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Venezuela 

Derrotar el golpismo con la movilización revolucionaria independiente de las masas

Escribe: Pablo Hernández A. 

El "paro", o mejor llamado "Lock out" (paro patronal), que se inició el 2 de diciembre pasado en Venezuela, sobrepasa el mes a la fecha de escribir el presente artículo. En las primeras semanas, la opositora "Coordinadora Democrática" conformada fundamentalmente por la "Federación de Cámaras de Venezuela" (que agrupa a la burguesía venezolana) y la "Central de Trabajadores de Venezuela" (que agrupa a la burocracia sindical de derecha) habría logrado la paralización del 80% de la actividad económica en el país. La fuerte participación de lo que se puede llamar aristocracia obrera petrolera, dirigencia ejecutiva, cuadros medios y sectores de base de la empresa estatal "Petróleos de Venezuela"(PDVSA), tomó por la yugular a una economía que tiene en ese recurso su principal producto de exportación( Venezuela es el quinto proveedor de petróleo en el mundo) y fue doblegando al conjunto de la actividad productiva y comercial nacional, conforme escaseaba en las gasolineras del país.

Acompañando el paro, millares de personas de "clase media" se tomaban las calles de las principales ciudades del país coreando "Fuera Chávez". Los marinos mercantes paralizaron más de 45 barcos de la flota nacional y algunas de las naves anclaron en los puertos como insignias de lo que constituía un levantamiento de clases. La burguesía había logrado ganarse a masivos sectores de las "clases medias" (pequeña burguesía) y parecía que lo que no habían podido concretar con el alzamiento militar y la intentona de golpe del 11 de abril, estaría casi a la vuelta de la esquina.

Aterrorizados por las posibilidades de que los cálculos de la dirigencia burguesa venezolana, con importantes fracturas e indecisiones internas, respondían más al frustrante deseo de sacarse a Chávez que a una valoración objetiva de las condiciones políticas y de fuerza que caracteriza a la lucha de clases en Venezuela, el imperialismo y su "Ministerio de Colonias", la Organización de Estados Americanos (O.E.A.), gestionó con su primer Ministro, el exmandatario colombiano, César Gaviria, una mesa de negociación. La misma podía servir como un amortiguador para que Chávez cayera sin mayores consecuencias; una salida honrosa; o con un referéndum en febrero bandera de lucha en la mesa de la Coordinadora Democrática.

El "paro", una intentona más del golpismo, enfrentado pasivamente por las masas

El Gobierno fue recuperando lentamente el control de la producción y distribución de petróleo y el paro fue decayendo en su fuerza conforme, avanzado el tiempo, sectores de la burguesía y la pequeña burguesía no veían tan cercana la posibilidad de tumbar a Chávez y se separaban del paro. Los sectores populares no acompañaron el paro. Importantes sectores de la economía como los de electricidad, transporte público, transporte aéreo y muchos otros más no pararon y si lo hicieron fue parcialmente y solo en los primeros días u obligados por la paralización que provocaba el faltante de combustible.

La burguesía estaba confundida. Sobrevaloró las fuerzas a su favor de la alianza con sectores masivos de la pequeña burguesía (clases medias urbanas). No evaluó que venía de ser derrotada por un movimiento de masas que enfrentó el golpe del 11 de abril pasado, salido a las calles y bajado los cerros (cordones masivos de población miserable que habita en los suburbios de Caracas) y en alianza con un sector de las Fuerzas Armadas liberó y reinstaló en el Palacio de Miraflores (Casa de Gobierno) al depuesto Presidente Chávez. Obligada a encuadrarse en el mecanismo de negociación de la O.E.A. la burguesía no podía levantar simultáneamente la consigna central de "Fuera Chávez" con que había entusiasmado a las masas pequeñoburguesas, quedando así entre dos aguas mostrando una pasmosa debilidad en sus figuras de dirección.

Nuevamente, el gigante dormido de las masas, que en abril se había lanzado a enfrentar el golpe a pesar del propio Chávez (El Gobierno de Chávez se ha negado a apelar a su movilización, salvo a actos de propaganda) le salió al paso a una burguesía que levanta un programa antiobrero y antipopular y que a lo sumo le ofrece a la clase media empobrecida por la gestión de Chávez propuestas abstractas. Esas masas obreras y populares que nada le deben al gobernante porque no les ha dado ninguna importante conquista, saben bien que la reconquista del poder por parte de la llamada "oposición" significa peores condiciones a las ya existentes. Fieles a su experiencia que empezaron a hacer con Chávez hace tres años, todavía abrigan alguna esperanza en un cambio a su favor y sienten como un odioso y repugnante acto de prepotencia el que esa burguesía de oposición y los sectores de clase media alta (arrogantes y racista) le arrebaten el derecho de haber elegido a su Presidente.

