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Edición Nº 90,  septiembre del 2002

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BOLIVIA: FUERTE GOLPE A LOS PLANES IMPERIALISTAS

TRIUNFO ELECTORAL DE EVO MORALES

Por Jaime Vilela Gutiérrez y Emilio Madrid

del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) de Bolivia

Al terminar la jornada del domingo 30 de junio, las más importantes cadenas informativas de Bolivia, anunciaban la mayor "sorpresa" de las elecciones presidenciales: la masiva votación por el Movimiento al Socialismo (MAS), del dirigente cocalero Evo Morales Ayma. Después, la Corte Nacional Electoral, oficializaba la misma otorgándole la segunda fuerza nacional, con una votación de 21% y una bancada de 35 parlamentarios. Este resultado habilita a Evo morales, para disputar la presidencia vía el Congreso el 4 de agosto, a Gonzalo Sánchez de Lozada del principal partido burgués, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que obtuvo el primer lugar con sólo el 22% de la votación.

Semanas antes, las encuestas de la prensa burguesa anunciaban como seguro ganador al partido de centro derecha Nueva Fuerza Republicana (NFR) y su candidato Manfred Reyes Villa, seguido por el MNR. Sus encuestas daban al MAS un cuarto o quinto lugar, con un máximo de 12% de la votación. Después de las elecciones esas encuestas fueron a parar al basurero. Los medios de comunicación y los partidos burgueses perdedores, culpaban al embajador norteamericano Manuel Rocha, de haber provocado un efecto bumerang al haber polarizado la votación con sus declaraciones una semana antes de las elecciones, cuando emplazó a la población a no votar por el MAS y Evo Morales, si no querían perder la "ayuda económica" de los EE.UU a Bolivia.

Esas declaraciones muestran cómo el imperialismo intervino directamente para señalar el destino del país, su casi colonia en peligro, pero si tuvieron algún efecto, éste se dio en un contexto polarizado ya definido por la situación objetiva anteriormente gestada

Los resultados electorales reflejan la polarización de la lucha de clases

La masiva votación por el MAS, no se ha dado como una tormenta en cielo despejado. Es la expresión electoral de la etapa de ascenso de las luchas que vive Bolivia, en el contexto de las luchas latinoamericanas contra los planes del imperialismo. Nosotros venimos sosteniendo que en Bolivia, desde la llamada "guerra del agua" de Cochabamba en abril del 2000, se abrió un nuevo ascenso que dejó atrás la negra noche de reacción que provocó la derrota del proletariado minero de 1985. Se abrió paso así, a una oleada permanente de luchas, encabezadas por los campesinos cocaleros y progresivamente acompañadas por sectores del movimiento obrero y popular de las ciudades, que en varias ocasiones arrinconaron al régimen y al gobierno.

Desde entonces las luchas campesinas y de los trabajadores y otros sectores populares, no sólo lograron algunas reivindicaciones, sino que en varias ocasiones amenazaron seriamente la continuidad del gobierno de Banzer. Ni siquiera las elecciones estaban garantizadas. En Junio del 2001, fue necesario el auxilio de la Iglesia Católica y la colaboración de las principales direcciones sindicales, para concertar la realización de estas elecciones y frenar la movilización, con la firma de la denominada "Acta de entendimiento".

Pero tampoco este acuerdo pudo frenar el descontento y la lucha contra la creciente miseria provocada por los planes hambreadores del FMI. En enero-febrero de este año, campesinos del altiplano y cocaleros del Chapare bloqueaban los principales caminos y se enfrentaban al ejercito, logrando impedir la prohibición del comercio de la hoja de coca y el proceso judicial de su diputado Evo Morales, expulsado del parlamento. En marzo-abril, en medio de las millonarias campañas de los candidatos del imperialismo, los maestros hacían temblar las calles del país con sus masivas protestas por aumento salarial y en mayo-junio, a pocos días de las de las elecciones, sectores de indígenas llegaban en marcha hasta la ciudad de La Paz, en protesta contra la agresión de su territorio por parte de las transnacionales. Pero quizá la lucha más significativa de los días previos de las elecciones, fue la huelga y bloqueo de caminos de los mineros de Huanuni del departamento de Oruro, que arrancó al gobierno la reestatización de esa mina y la fundidora de estaño "Vinto", privatizadas a favor del consorcio inglés Alliend Deals por el gobierno de Banzer.

Es en este marco que, presentes las candidaturas del MAS y del MIP(Movimiento Indígena Pachacuti), las masas campesinas y tambien obreras y populares, se apoderaron de Evo Morales y en menor medida de Felipe Quispe del MIP y sus movimientos, para expresar en las urnas lo que venían haciendo en el campo y las calles: su rechazo al hambre, la desocupación y la entrega del país a las transnacionales imperialistas y los planes del FMI. Había un sentimiento de rechazo a esos planes y las declaraciones del embajador norteamericano no hicieron sino echar un poco más de leña al fuego. Y el resultado no podía ser sino la victoriosa votación hacia el MAS y en menor medida al MIP de Felipe Quispe que alcanzo el 6% y 6 diputados, y la consiguiente estrepitosa derrota del partido de gobierno la ADN, fiel aplicador de los planes del imperialismo que casi desaparece de la escena política con un minúsculo 3%.

Pero hay más, la votación hacia el MAS no es sólo cocalera y campesina, como quiere mostrar la prensa burguesa, sino que es generalizada, donde aparecen con fuerza la votación obrera y popular. Así lo demuestra el hecho de que el MAS haya ganado en cuatro de las cinco ciudades y departamentos con mayor presencia de trabajadores: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y ha obtenido una importante votación en Santa Cruz.

