06.- Fundación de Jauja y Lima.

 

04.- ALMAGRO LLEGA A SAN MIGUEL

 Pizarro se encontraba ya en el Cuzco y Almagro en Andahuaylas, cuando el capitán Gabriel Rojas, llegaba de San Miguel con la noticia de los aprestos que hacía el Mariscal Alvarado, para invadir el reino de Quito. 

Con quien primero se entrevistó fue con Almagro. Este de inmediato viajó hacia San Miguel, dejando la fuerza que tenía a las órdenes de Soto. Escribió a Pizarro informándolo de todo y recomendándole que no abandonara el Cuzco, hacía conocer que en San Miguel se uniría a Benalcázar para juntos dirigirse al reino de Quito y enfrentar a Alvarado. No sabía Almagro lo formidable que era la fuerza del Mariscal Alvarado e ignoraba igualmente que ya Benalcázar había abandonado San Miguel. 

Impulsivo como era siempre Almagro, viajó prácticamente solo de Andahuaylas a Jauja y allí tomó como escolta a seis soldados de la guarnición y cabalgando día y noche llegó al poco tiempo a Jayanca, en donde supo que Juan Fernández estaba merodeando por la costa, por lo cual mandó instruc­ciones a Nicolás de Rivera que se encontraba en Pachacamac, que ahorcase al piloto si podía capturarlo. Fue por lo tanto el propio Almagro el que introducía la política extrema de dar muerte a los enemigos o a los propios por deslealtades o por faltas diversas y él iba a su vez, a ser víctima de tal sistema a la vuelta de pocos años. 

Al llegar Almagro a San Miguel en abril, la encuentra en bastante abandono, pues muchas de sus autoridades y principales vecinos habían partido con Benalcázar. 

Como siempre, los rumores y chismes acogieron al Adelantado y no pocos insinuaron que Benalcázar trataría de unirse con el Mariscal Alvarado contra Pizarro. Los vecinos también se quejaban de la insalubridad del lugar.  Muchos se encontraban postrados con paludismo y Blas Atienza enfermo de los ojos a causa de unos mortificantes mosquitos. El 8 de mayo de 1534 Almagro escribía al emperador y acusaba a Alvarado de invadir territorio asignado a Pizarro. Indudablemente que al hacer esto, también defendía Almagro, la porción que a él le había sido reservada como Gobernación. 

Moradores de San Miguel, hicieron conocer a Almagro de un mejor paraje que Tangarará en el otro valle y que algunos españoles se habían ido ya a vivir allá. 

Almagro recibió una comunicación que Pizarro le enviaba con Diego de Aguero, autorizándolo a trasladarse a Quito. Para ese entonces, ya Pizarro conocía que Benalcázar había salido de San Miguel sin permiso y eso lo intranquilizaba. Posteriormente llegaban cartas de Pizarro para el Cabildo, con órdenes para que prestaran ayuda a Almagro; y a éste le daba la orden  que en forma inmediata iniciara la Conquista del Reino de Quito. 

Con estos documentos, Alrnagro no quiso perder más tiempo en formar una fuerza que fuera a reforzar a los soldados de Benalcázar o a enfrentarlos si era necesario; sino que con gran audacia y casi solo, siguiendo lo que era una costumbre en él, partió rumbo a Quito en el mes de Junio, pero al llegar a Tumebamba no pudo avanzar porque por la región merodeaban fuertes partidas del General indio Quizquiz, que acababa de llegar del sur del Perú, abandonando la lucha contra los españoles en ese frente, y trataba en el Reino de Quito de unir sus fuerzas con las de Rumiñahui. 

Cuando Gabriel Rojas se dirigía al Cuzco para comunicar a Pizarro el próximo arribo de Alvarado, tuvo que tomar en Jauja el mando de la guar­nición y hacer frente a Quizquiz al cual derrotó.  Entonces el Apu indio marchó rapidísimamente a Quito y logró llegar a ese escenario antes que Almagro no obstante que partió después y que éste hizo igualmente un rápido viaje. Quizquiz además hizo el recorrido a pie. 

