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32
1 Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte,
se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos
dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el
varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le
haya acontecido.
2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en
las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras
hijas, y traédmelos.
3 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que
tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón;
4 y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con
buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron:
Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de
Egipto.
5 Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro;
y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.
6 Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y
presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a
beber, y se levantó a regocijarse.
7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu
pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.
8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han
hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han
ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses,
que te sacaron de la tierra de Egipto.
9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que
por cierto es pueblo de dura cerviz.
10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los
consuma; y de ti yo haré una nación grande.
11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y
dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu
pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y
con mano fuerte?
12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal
los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre
la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y
arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a
los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo
multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo;
y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he
hablado, y la tomarán por heredad para siempre.
14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había
de hacer a su pueblo.
15 Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su
mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos
lados; de uno y otro lado estaban escritas.
16 Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura
de Dios grabada sobre las tablas.
17 Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a
Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento.
18 Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz
de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.
19 Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el
becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las
tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.
20 Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el
fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre
las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.
21 Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que
has traído sobre él tan gran pecado?
22 Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al
pueblo, que es inclinado a mal.
23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de
nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la
tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
24 Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo
dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.
25 Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque
Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos,
26 se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién
está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos
los hijos de Leví.
27 Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel:
Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta
a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su
amigo, y a su pariente.
28 Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de
Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil
hombres.
29 Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová,
pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para
que él dé bendición hoy sobre vosotros.
30 Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo:
Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a
Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.
31 Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues
este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses
de oro,
32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu
libro que has escrito.
33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a
éste raeré yo de mi libro.
34 Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho;
he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del
castigo, yo castigaré en ellos su pecado.
35 Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro
que formó Aarón.
La presencia de Dios prometida
33
1 Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo
que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a
Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;
2 y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al
cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo
3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en
medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te
consuma en el camino.
4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y
ninguno se puso sus atavíos.
5 Porque Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de
Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento
subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues, ahora
tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de hacer.
6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos
desde el monte Horeb.
7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera
del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y
cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de
reunión que estaba fuera del campamento.
8 Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el
pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su
tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el
tabernáculo.
9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube
descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová
hablaba con Moisés.
10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la
puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su
tienda y adoraba.
11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla
cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el
joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en
medio del tabernáculo.
12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca
este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás
conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre,
y has hallado también gracia en mis ojos.
13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que
me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia
en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.
14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo,
no nos saques de aquí.
16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus
ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que
yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están
sobre la faz de la tierra?
17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho,
por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por
tu nombre.
18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu
rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y
tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré
clemente para con el que seré clemente.
20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá
hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú
estarás sobre la peña;
22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de
la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se
verá mi rostro.
El pacto renovado
(Dt. 10.1-5)
34
1 Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como
las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que
estaban en las tablas primeras que quebraste.
2 Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de
Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.
3 Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte;
ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.
4 Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se
levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó
Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.
5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él,
proclamando el nombre de Jehová.
6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová!
¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y
grande en misericordia y verdad;
7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad,
la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por
inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre
los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y
cuarta generación.
8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el
suelo y adoró.
9 Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya
ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura
cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos
por tu heredad.
10 Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu
pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la
tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del
cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda
la que yo haré contigo.
Advertencia contra la idolatría de Canaán
(Dt. 7.1-5)
11 Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de
delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al
ferezeo, al heveo y al jebuseo.
12 Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra
donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.
13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y
cortaréis sus imágenes de Asera.
14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues
Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella
tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán
sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus
sacrificios;
16 o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus
hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos
en pos de los dioses de ellas.
17 No te harás dioses de fundición.
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-19; Dt. 16.1-17)
18 La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días
comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo
señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de
Egipto.
19 Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo
primogénito de vaca o de oveja, que sea macho.
20 Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si
no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo
primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará delante de
mí con las manos vacías.
21 Seis días trabajarás, mas en el séptimo día
descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás.
22 También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las
primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la
salida del año.
23 Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo
delante de Jehová el Señor, Dios de Israel.
24 Porque yo arrojaré a las naciones de tu presencia, y
ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando
subas para presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en
el año.
25 No ofrecerás cosa leudada junto con la sangre de mi
sacrificio, ni se dejará hasta la mañana nada del sacrificio de
la fiesta de la pascua.
26 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás
a la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche
de su madre.
Moisés y las tablas de la ley
27 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque
conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.
28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta
noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las
palabras del pacto, los diez mandamientos.
29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con
las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte,
no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía,
después que hubo hablado con Dios.
30 Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he
aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo
de acercarse a él.
31 Entonces Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes
de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló.
32 Después se acercaron todos los hijos de Israel, a los
cuales mandó todo lo que Jehová le había dicho en el monte
Sinaí.
33 Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo
sobre su rostro.
34 Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con
él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a
los hijos de Israel lo que le era mandado.
35 Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían
que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a
poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con
Dios.
Reglamento del día de reposo
35
1 Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de
Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que
sean hechas:
2 Seis días se trabajará, mas el día séptimo os será santo,
día de reposo para Jehová; cualquiera que en él hiciere
trabajo alguno, morirá.
3 No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el
día de reposo.
La ofrenda para el tabernáculo
(Ex. 25.1-9)
4 Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de
Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado:
5 Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de
corazón la traerá a Jehová; oro, plata, bronce,
6 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras,
7 pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones,
madera de acacia,
8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la
unción y para el incienso aromático,
9 y piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para
el pectoral.