Por eso podemos decir que los resultados electorales son una contundente victoria de los trabajadores del campo y la ciudad y un golpe a los planes del imperialismo y sus sirvientes nacionales.

Está en curso la lucha por el poder de los trabajadores.

Si estas elecciones pretendieron ser utilizadas para desviar el ascenso y sanear la crisis política de la burguesía, y aunque la concurrencia a los comicios de dos tercios del electorado es exhibida como un "éxito de la democracia", sin embargo, los resultados electorales han profundizado esa crisis con la emergencia de un problema aun más grave de gobernabilidad por la división entre los partidos burgueses y el fortalecimiento de una fuerte corriente obrera y popular forjada en las calles y ahora tambien expresada en el parlamento.

La consecuencia es el advenimiento de un gobierno débil del MNR, probable ganador de la contienda en el Congreso el 4 de agosto. Partido que busca ahora por todos los medios, con la ayuda de la Embajada Norteamericana y la Iglesia, llegar a un acuerdo con los partidos burgueses más importantes como el MIR y el NFR a fin de establecer una coalición gobernante más creíble. Dichos partidos se han rehusado hasta el momento, dado el descrédito que significaría aliarse a un gobierno con escaso respaldo y con un programa neoliberal cuestionado y continuista. Aunque darán a luz alguna forma de concertación, ésta probablemente tendrá menos fuerza que la mega coalición lograda en el período de Banzer.

Pero, el hecho más importante de la nueva situación abierta con estas elecciones es que las masas obreras y populares al colocar a Evo Morales y el MAS como la segunda fuerza política del país y de hecho la primera si se suma al MIP, han obligado a la burguesía no solo la disputa presidencial en el Congreso, sino que han planteado objetivamente, por la fuerza de las movilizaciones precedentes y las porvenir, la lucha por el poder real en el período que se abre.

La polarización social y política expresada en estas elecciones ha puesto como cuestión de actualidad la disyuntiva de avanzar hacia una solución obrera campesina y popular a la crisis, vale decir al poder de los trabajadores, o retroceder ante la contraofensiva burguesa recolonizadora imperialista que a pesar de la debilidad de su gobierno se prepara con todo su arsenal, que incluye la posibilidad de golpe. En el periodo abierto, la confrontación entre la política imperialista de mayor ajuste en el marco de su contraofensiva guerrera y ahora con la expoliación de las grandes reservas de gas, por una parte, y la respuesta combativa de las masas que no dejaran de tomar como palanca de apoyo la victoria electoral, por otra, ha de cobrar mayor agudeza.

Por un gobierno de Evo Morales con las organizaciones Obreras Campesinas y Populares.

Por eso la tarea central que tiene planteada el movimiento obrero y popular en la etapa abierta es organizar la lucha por su poder de clase.

Y este objetivo tiene hoy una dirección y una organización que han sido gestadas por la propia voluntad de las masas, es decir Evo Morales y el MAS, las mismas que hoy no sólo tienen el mandato para encarar la solución de sus demandas centrales, sino que gozan de su amplia confianza y son su esperanza.

Creemos entonces que, contrariamente a la idea de llegar al gobierno el 4 de agosto con el apoyo de los partidos burgueses o de constituirse en una simple oposición parlamentaria dentro del régimen burgués colonial, con la idea de "acumular fuerzas" hacia las elecciones del 2007, política que se trasluce de las declaraciones de sus dirigentes, la tarea fundamental del MAS con Evo a la cabeza es el impulso a la continuidad de la movilización y organización de las masas obreras, campesinas y populares hacia la lucha por el poder de los trabajadores.

Esta planteada de inmediato no solamente la lucha por reivindicaciones menores, sino empezar por la anulación de la ley 1008 y la 21060 que son el engendro recolonizador contra el cual vienen luchando las masas campesinas obreras y populares, como así lo han manifestado en las la elecciones al votar por el MAS. Y esta batalla no puede emprenderse sino en el cuadro de la lucha por el poder.

Pensamos que para llevar adelante este combate está a la orden del día el llamado y la convocatoria, por parte del MAS y también del MIP, a un Congreso de las Organizaciones Campesinas, Obreras y Populares, para discutir y aprobar la lucha por las demandas señaladas y un Plan de Acción que ponga en el centro las medidas de organización y movilización , como la Huelga General, la Autodefensa de las masas con la mira puesta en el gobierno de los trabajadores.

Y, por su parte, las organizaciones integrantes de la COB como los fabriles, magisterio, mineros, etc., están, creemos, en la tarea de exigir eso a la dirección.

Es ahí y en este marco que está planteada levantar la consigna de Gobierno de Evo Morales y el MAS con las organizaciones Obreras, Campesinas y populares, como la COB y sus bases, sin burgueses, que aplique las dos demandas señaladas que es parte de un programa de ruptura con el FMI, el no pago de la Deuda Externa, el rechazo al ALCA, la renacionalización de las empresas bajo control de los trabajadores, la recuperación del Gas de manos de las transnacionales, entre otras.

Tal, opinamos, son las tareas centrales de la etapa abierta. El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), embrión del partido revolucionario, que llamó a votar por el MAS, pone todo su empeño en el desarrollo de esta orientación en invita a todos los activistas y organizaciones obreras y populares a dar la pelea para impulsar esta salida y al mismo tiempo, al fragor de este combate, con quienes coincidamos, forjar la dirección revolucionaria que lleve hasta la solución final la crisis del país, es decir hacia una Bolivia Obrera, campesina y socialista.

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