En Junio de 1534 la situación era la siguiente: En San Miguel, como Gobernador dejado por Benalcázar, se encontraba el capitán Juan de Soto.  Por las proximidades de Loja con pequeñas fuerzas avanzaba Almagro; más al norte tratando de cerrarle el paso estaba el general Quizquiz.  En Riobamba, cercado estaba Benalcázar y con fuerzas escalonadas de Quito a Riobamba se encontraba el general Rumiñahui, mientras que el Mariscal Alvarado seguía perdido en la selva ecuatoriana. 

Tras la derrota de Riobamba, el infatigable Rumiñahui se dirigió hacia el norte para organizar la defensa de Quito, pero en el trayecto se produjo la tremenda erupción del Cotopaxi, lo cual fue considerado por el general indio como un mal pre­sagio, causándole un gran desaliento, ya que todo esfuerzo por resistir iba a resultar inútil, de acuerdo a un viejo oráculo. Eso fue también el motivo para que una gran cantidad de sus soldados desertara, sobre todo en los alrededores de Riobamba.  En cambio para los soldados de Benalcázar que estaban dentro de la ciudad, todo no pasó de un contratiempo de carácter natural, mientras que para Alvarado la marcha se tomó más fatigosa. 

Según una antigua leyenda india, iba a ser una erupción del Cotopaxi, la que iba anunciar el fin del imperio de los incas. El despecho y la impotencia llenaron de rabia el corazón de Rumiñahui, que aun oponiéndose a sus dioses, decidió seguir luchando, implantando la política de tierra arrasada y desdeñando los llamados que le hacía Benalcázar, para terminar con tanta destrucción. En su desesperado repliegue iba Rumiñahui destruyendo e incendiando pueblos y cultivos para impedir que fueran aprovechados por los soldados españoles. Los aterrorizados indios de Quito no sabían que hacer y rogaron a un noble, hermano del general Calcuchimac que pidiera a Benalcázar, acelerase su llegada a la ciudad que corría el riesgo de ser destruida por la locura feroz de Rumiñahui.  Así lo hizo Benalcázar, pero no pudo evitar, que el temido capitán indio reuniera todo los tesoros de la capital del reino y los ocultara, demoliera palacios e hiciera morir a las vírgenes de los templos, seguramente para evitar que fueran violadas y profanadas por la soldadesca española, como ya había ocurrido en otros lugares.  Abandonado de sus tropas, no le quedó más remedio que huir hacia la selva. Unos historiadores dicen que ya no volvió a saberse mas de él, pero otros aseguran que una partida de españoles fue en su persecución y logró capturarlo.  Se le aplicó tormento para que revelase en donde había escondido los tesoros, pero el indio sufrió estoicamente la tortura y se llevó el secreto a la tumba. 

Mientras Benalcázar destruía a las fuerzas de Rumiñahui, al sur de Tumebamba no podía avanzar Almagro por que tropas de Quizquiz se lo impedían. Este capitán indio es el que asumió el comando de la rebelión y bien pronto contó con importantes contingentes. 

Ante esa situación, Almagro regresó a San Miguel en búsqueda de refuerzos y en esta oportunidad, el Adelantado equipó a 145 hombres, caballos y auxiliares indios y reemprende la marcha a Quito. Lo acompañan Diego de Aguero, Blas Atienza que había mejorado de los ojos y el intérprete Felipillo.  

De la misma forma como los cañaris odiaban a Atahualpa y a Rumiñahui, también odiaban a Quizquiz, por cuyo motivo prestaron importante apoyo a Almagro, el que tras de sostener varias escaramuzas con los indios sublevados,, los dispersó y logró avanzar. 

