Aflicción de los israelitas en Egipto
1
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en
Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia:
2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,
3 Isacar, Zabulón, Benjamín,
4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
5 Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y
José estaba en Egipto.
6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella
generación.
7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y
fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos
la tierra.
8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no
conocía a José; y dijo a su pueblo:
9 He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más
fuerte que nosotros.
10 Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se
multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una
a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la
tierra.
11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los
molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades
de almacenaje, Pitón y Ramesés.
12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban
y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de
Israel.
13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con
dureza,
14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y
ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al
cual los obligaban con rigor.
15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una
de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:
16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el
sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.
17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les
mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los
niños.
18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo:
¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a
los niños?
19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres
hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz
antes que la partera venga a ellas.
20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó
y se fortaleció en gran manera.
21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus
familias.
22 Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al
río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida.
Nacimiento de Moisés
2
1 Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una
hija de Leví,
2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era
hermoso, le tuvo escondido tres meses.
3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de
juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al
niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.
4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le
acontecería.
5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y
paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la
arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la
tomase.
6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño
lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los
hebreos es éste.
7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a
llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este
niño?
8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la
doncella, y llamó a la madre del niño,
9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y
críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo
crió.
10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de
Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés,
diciendo: Porque de las aguas lo saqué.
Moisés huye de Egipto
11 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a
sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un
egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.
12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía
nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían;
entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu
prójimo?
14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y
juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?
Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido
descubierto.
15 Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a
Moisés; p8ero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la
tierra de Madián.
16 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el
sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas
y dar de beber a las ovejas de su padre.
17 Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces
Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.
18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué
habéis venido hoy tan pronto?
19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano
de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a
las ovejas.
20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis
dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.
21 Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su
hija Séfora por mujer a Moisés.
22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre
Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.
23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de
Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre,
y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su
servidumbre.
24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con
Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.
Llamamiento de Moisés
3
1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote
de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó
hasta Horeb, monte de Dios.
2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego
en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en
fuego, y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande
visión, por qué causa la zarza no se quema.
4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio
de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme
aquí.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque
el lugar en que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de
Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro,
porque tuvo miedo de mirar a Dios.
7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo
que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus
exactores; pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y
sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra
que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del
amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de
mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los
oprimen.
10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que
saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que
vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te
será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de
Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.
13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de
Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a
vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué
les responderé?
14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así
dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de
Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de
Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.
Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por
todos los siglos.
16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el
Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,
me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo
que se os hace en Egipto;
17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la
tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del
heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.
18 Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al
rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos
ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres
días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová
nuestro Dios.
19 Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por
mano fuerte.
20 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis
maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.
21 Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios,
para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;
22 sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda
alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales
pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a
Egipto.
4
1 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no
me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido
Jehová.
2 Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él
respondió: Una vara.
3 El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se
hizo una culebra; y Moisés huía de ella.
4 Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala
por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió
vara en su mano.
5 Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de
tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
6 Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él
metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su
mano estaba leprosa como la nieve.
7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a
meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he
aquí que se había vuelto como la otra carne.
8 Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de
la primera señal, creerán a la voz de la postrera.
9 Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz,
tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se
cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán
sangre en la tierra.
10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido
hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu
siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o
quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo
Jehová?
12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré
lo que hayas de hablar.
13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del
que debes enviar.
14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No
conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y
he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en
su corazón.
15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y
yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que
hayáis de hacer.
16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar
de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.
17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las
señales.
Moisés vuelve a Egipto
18 Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo:
Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para
ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz.
19 Dijo también Jehová a Moisés en Madián: Ve y vuélvete
a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.
20 Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso
sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto. Tomó también
Moisés la vara de Dios en su mano.
21 Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira
que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto
en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no
dejará ir al pueblo.
22 Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi
hijo, mi primogénito.
23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva,
mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo,
tu primogénito.
24 Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le
salió al encuentro, y quiso matarlo.
25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el
prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad
tú me eres un esposo de sangre.