La obra del tabernáculo
(Ex. 39.32-43)
10 Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará
todas las cosas que Jehová ha mandado:
11 el tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus
tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
12 el arca y sus varas, el propiciatorio, el velo de la tienda;
13 la mesa y sus varas, y todos sus utensilios, y el pan de la
proposición;
14 el candelero del alumbrado y sus utensilios, sus lámparas,
y el aceite para el alumbrado;
15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción,
el incienso aromático, la cortina de la puerta para la entrada
del tabernáculo;
16 el altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas,
y todos sus utensilios, y la fuente con su base;
17 las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina
de la puerta del atrio;
18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus
cuerdas;
19 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario,
las sagradas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras
de sus hijos para servir en el sacerdocio.
El pueblo trae la ofrenda
20 Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de
delante de Moisés.
21 Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo
aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová
para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y
para las sagradas vestiduras.
22 Vinieron así hombres como mujeres, todos los voluntarios de
corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y
toda clase de joyas de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a
Jehová.
23 Todo hombre que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino,
pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, o pieles de
tejones, lo traía.
24 Todo el que ofrecía ofrenda de plata o de bronce traía a
Jehová la ofrenda; y todo el que tenía madera de acacia la
traía para toda la obra del servicio.
25 Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban con
sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura,
carmesí o lino fino.
26 Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría
hilaron pelo de cabra.
27 Los príncipes trajeron piedras de ónice, y las piedras de
los engastes para el efod y el pectoral,
28 y las especias aromáticas, y el aceite para el alumbrado, y
para el aceite de la unción, y para el incienso aromático.
29 De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los
que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra,
que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen,
trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.
Llamamiento de Bezaleel y de Aholiab
(Ex. 31.1-11)
30 Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha
nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de
Judá;
31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en
inteligencia, en ciencia y en todo arte,
32 para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en
bronce,
33 y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera,
para trabajar en toda labor ingeniosa.
34 Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él
como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;
35 y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan
toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en
púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan
toda labor, e inventen todo diseño.
36
1 Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de
corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber
hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las
cosas que ha mandado Jehová.
Moisés suspende la ofrenda del pueblo
2 Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio
de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría,
todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para
trabajar en ella.
3 Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos
de Israel habían traído para la obra del servicio del
santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda
voluntaria cada mañana.
4 Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la
obra del santuario, cada uno de la obra que hacía,
5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de
lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se
haga.
6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo:
Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario.
Así se le impidió al pueblo ofrecer más;
7 pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y
sobraba.
Construcción del tabernáculo
(Ex. 26.1-37)
8 Todos los sabios de corazón de entre los que hacían la
obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido,
azul, púrpura y carmesí; las hicieron con querubines de obra
primorosa.
9 La longitud de una cortina era de veintiocho codos, y la
anchura de cuatro codos; todas las cortinas eran de igual medida.
10 Cinco de las cortinas las unió entre sí, y asimismo unió
las otras cinco cortinas entre sí.
11 E hizo lazadas de azul en la orilla de la cortina que estaba
al extremo de la primera serie; e hizo lo mismo en la orilla de
la cortina final de la segunda serie.
12 Cincuenta lazadas hizo en la primera cortina, y otras
cincuenta en la orilla de la cortina de la segunda serie; las
lazadas de la una correspondían a las de la otra.
13 Hizo también cincuenta corchetes de oro, con los cuales
enlazó las cortinas una con otra, y así quedó formado un
tabernáculo.
14 Hizo asimismo cortinas de pelo de cabra para una tienda
sobre el tabernáculo; once cortinas hizo.
15 La longitud de una cortina era de treinta codos, y la
anchura de cuatro codos; las once cortinas tenían una misma
medida.
16 Y unió cinco de las cortinas aparte, y las otras seis
cortinas aparte.
17 Hizo además cincuenta lazadas en la orilla de la cortina
que estaba al extremo de la primera serie, y otras cincuenta
lazadas en la orilla de la cortina final de la segunda serie.
18 Hizo también cincuenta corchetes de bronce para enlazar la
tienda, de modo que fuese una.
19 E hizo para la tienda una cubierta de pieles de carneros
teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tejones encima.
20 Además hizo para el tabernáculo las tablas de madera de
acacia, derechas.
21 La longitud de cada tabla era de diez codos, y de codo y
medio la anchura.
22 Cada tabla tenía dos espigas, para unirlas una con otra;
así hizo todas las tablas del tabernáculo.
23 Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo; veinte tablas
al lado del sur, al mediodía.
24 Hizo también cuarenta basas de plata debajo de las veinte
tablas: dos basas debajo de una tabla, para sus dos espigas, y
dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
25 Y para el otro lado del tabernáculo, al lado norte, hizo
otras veinte tablas,
26 con sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una
tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
27 Y para el lado occidental del tabernáculo hizo seis tablas.
28 Para las esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos
tablas,
29 las cuales se unían desde abajo, y por arriba se ajustaban
con un gozne; así hizo a la una y a la otra en las dos esquinas.
30 Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis;
dos basas debajo de cada tabla.
31 Hizo también las barras de madera de acacia; cinco para las
tablas de un lado del tabernáculo,
32 cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo,
y cinco barras para las tablas del lado posterior del
tabernáculo hacia el occidente.
33 E hizo que la barra de en medio pasase por en medio de las
tablas de un extremo al otro.
34 Y cubrió de oro las tablas, e hizo de oro los anillos de
ellas, por donde pasasen las barras; cubrió también de oro las
barras.
35 Hizo asimismo el velo de azul, púrpura, carmesí y lino
torcido; lo hizo con querubines de obra primorosa.
36 Y para él hizo cuatro columnas de madera de acacia, y las
cubrió de oro, y sus capiteles eran de oro; y fundió para ellas
cuatro basas de plata.
37 Hizo también el velo para la puerta del tabernáculo, de
azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador;
38 y sus cinco columnas con sus capiteles; y cubrió de oro los
capiteles y las molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.
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