La forma tan rápida como Almagro reunió un buen contingente de soldados en San Miguel, muestra como a la recién fundada ciudad seguían  llegado de Panamá cientos de aventureros. En efecto, 230 españoles partieron con Benalcázar, 40 partieron con Luis Dávila al Cuzco y 145 con Almagro a Quito, total 415 soldados, sin contar los que quedaron en San Miguel. 

Al fin se encontraron las tropas de Almagro con las de Benalcázar. Unos historiadores señalan que este encuentro fue en Riobamba y otros afirman se efectuó en Quito. 

El Adelantado llamó enérgicamente la atención a Benalcázar, por haber actuado sin autorización de Pizarro, pero no fue muy insistente porque su propósito era de unir las dos fuerzas, para enfrentar a don Pedro de Alvarado, que andaba ya cerca. 

Entre los dos y tras deducir las bajas, las fuerzas almagristas sumaban 350 soldados españoles, un pequeño grupo de nicaraguas y negros, y un buen número de tallanes y cañaris. 

En Liribamba, partidas de Quizquiz atacaron a Almagro, pero éste los venció y habiendo capturado al cabecilla logró conocer por medio de Felipillo, que el Mariscal Alvarado con grandes fuerzas, se encontraba en esos momen­tos no muy lejos, atacado por otros ejércitos de Quizquiz en Sincho.  Con gran alarma tomó conocimiento de que las fuerzas invasoras eran muy superiores, no sólo a las que tenían Almagro y Benalcázar, sino a todos los soldados que en el Perú obedecían a Pizarro.  Entonces el Adelantado dispuso que Benalcázar se quedase en Quito y él retrocedió hacia Riobamba, para jugarse el todo por el todo frente a Alvarado, al cual iba a presentarle hechos consumados, es decir que se habían adelantado y por lo tanto los centro americanos ya nada tenían que hacer. 

Diego de Almagro

ALMAGRO OTRA VEZ EN SAN MIGUEL

 

Almagro que se encontraba en Jauja, para cumplir cuanto antes la orden de Pizarro viajó casi solo a San Miguel  para unirse a Benalcár y enfrentar juntos a Rumiñahui y al Mariscal Alvarado.

Pero al llegar Almagro a San Miguel, ya Benalcázar estaba en el reino de Quito luchando contra Rumiñahui.

Entonces Almagro con un puñado de hombre  fue audazmente a unirse a Benalcázar y pudo llegar hasta la destruida Tumibamba, pero  Quizquiz, otro general de Atahualpa lo atacó con fuerzas muy superiores por lo cual regresó a San Miguel para organizarse mejor.

Batalla de Liribamba

Batalla de Liribamba

QUIZ QUIZ CONTRA ALMAGRO

 

Era Quizquiz, uno de los tres más grandes generales de Atahualpa. Los otros eran Chacuchimac y Rumiñahui.  Cuando el Inca cayó preso en Cajamarca, se encontraba Quizquiz al frente de la  vanguardia del ejército de Atahualpa que acababa de vencer a Huáscar y se preparaba a capturar el Cusco. En ese momento llegaron los españoles al escenario de la guerra  del sur, con Almagro y  la caballería de Soto al que enfrentó Quizquiz lo mismo que al Capitán Gabriel Rojas, siendo derrotado.  Entonces el general indio pensó que nada tenía que hacer en ese escenario de la guerra y como tenía noticias que le llevaban los chasquis, que en el reino de Quito, se estaba combatiendo, allá se dirigió a pie, caminando día y noche llegando a Riobamba antes que Almagro que hizo el mismo recorrido a caballo. ¿Cómo hizo este noble indio para caminar en forma tan veloz?.  Cuando llegó a Quito, ya el general indio Rumiñahui estaba abandonando la lucha contra los españoles, por lo cual Quizquiz reinició la resistencia, siendo vencido por la combinación de las fuerzas de Benalcázar con las de Almagro.  en la acción de Liribamba. Después fue asesinado en un a reyerta de curacas.

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