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Crisis de dirección

Escribe: Salomón Matarrita

Hablar de ”crisis de dirección”, es usual en el trotskismo. Es más, ello se viene dando desde hace muchísimos años; exactamente desde que Trotski tomó conciencia plena de que el stalinismo se había entronizado en la dirección del Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y que ello daría lugar a la toma del poder en dicha Unión y al control de la Tercera Internacional iniciando un proceso de degeneración de las perspectivas que, para la humanidad, significó el triunfo de la Revolución de Octubre.

Pero lo que debe quedar claro es lo que se quiere decir y, por lo tanto, lo que se debe entender, cuando ese concepto se emplea.

Para poder explicarnos, nos remontaremos al pasado, cuando se establecieron algunos de los conceptos fundamentales del marxismo.

DEFINICIÓN DE IMPERIALISMO

¿Por qué se dio la primer guerra mundial en 1914?. ¿Por qué se dividió la Segunda Internacional para esa época?. ¿Por qué fue posible la Revolución Rusa en 1917?. Estas son algunas de las preguntas fundamentales que se debe hacer cualquier persona que pretende entender algo acerca de la historia de la humanidad y, por lógica, hablar o escribir con alguna propiedad.

Fue para los agitadísimos años que antecedieron a la primer guerra mundial, que Lenin afirmó que el sistema capitalista había entrado en el período de su crisis irreversible. Arribó a esta conclusión cuando se puso a analizar si el mencionado sistema seguía en expansión y, en consecuencia, persistía el desarrollo de las fuerzas productivas. Fue también por esos años, cuando comenzó a fue madurar las ideas de lo que luego originó su trabajo “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. Si se entiende este concepto, se pueden explicar las tres preguntas que encabezan este parágrafo; pero también se pueden explicar el crack financiero de 1929, el ascenso del fascismo y el nacional-socialismo, la segunda guerra mundial, la expansión económica (pero no de las fuerzas productivas) posterior a esta guerra, el neoliberalismo y la globalización, la actual recesión, etc.

En aquellos años, Lenin sostuvo que había llegado a su fin el capitalismo llamado de libre concurrencia para dar paso al capitalismo imperialista. El argumento central que le hace llegar a esa conclusión es que en el planeta ya no quedaban tierras sin conquistar, sin colonizar, sin estar incorporadas al sistema capitalista. Pero no solo Lenin sacó esa conclusión; él la utilizó para la actividad política dado que le sirvió para caracterizar el grado de desarrollo del capitalismo. En cambio, los intelectuales burgueses sacan conclusiones parecidas pero no pueden llevarlas al terreno político con las mismas intenciones que Lenin por cuanto sus intereses van en otro sentido, más precisamente, a facilitar la sobrevivencia de un sistema que empieza a mostrar muy serias resquebrajaduras. Así, por ejemplo, el historiador J.E. Driault, firme partidario de la burguesía, escribió en 1907 un libro titulado “Problemas políticos y sociales de fines del siglo XIX” en el que puede leerse (página 299): “ ... En estos últimos años, todos los territorios libres del globo, a excepción de China, han sido ocupados por las potencias de Europa o por América del Norte. Se han producido ya algunos conflictos y algunos desplazamientos de influencia, precursores de trastornos más terribles en un futuro próximo. Porque hay que apresurarse: las naciones que no se han provisto, corren el riesgo de no estarlo nunca y de no tomar parte en la explotación gigantesca del globo, que será uno de los hechos más esenciales del siglo XX…”.

Lenin, en el capítulo VII de “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, dice: “...El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes”. Para que no quede ninguna clase de dudas, en el capítulo VIII del mismo trabajo escribe: “...la base económica más profunda del imperialismo es el monopolio. Se trata del monopolio capitalista, esto es, que ha nacido del capitalismo ... y se halla ... en el ambiente de la producción mercantil, de la competencia, en una contradicción constante e insoluble con dicho ambiente general... como todo monopolio, engendra inevitablemente una tendencia al estancamiento y a la descomposición... Pero la tendencia al estancamiento y a la descomposición, inherente al monopolio, sigue obrando a su vez ... y en ciertos países hay períodos en que llega a imponerse.”

Más claro, ni echándole agua, dicen los españoles. Toda la historia del siglo XX, está teñida por ese fenómeno que se da, precisamente, cuando comienza el siglo: el fenómeno del imperialismo. Es el producto del desarrollo del capitalismo de libre concurrencia pero al aparecer, en la medida que se fijan precios monopolistas, desaparecen las causas que hacen posible el progreso técnico y, por consiguiente, todo tipo de progreso. Es decir, el imperialismo es un obstáculo para la evolución de la humanidad.

RELACIÓN ENTRE LO OBJETIVO Y LO SUBJETIVO.

Toda lo que se plantea en los párrafos anteriores no lleva a la siguiente conclusión: la subsistencia del imperialismo es un contrasentido histórico. Niega el carácter revolucionario que tuvo la aparición de la burguesía para la historia de la humanidad. Es un factor contra-revolucionario y, en consecuencia, la humanidad debe eliminarlo para proseguir el camino evolutivo. Al decir que es un factor contra-revolucionario, queremos decir que en términos objetivos están dadas las condiciones materiales, sociales, históricas y económicas para su reemplazo; es más, que ello ocurra, es una necesidad.

