AVANZAR
"No
progresar en el camino de Dios y quedar estancados, es volver atrás".
(Sermones, 6)
Se
trata de un concepto-clave de la espiritualidad de Antonio María Zaccaria. El
progreso continuo es una exigencia intrínseca al vivir cristiano (Se
2).
El
progresar es tan importante que, de no ser atendido, no solo
se queda uno estancado sino que retrocede (Se 6).
El
"no progredi, regredi" o el "nolle proficere, deficere
est", constituye una afirmación
que atraviesa toda la historia de la espiritualidad. Lo recuerda, por ejemplo,
Gregorio Magno con la comparación del barco. El célebre doctor considera que
la sagrada Escritura es como una caña, con la que medimos cada acción de
nuestra vida, para ver cuánto progresamos y cuán lejos estamos aún del progreso
(In Ezechielem, 2, 7).
De
la misma manera piensa Casiano, cuando escribe que "el alma no puede
permaneces en un estado estacionario: crece en virtud o disminuye. No adquirir
es perder: cuando se apagan el deseo de progresar, no está lejos del peligro de
retroceder".
Por
último Bernardo retoma más veces este tema en us
Sermones (Sermo 2 in festo Purificationis, 3) y en sus
Epístulas (cf. 254,4 y 385,1).
La
exigencia
del progreso continuo va enseñada, al religioso, desde el noviciado (Co
12).
Es
una de las condiciones de la reforma de las
costumbres en función de la renovación del fervor cristiano, actividad a la
que debe entregarse el religioso (Co
18).
Sin
embargo, es una exigencia intrínseca también a la vocación laical (Ca
11).
La
misma idea es expresada por Antonio María Zacarías también a través del
empleo de otros verbos: ascender, crecer.
En particular, la idea de progreso es reflejada en una expresión particularmente amada por Antonio María Zaccaria, sacada del Salmo 83,8: "De virtute in virtutem". La encontramo en los Sermones (Se 3 y Se 7), y en las Cartas (Ca 2).
Dicha
expresión había sido utilizada ya por Casiano: “De una cumbre el
Señor nos invita a subir a otra cumbre aún más alta. El que se hizo
beato y perfecto en el temor de Dios, pasará de virtud en virtud, según dice
la Escritura, esto es de perfección en perfección. Esto significa que
progresará del temor a la esperanza; después escuchará la invitación de Dios
que lo llama a una condición aún más santa, es decir a la caridad”
Encontramos
la misma expresión también en los “Detti Notabili”: “De vez en cuando el
alma se queja, porque se le priva de crecer de virtud en virtud, como si Dios
estuviera ausente".