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Posición electoral del POS

Llegó el mes de diciembre. Usualmente, en él los vientos alisios anuncian el comienzo de la temporada seca. También las fiestas navideñas y de cambio de año, el aguinaldo, las vacaciones.

Pero en esta oportunidad llega algo más: llega el inicio de la recta final del proceso electoral. A diferencia de las vacaciones, el sol y el aguinaldo, llega –PARA LA MAYOR PARTE DE LOS CIUDADANOS DE ESTE PAÍS- un dolor de cabeza mayúsculo: TENER QUE DECIDIR CUAL SERÁ LA RESPUESTA ELECTORAL PARA EL 3 DE FEBRERO PRÓXIMO.

Para los socialistas del POS, la respuesta es principista. De la misma manera que lo fue el proceso previo desde el año pasado. A ello, dedicaremos el próximo artículo.

Queremos aprovechar la edición de este último número de nuestra publicación para despedir el año y prepararnos para el que viene con la convicción de que no hemos escapado a nuestra responsabilidad de llamar a las cosas por su nombre.

Sabido es que no somos un grupo electorero; de ninguna manera somos de la opinión de que el cambio que se requiere en Costa Rica, se logrará por la vía del ejercicio electoral. Para salir de la postración cada vez mayor a que nos están llevando los burgueses de todo tipo y color que hay en el país, se imponen dos requisitos necesarios a la vez que suficientes: la movilización revolucionaria del movimiento de masas y la existencia bien establecida de un partido socialista revolucionario a su cabeza.

Si éste está presente, tiene clara la teoría de construcción de una sociedad socialista, enarbola un contundente programa anticapitalista, señala sin titubeos por cuales derroteros habrá que transitar, aunque no sea expresamente reconocido por las masas como su dirección, buena parte del camino se habrá recorrido.

Si no está presente pero las masas se encuentran en situación de agitación y lucha más o menos permanente, también se habrá recorrido buena parte de dicho camino aunque, fuerza es reconocerlo, el grado de dificultad será mucho mayor.

Pero si nos encontramos que no se da ninguna de esas dos condiciones, lo único que queda es explicar una y otra vez que el sistema capitalista imperante en el país y bajo la dirección política de los burgueses, cualquiera sea su denominación partidaria y el color de su bandera, nos llevará a estados de mayor ruina.

Independientemente de si esos partidos políticos burgueses son los tradicionales del bipartidismo (PLN, Partido de Liberación Nacional y PUSC, Partido Unidad Social Cristiana) o son los llamados emergentes o minoritarios, integrados por ex liberacionistas, o ex socialcristianos, o católicos fundamentalistas o partidarios de las ideas ecuménicas, ex comunistas o ex socialistas o ex partidarios del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) o del Farabundo Martí Liberación Nacional (FMLN) todos reciclados, el resultado será el mismo hablando en términos cualitativos: desastroso.

Ello, al margen de si son honestos y transparentes o están uncidos a la gran teta del presupuesto nacional y la política de reconocimiento por los favores recibidos por medio del tráfico de influencias.

Que quede claro: Todos son perros con el mismo collar, todos son lobos con piel de cordero, se llamen Abel Pacheco o Rolando Araya, Ottón Solís u Otto Guevara, Wladimir de la Cruz o Walter Muñoz, el Ingeniero Reynolds o Walter Coto, etc., etc., etc.

Uno de ellos será elegido presidente, con o sin segunda vuelta electoral. Pero la política que impulsarán, la relación que tendrán con el movimiento de masas, la actitud que tendrán respecto de las libertades públicas o la administración de justicia, serán, más o menos, la misma. Igual podemos decir si hablamos de trabajo, hambre, salarios, tierra, vivienda, salud, educación, seguridad. Nada cambiará sustancialmente en relación a los últimos gobiernos.

ENTONCES, ¿QUÉ HACER?.