26 Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a
causa de la circuncisión.
27 Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al
desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le
besó.
28 Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras de
Jehová que le enviaba, y todas las señales que le había dado.
29 Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos
de los hijos de Israel.
30 Y habló Aarón acerca de todas las cosas que Jehová había
dicho a Moisés, e hizo las señales delante de los ojos del
pueblo.
31 Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a
los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se
inclinaron y adoraron.
Moisés y Aarón ante Faraón
5
1 Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón
y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi
pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.
2 Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga
su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco
dejaré ir a Israel.
3 Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado;
iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y
ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga
sobre nosotros con peste o con espada.
4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por
qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras
tareas.
5 Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es
ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas.
6 Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del
pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo:
7 De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer
ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos
la paja.
8 Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían
antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por
eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a
nuestro Dios.
9 Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en
ella, y no atiendan a palabras mentirosas.
10 Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces,
hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy
paja.
11 Id vosotros y recoged la paja donde la halléis; pero nada se
disminuirá de vuestra tarea.
12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto
para recoger rastrojo en lugar de paja.
13 Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra
obra, la tarea de cada día en su día, como cuando se os daba
paja.
14 Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los
cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo:
¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer
ni hoy, como antes?
15 Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y
se quejaron a él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus
siervos?
16 No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el
ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo
es el culpable.
17 Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso
decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová.
18 Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis
de entregar la misma tarea de ladrillo.
19 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en
aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro
ladrillo, de la tarea de cada día.
20 Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de
ellos cuando salían de la presencia de Faraón,
21 les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos
habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos,
poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.
Jehová comisiona a Moisés y a Aarón
22 Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por
qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?
23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu
nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu
pueblo.
6
1 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a
Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte
los echará de su tierra.
2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.
3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios
Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
4 También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra
de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.
5 Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a
quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.
6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo
os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os
libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y
con juicios grandes;
7 y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros
sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo
de las tareas pesadas de Egipto.
8 Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando
que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por
heredad. Yo JEHOVÁ.
9 De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero
ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu,
y de la dura servidumbre.
10 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
11 Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su
tierra a los hijos de Israel.
12 Y respondió Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos
de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón,
siendo yo torpe de labios?
13 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio
mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de
Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de
Egipto.
14 Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos
de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y
Carmi; estas son las familias de Rubén.
15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar,
y Saúl hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón.
16 Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes:
Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron
ciento treinta y siete años.
17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias.
18 Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los
años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas
de Leví por sus linajes.
20 Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz
a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron
ciento treinta y siete años.
21 Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.
22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.
23 Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab,
hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e
Itamar.
24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las
familias de los coreítas.
25 Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas
de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los jefes de
los padres de los levitas por sus familias.
26 Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová
dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus
ejércitos.
27 Estos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para
sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron
éstos.
28 Cuando Jehová habló a Moisés en la tierra de Egipto,
29 entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVÁ;
di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti.
30 Y Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy
torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón?
7
1 Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para
Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu
hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los
hijos de Israel.
3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en
la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.
4 Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y
sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la
tierra de Egipto, con grandes juicios.
5 Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi
mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de
ellos.
6 E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo
hicieron.
7 Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de
ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón.
La vara de Aarón
8 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
9 Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a
Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se
haga culebra.
10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como
Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de
Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra.
11 Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e
hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus
encantamientos;
12 pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron
culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos.
13 Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó,
como Jehová lo había dicho.
La plaga de sangre
14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón
está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.
15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río;
y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara
que se volvió culebra,
16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti,
diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto;
y he aquí que hasta ahora no has querido oír.
17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová:
he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua
que está en el río, y se convertirá en sangre.
18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río,
y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.
19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y
extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos,
sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus
depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya
sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera
como en los de piedra.
20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y
alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en
presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que
había en el río se convirtieron en sangre.
21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río
se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y
hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus
encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los
escuchó; como Jehová lo había dicho.
23 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención
tampoco a esto.
24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para
beber, porque no podían beber de las aguas del río.
25 Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el
río.
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