Cabe, entonces, una pregunta: )por qué ello no ocurre?. La respuesta nos lleva al terreno subjetivo y, por lo tanto, a las puertas de poder entender que es crisis de dirección. ¿Qué es el terreno subjetivo?.

Este es, probablemente, uno de los temas más difíciles de nuestro tiempo; difícil y confuso al mismo tiempo. Difícil, por cuanto hay una amplia franja de los activistas políticos enfrentados al imperialismo que llegaron a la conclusión de que la organización política es un impedimento para la derrota política de la burguesía; a dicha conclusión llegaron a partir de lo que ha sido -esencialmente- la práctica política de los stalinistas (aunque no están ajenos a ella algunos grupos trotskistas) y no pueden entender que el stalinismo (y por extensión algunos grupos trotskistas) nunca tuvieron por objetivo central de su política el triunfo del socialismo.

Confuso, por cuanto dejan de considerar la cuestión de la conciencia revolucionaria como una estructura generada colectivamente a partir de la propia experiencia, de la enseñanza que proporciona la historia y del análisis y estudio reflexivo de esos aspectos. Dicha estructura tiene formas organizativas que reconoce la elaboración colectiva (por lo tanto democrática, tolerante de las diferencias, respetuosa de las opiniones distintas y solidaria entre los exponentes de tales diferencias de opiniones) y la aplicación colectiva (por lo tanto, democrática, tolerante, respetuosa, solidaria) de las conclusiones.

Lo subjetivo, según lo que venimos escribiendo, es la organización de los que quieren abolir el capitalismo para implantar el socialismo. En otras palabras, es el partido revolucionario. En consecuencia, dicho partido deberá tener formas organizativas pero, además, deberá poseer una teoría revolucionaria, un programa y una política a tono con la mencionada teoría. Obviamente, deberá tener militantes para poder llevar a cabo todo ello.

La ausencia de un partido revolucionario con influencia en el movimiento de masas es, por consecuencia, la crisis de dirección. La inexistencia de quien proponga que hacer, oriente como hacerlo, señale el camino para llegar a buen puerto, cuando el curso objetivo de los hechos está más que maduro, es la crisis de dirección.

DIRECCIÓN HUBO Y HAY . PERO. ¿DE QUÉ CALIDAD?.

Queremos expresarnos de la mejor manera posible. Pretendemos que se entienda eso que queremos expresar.

Cualquiera que tenga alguna experiencia de militancia en el movimiento de masas, sabe que existen direcciones; de todo tipo. Las hay burocráticas (especialmente en los sindicatos en los que son la mayoría, independientemente de su color -o no color, dicen- político); representantes directos de corrientes políticas burguesas o pequeño-burguesas; agentes de sectores religiosos; testaferros de los intereses de los patrones, etc. La existencia de estos tipos de dirección, son un ejemplo, una muestra indirecta de la crisis de dirección: que en el movimiento de masas, en sus organizaciones, existan dirigentes que sirven de una u otra forma a la estrategia política de la burguesía, no merece llamarse de otra forma que crisis de dirección. Es algo así como un acto suicida.

Eso viene ocurriendo desde la derrota que sufrió la Revolución Rusa a manos de la burocracia stalinista; y desde entonces se viene incrementando. Este incremento es el resultado de dicha derrota. Trataremos de explicarnos.

Digamos, en primer lugar, que partimos de la Revolución Rusa porque ella fue el más importante hecho político de todo el siglo XX. En medio del inicio del proceso degenerativo irreversible del capitalismo, ocurre la primer y única revolución obrera de la historia de la humanidad. Su existencia abrió una posibilidad de enorme expectativa para que la vida en libertad, con el pleno ejercicio de la fraterna solidaridad, con la satisfacción de asumir el trabajo como actividad creadora y con el disfrute de la naturaleza en su doble condición de proveedora de bienes de producción y de generadora de vida, sea el nuevo tipo de sociedad. Para que ello fuera posible, era necesario derrotar al capitalismo como sistema mundial e instaurar el socialismo también como sistema mundial. En lugar de ello, el stalinismo estableció la chauvinista concepción de socialismo en un solo país con lo cual orientó al movimiento de masas mundial, por muchas décadas, a favorecer el desarrollo de la URSS en su competencia pacífica con el capitalismo en lugar de llevar a cabo revoluciones para acabar con el sistema de la burguesía. Esa estrecha política, necesariamente, forzosamente, terminaría en el retorno del capitalismo a la tierra de la primer revolución obrera. Las siete largas décadas que duró este proceso, fueron más que suficientes para que las direcciones que surgieron como resultado de esa educación ideológica, solo tuvieran ojos para la burguesía. Cada vez más pro-burguesas. Cada vez más alejadas de la historia del movimiento obrero mundial. Cada vez más y más y más ... y más antiobreras y enemigas del pueblo, los menesterosos, los muertos de hambre.

Mientras tanto, las condiciones objetivas de crisis y más crisis para la humanidad, persisten y aumentan.

La burguesía, cada vez más, empuja hacia la barbarie.

Sólo una dirección socialista revolucionaria y la movilización del movimiento de masas, pueden detener el desastre.

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