Los israelitas cruzan el Mar Rojo
14
1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante
de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante
de él acamparéis junto al mar.
3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados
están en la tierra, el desierto los ha encerrado.
4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y
seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán
los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.
5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el
corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el
pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a
Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;
7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de
Egipto, y los capitanes sobre ellos.
8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y
él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel
habían salido con mano poderosa.
9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y
carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los
alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante
de Baal-zefón.
10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel
alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos;
por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y
clamaron a Jehová.
11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que
nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has
hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo:
Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a
los egipcios, que morir nosotros en el desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la
salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios
que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis
tranquilos.
15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí?
Di a los hijos de Israel que marchen.
16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y
divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en
seco.
17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para
que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su
ejército, en sus carros y en su caballería;
18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me
glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.
19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel,
se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube
que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,
20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de
Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a
Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los
unos a los otros.
21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que
el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche;
y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar,
en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su
izquierda.
23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la
mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su
gente de a caballo.
24 Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el
campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y
trastornó el campamento de los egipcios,
25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó
gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de
Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.
26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar,
para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros,
y sobre su caballería.
27 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando
amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al
huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios
en medio del mar.
28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la
caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado
tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.
29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco,
teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.
30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los
egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del
mar.
31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra
los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y
a Moisés su siervo.
Cántico de Moisés y de María
15
1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a
Jehová, y dijeron:
- Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;
- Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
-
2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico,
- Y ha sido mi salvación.
- Este es mi Dios, y lo alabaré;
- Dios de mi padre, y lo enalteceré.
-
3 Jehová es varón de guerra;
- Jehová es su nombre.
-
4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;
- Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.
-
5 Los abismos los cubrieron;
- Descendieron a las profundidades como piedra.
-
6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
- Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.
-
7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se
levantaron contra ti.
- Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.
-
8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;
- Se juntaron las corrientes como en un montón;
- Los abismos se cuajaron en medio del mar.
-
9 El enemigo dijo:
- Perseguiré, apresaré, repartiré despojos;
- Mi alma se saciará de ellos;
- Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.
-
10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar;
- Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
-
11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?
- ¿Quién como tú, magnífico en santidad,
- Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
-
12 Extendiste tu diestra;
- La tierra los tragó.
-
13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste;
- Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.
-
14 Lo oirán los pueblos, y temblarán;
- Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.
-
15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán;
- A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor;
- Se acobardarán todos los moradores de Canaán.
-
16 Caiga sobre ellos temblor y espanto;
- A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
- Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová,
- Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.
-
17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu
heredad,
- En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová,
- En el santuario que tus manos,
- 2 oh Jehová, han afirmado.
-
18 Jehová reinará eternamente y para siempre.
19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente
de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar
sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio
del mar.
20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero
en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con
panderos y danzas.
21 Y María les respondía:
- Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido;
- Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
El agua amarga de Mara
22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron
al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin
hallar agua.
23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué
hemos de beber?
25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol;
y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio
estatutos y ordenanzas, y allí los probó;
26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e
hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus
mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad
de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy
Jehová tu sanador.
27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y
setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.
Dios da el maná
16
1 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de
Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí,
a los quince días del segundo mes después que salieron de la
tierra de Egipto.
2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró
contra Moisés y Aarón en el desierto;
3 y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto
por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos
a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues
nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda
esta multitud.
4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del
cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción
de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.
5 Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo
que suelen recoger cada día.
6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de
Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la
tierra de Egipto,
7 y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha
oído vuestras murmuraciones contra Jehová; porque nosotros,
¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?
8 Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne
para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Jehová
ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra
él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son
contra nosotros, sino contra Jehová.
9 Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los
hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él
ha oído vuestras murmuraciones.
10 Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de
Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de
Jehová apareció en la nube.
11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel;
háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la
mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová
vuestro Dios.
13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el
campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del
campamento.
14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz
del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha
sobre la tierra.
15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les
dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno
según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al
número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que
están en su tienda.
17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos
más, otros menos;
18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido
mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió
conforme a lo que había de comer.
19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron
de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó
contra ellos Moisés.
21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había
de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos
gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación
vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.
23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es
el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que
habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar,
cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés
había mandado, y no se agusanó, ni hedió.
25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo
para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.
26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de
reposo; en él no se hallará.
27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo
día a recoger, y no hallaron.
28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis
guardar mis mandamientos y mis leyes?
29 Mirad que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el
sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en
su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.
30 Así el pueblo reposó el séptimo día.
31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla
de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Llenad un
gomer de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que
vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os
saqué de la tierra de Egipto.
33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un
gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado
para vuestros descendientes.
34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como
Jehová lo mandó a Moisés.
35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años,
hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que
llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
36 Y un gomer es la décima parte de un efa.
Agua de la roca
17
1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del
desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de
Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el
pueblo bebiese.
2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para
que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo?
¿Por qué tentáis a Jehová?
3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés,
y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de
sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con
este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma
contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu
vara con que golpeaste el río, y ve.
6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en
Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá
el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de
Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por
la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová,
diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?
Guerra con Amalec
8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.
9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear
contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y
la vara de Dios en mi mano.
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec;
y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel
prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.
12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una
piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y
Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de
otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un
libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de
debajo del cielo.
15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-
nisi;
16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el
trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de
generación en generación.
Jetro visita a Moisés
18
1 Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las
cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo,
y cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto.
2 Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la mujer de
Moisés, después que él la envió,
3 y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo:
Forastero he sido en tierra ajena;
4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi
padre me ayudó, y me libró de la espada de Faraón.
5 Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de
éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto
al monte de Dios;
6 y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu
mujer, y sus dos hijos con ella.
7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo
besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y vinieron
a la tienda.
8 Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová
había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y
todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los
había librado Jehová.
9 Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a
Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios.
10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de
los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo de
la mano de los egipcios.
11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los
dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra
ellos.
12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios
para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para
comer con el suegro de Moisés delante de Dios.
Nombramiento de jueces
(Dt. 1.9-18)
13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar
al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana
hasta la tarde.
14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el
pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por
qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti
desde la mañana hasta la tarde?
15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a
mí para consultar a Dios.
16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno
y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que
haces.
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que
está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no
podrás hacerlo tú solo.
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo.
Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos
a Dios.
20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales
el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de
virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la
avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de
centenas, de cincuenta y de diez.
22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto
grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño.
Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos
contigo.
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás
sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.
25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y
los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento,
sobre cincuenta, y sobre diez.
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo
traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.
27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.
Israel en Sinaí
19
1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la
tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de
Sinaí.
2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí,
y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del
monte.
3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte,
diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los
hijos de Israel:
4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé
sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los
pueblos; porque mía es toda la tierra.
6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa.
Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y
expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le
había mandado.
8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que
Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las
palabras del pueblo.
9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en
una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo
contigo, y también para que te crean para siempre.
Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová.
10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy
y mañana; y laven sus vestidos,
11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer
día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte
de Sinaí.
12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo:
Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites;
cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá.
13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea
animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la
bocina, subirán al monte.
14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al
pueblo; y lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no
toquéis mujer.
16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana,
vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y
sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que
estaba en el campamento.
17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a
Dios; y se detuvieron al pie del monte.
18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había
descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de
un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.
19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés
hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.
20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre
del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y
Moisés subió.
21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no
traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud
de ellos.
22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan
a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.
23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte
Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al
monte, y santifícalo.
24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón
contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite
para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago.
25 Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
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