Decíamos que la nuestra es una actitud principista; queremos decir: una actitud que se basa en fundamentos clasistas, en la defensa a ultranza de los intereses de la clase obrera; en nuestra frontal oposición a aceptar la sociedad fundamentada en la existencia de la apropiación individual de los medios de producción y de cambio. Lo es ahora que están definidos todos los candidatos y que las reglas del juego para la cuestión electoral caminan de acuerdo a como fueron pensadas. Pero también lo fue al comienzo de este proceso.

Los socialistas revolucionarios, si bien no confiamos en las elecciones, no somos partidarios de lo que podemos llamar “la abstención principista”: no es este el campo en el cual se expresan los principios. Somos partidarios de presentarnos a elecciones para divulgar nuestro programa socialista. Estamos a favor de presentarnos a las elecciones para dar a conocer nuestras propuestas, para que nuestros dirigentes sean conocidos por las masas, para establecer relaciones políticas serias con otros partidos y/o grupos políticos que están interesados en el socialismo. Nuestro objetivo no es lograr una curul en la Asamblea Legislativa o una banca de regidor cantonal; no queremos ser funcionarios. Si se llegara a dar la oportunidad de acceder a uno de esos puestos, no la desecharíamos pero, debemos dejarlo bien claro, no pretendemos reproducir el papel que juegan los que acceden a esos lugares en nombre de los burgueses.

Sin embargo, las leyes y reglamentos que regulan las condiciones para participar en la contienda electoral, no son democráticas. Aunque el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica es presentado ante el mundo como la más transparente y nítida institución de la democracia burguesa formal, los que formamos parte de grupos políticos pequeños, con escasos recursos, o que nos proclamamos partidarios de la sociedad socialista, tenemos grandes dificultades para poder inscribirnos y participar en las elecciones. He aquí el primer argumento que explica por que no nos presentamos en las elecciones venideras.

¿Podíamos haber participado formando parte de alguna coalición que, por ser tal, pudiera salvar las dificultades señaladas?. Nuestra respuesta es ¡SÍ!. Tan es ello cierto que hace muchos meses, en octubre del 2000, publicamos en la edición Nº 82 de Solidaridad Socialista, la propuesta electoral socialista que resolvió el comité ejecutivo de nuestro partido. En ella llamábamos a constituir un Frente de los trotskistas y los luchadores socialistas independientes. Para ello proponíamos para concretar dicho frente, al PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), al MTC (Movimiento de Trabajadores y Campesinos), a la Coordinadora Alternativa (grupo estudiantil que apareció en la Universidad de Costa Rica luego de las luchas contra la privatización del Instituto Costarricense de Electricidad), al Foro Nacional de Lucha Jesús Martínez (formado en el medio sindical para las mismas luchas) y al llamado Foro de Izquierda.

La carta invitación la enviamos al PRT, al MTC y al Foro de Izquierda. A Coordinadora Alternativa no se la enviamos por que la discusión que habíamos iniciado con ellos se cortó abruptamente después que les criticamos su apoyo crítico a la reaccionaria agrupación de Eva Carazo para las elecciones estudiantiles en la Federación Estudiantil de la Universidad de Costa Rica. Al Foro Nacional de Lucha tampoco le llegó la invitación por cuanto, una vez terminadas las luchas por el ICE, dejó de reunirse. Las respuestas que se dieron a esa iniciativa tuvieron distintos tonos.

El Foro de Izquierda nunca contestó; es más, las reuniones que se venían haciendo y a la que concurríamos regularmente, desaparecieron. Los que si contestaron fueron los del PRT y los del MTC.

En ambos casos (las publicamos en el mismo número 82 de nuestra publicación), las respuestas, según nuestra caracterización, no alentaban la idea de un frente. Eran: "digo que sí pero hago que no”. En consecuencia, para las próximas elecciones no hay por quien votar.

Nuestra posición es; no votar. En primer lugar (fundamental), por que ninguno de los candidatos y los partidos que tienen detrás, se diferencia en algo de las políticas generales que la burguesía lleva adelante en el mundo. En segundo lugar (principista), como rechazo al antidemocrático sistema electoral burgués existente.

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