| El Sermón VI tiene
como gran tema de fondo la "tibieza", que San Antonio María
Zaccaria considera "pestífera y mayor enemiga de Cristo
crucificado" (Cartas, 5).
Tibio es quien, a pesar de haber recibido dones y gracias de parte de Dios, por negligencia no sabe o no quiere utilizarlos oportunamente en vista de su propio crecimiento espiritual. El tema de la tibieza como uno de los principales obstáculos en la vida espiritual es ampliamente tratado por San Antonio María Zaccaria en todos sus escritos
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Sermones, 6 Concluye
ahora y di:
Cuéntame: ¿deseas tan sólo una porción de salud o su plenitud? ¿Deseas
mucha fortuna, o cuantos pudieras tener o no tener? ¿Muchas cartas y no más? Y así en todos tus deseos. Cada
uno desea alcanzar la meta en el más alto grado posible. La meta de tu voluntad
es el bien, por eso lo deseas infinito y no limitado. ¡Oh, mezquino! ¿Dios no ha abandonado todo bien, todo honor, toda salud
por tí, y -como dijo Él mismo- qué pude hacer, que no haya hecho? (Is 5,4).
¿Y tú quisieras servirle, amarlo, honrarlo limitadamente, no más? No hables más
así. Porque además de dañar el instinto natural que Dios te dio, además de
no agradecerle a Dios por lo que le
debes, haces también algo dañino para tí, porque no progresas en el camino de
Dios. Y no avanzar en el camino de Dios o detenerse, es volver atrás. ¿Sabes a quién se parece? Al agua del mar, siempre en movimiento: seis
horas de flujo y seis de reflujo, y no puede decirse que esté firme. De igual modo el hombre en la vida espiritual: o crece en la virtud, o -al no crecer- se estanca en el vicio,, y así se alejó de la virtud y volvió atrás.
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