Este gigante no ha sido derrotado y aunque viene desanimándose de la gestión del gobierno, no ha agotado su experiencia. Después del 11 de abril, empezó a desplegar y tomar conciencia de que es una fuerza política. Su problema, es la dirección y construirla es su titánica tarea. Al frente de estas masas empobrecidas por décadas de gobiernos burgueses corruptos de las tradicionales formaciones bipartidistas (Acción Democrática y COPEI) que derrocharon las riquezas de Venezuela y limpiaron de cuanto fondo público existía en ese país, la historia les ha colocado una dirección chavista nacionalista pequeño burguesa que pretende ilusoriamente vender la idea de la conciliación de clases a base de una gestión bonapartista (figura fuerte que se constituye en árbitro entre las clases) en pro de una mejor justicia económica, política y social.

La dirección chavista debe ser superada o la reacción se impondrá

La dirección de Chávez y el Chavismo, se muestra incapaz de enfrentar el constante levantamiento burgués que para nada maneja la posibilidad de una negociación entre la clase dominante y la clase obrera y los sectores populares. La burguesía necesita urgentemente recuperar el Gobierno. La dinámica del capitalismo agotado a nivel mundial y su expresión a nivel nacional, no permite que subsistan este tipo de proyectos como el Chavismo. El plan burgués requiere de un gobierno propio para recuperar su situación a partir de una mayor explotación de los trabajadores y pueblo venezolano. Demanda mayores medidas que las que el Chavismo ha concedido a la burguesía, como la devaluación de la moneda a principios del año pasado, la reducción del presupuesto social, el aumento del costo de la vida. El imperialismo, por su parte, necesita recuperar un gobierno de su entera confianza en una Sudamérica más compleja, donde las masas han irrumpido en la escena y aunque desviadas por la vía electoral por sus dirigencias, despliegan una gran voluntad de lucha y esperanza en un cambio favorable. El imperialismo requiere de un gobierno venezolano dócil y alineado enteramente con su "guerra contra el terrorismo" (que no es otra cosa que una decisiva ofensiva contra el movimiento de masas que lucha)que tiene en la vecina Colombia a varias organizaciones de masas en abierto conflicto armado contra el Gobierno y sus Fuerzas Armadas.

Las organizaciones y sectores de las masas que han respaldado a Chávez y los organismos y sectores que se movilizaron en abril contra el golpe y se movilizan hoy contra este nuevo alzamiento deben plantearse un programa para ganarle terreno a la burguesía golpista y sobre este coordinarse y constituirse en una fuerza política. Cada vez aparece como una imperiosa necesidad la constitución de una Asamblea Nacional contra el Golpismo, de todos estos sectores que han salido a luchar para constituir sus propios organismos de defensa, sus propios organismos en el seno de las Fuerzas Armadas, sus propios organismos en las empresas, pueblos y barrios sobre la base de una serie de ejes que proponemos seguidamente:

  • 1. Nacionalización de la industria del petróleo y de sus derivados. Intervención del estado bajo control de los trabajadores mismos, de toda la actividad vinculada al petróleo.

  • 2. Expropiación de todos los conspiradores, empresarios, comprometidos con este "lock out" y garantía de todos los servicios públicos, bancos e industrias y comercios y del abastecimiento y los servicios de alimentación para todo el pueblo por medio de comités de control de los trabajadores y de los pobladores. Expropiación de los grandes terratenientes, capitalistas y comerciantes comprometidos con este levantamiento burgués. Tierra para los campesinos pobres. No pago de la deuda externa. Expropiación de los medios de divulgación privados comprometidos con los golpistas y con este levantamiento.

  • 3. Por una Asamblea Nacional contra el golpismo que se constituya en la dirección de la defensa de los derechos y de la voluntad del pueblo expresada en la elecciones de tener a Chávez como Presidente y garantizar el funcionamiento de la actividad productiva y del abastecimiento y funcionamiento de los servicios básicos para el pueblo.

  • 4. Por la constitución de organismos de poder popular en Venezuela para defender a Chávez y para derrotar el paro patronal y sus criminales actos y poner a funcionar la actividad productiva del país y la autodefensa militar ante este nuevo intento golpista.

  • 5. Fuera Gaviria, la OEA y los supuestos amigos de Venezuela que legitiman y enmascaran al golpismo. No a la intentona del imperialismo de colocar a un sirviente de sus intereses en Venezuela.

  • 6. Por la construcción de un partido obrero socialista en Venezuela, única organización que puede llevar adelante un programa de lucha y de defensa de los intereses y voluntades de los trabajadores y el pueblo venezolano.

  • 7. Por una Venezuela socialista y una Federación de Repúblicas Socialistas Suramericanas, única alternativa al ALCA y a la dominación política y económica del imperialismo, sus transnacionales y organismos bancarios y financieros.

 

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