propuesta Socialista

Por la Revolución Socialista Mundial

  


EDITORIAL
Reafirmación socialista

Toda la discusión en torno al Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y república Dominicana con los Estados Unidos sirvió para que se pongan de manifiesto diferentes concepciones sobre la organización de la sociedad. También, por lógica consecuencia, diferentes tácticas políticas y diferentes propuestas alternativas al TLC.

En esta edición de propuesta Socialista, edición de cierre de un año plagado de muy importantes acontecimientos políticos, queremos exponer nuestra concepción alternativa a la de la burguesía con respecto al sentido del comercio. Pero queremos dejar en claro que hay una muy estrecha correspondencia entre dicha propuesta y la concepción más amplia y general acerca de lo que entendemos por socialismo, en especial cuando aparecen "interpretaciones temporalizadas" del mismo como si los planteos enunciados por los fundadores del marxismo, debieran ser re-leídos según novedosísimas ópticas del siglo XXI.

Decálogo socialista del comercio sobre la base de:

1) Lo que se pretende resolver con el intercambio comercial es que todos los habitantes de un lugar cualquiera accedan a aquellos bienes o servicios que no se producen o no se ofrecen en su lugar de residencia.

2) Tales bienes y servicios, en tanto que deben satisfacer las necesidades, deben tener como característica fundamental el ser de la mejor calidad que la tecnología y el conocimiento permiten lograr para una dada época.

3) El conocimiento y la tecnología involucrados en su obtención, deben ser, por lógica consecuencia, de libre acceso y disponibilidad ya sea para su aplicación, ya sea para su mejora.

4) El concepto de calidad deberá estar sometido al grado de satisfacción que resulte de su uso. Tal calificación, en consecuencia, no deberá ser obra de burócrata alguno, ni explicitada por su fabricante, hacedor o proveedor; deberá estar sujeta a la opinión del usuario. Ello significa que el usuario dejará de ser un ente pasivo, aplastado por las llamadas leyes del mercado y pasará a jugar un papel activo. En otras palabras, se introducen criterios y conceptos que conllevan una re-definición de lo que se entiende por democracia.

5) En consecuencia, el comercio no debe estar regido por el lucro, el precio o ambos.

6) Por lo tanto, conceptos tales como productividad y competitividad deben ser desechados. El primero por cuanto no tiene en cuenta la tecnología de producción, la calidad de los insumos y la calidad del bien o servicio. El segundo por cuanto implica, además de los factores ligados a la productividad, un uso inadecuado de los insumos que genera sobreproducción y altas cantidades de desechos y de basura. La producción estará determinada por la evidencia estadística de la cantidad de uso del producto lo que supone la planificación del empleo de los recursos naturales, de la fuerza de trabajo y del número de productos a obtener.

7) Para que dicho comercio pueda ser realmente libre, efectivamente libre, debemos partir de los puntos precedentes, en particular de lo establecido en el Nº 5. Bajo esas condiciones, el ejercicio de la libertad debe partir del concepto de que, puestos todos los actores en igualdad de condiciones, lo determinante es la calidad del bien o servicio.

8) Por lo mismo, los trabajadores deberán tener igualdad de condiciones y oportunidades. Deberán tener: a) las mismas condiciones laborales (horarios de desempeño, entorno ambiental en el trabajo, normas de seguridad y procedimientos, empleo de tecnologías, herramientas, equipos y maquinarias), b) idénticas condiciones contractuales (salario monetario, salario social, derechos y garantías sociales, aspectos preventivos y previsionales), c) capacitación tecnológica y libre acceso a la información, d) derecho a discutir sobre la tecnología a emplear, e) potestad para conocer el estado financiero de la empresa, f) participación en la determinación de costos y la fijación de precios, g) garantías para analizar las consecuencias ambientales del producto de su trabajo y los materiales empleados, etc.

9) En las mencionadas condiciones de pleno respeto a las libertades relacionadas con el desempeño de los trabajadores, serán posibles, necesarias y recomendables, la libre circulación de las mercancías, la información y las personas.

10) El irrestricto uso de los recursos naturales, la libérrima creación y modificación de las técnicas y tecnologías así como de los equipos y las herramientas para la mejor obtención de los mencionados bienes y servicios y los emprendimientos cooperativos de libre asociación, figurarán como objetivo de primer nivel al igual que la satisfacción de las necesidades primarias.

Como se puede apreciar, el decálogo que se presenta como propuesta tiene como definición subyacente de desarrollo, los siguientes componentes: a) satisfacer las necesidades de los seres humanos respetando el planeta, b) activa participación de los actores en el proceso conducente a ello, c) plena libertad para los mismos con clara definición de derechos y deberes, d) democracia en la organización de la actividad y en la participación en cada una de sus fases.

Es un lugar común de la propaganda de los TLCeístas, acusar a quienes estamos en contra del tratado, de no tener propuesta alternativa. Pues bien: tenemos una propuesta que, además de ser alternativa, es -desde el punto de vista humano- de calidad infinitamente superior. La diferencia (y su riqueza) radica en que lo que se persigue no es la reproducción del capital con la consiguiente monopolización privada (verdadero significado de la palabra desarrollo en boca de los burgueses), sino resolver las necesidades fundamentales de la especie Homo sapiens, con absoluta responsabilidad para con la flora, el resto de la fauna y las características del planeta Tierra (desnudo significado de desarrollo en boca de los socialistas revolucionarios).

Esta propuesta se complementa con el planteo político que venimos haciendo desde hace tiempo para crear un frente antiTLC sin exclusiones para derrotar el tratado y para comenzar a discutir democrática y seriamente el tipo de sociedad y país que queremos.

Nuestra respuesta, en ambos aspectos, es el resultado de lo que definimos como sociedad socialista en sus aspectos fundamentales (por que los otros aspectos serán el resultado de la construcción social una vez tomado el poder; nunca, por definición, antes):

  • Una república de trabajadores; es decir de aquellos que poseen, como único capital, su fuerza de trabajo, organizada y expresada individualmente o colectivamente.

  • Dichos trabajadores deben organizarse de tal suerte que proponen, analizan, discuten, resuelven y ejecutan las decisiones que se estiman adecuadas ante las necesidades -de todo tipo, no solo laborales- que afrontan.

  • Para que dichas decisiones sean conducentes, deberán ser el resultado de la democrática participación directa en el más amplio sentido y en un sistema de libertades totales como nunca la humanidad haya tenido y disfrutado.

  • Para que tal organización social sea posible, el socialismo deberá ser sistémico; podrá establecer nexos con países de diferente conformación bajo la consigna del absoluto respeto por la diferencia pero tenderá, propondrá, privilegiará acuerdos programáticos que se basen en proyectos de colaboración asentados en el principio del internacionalismo y de la construcción de Federaciones Regionales de Estados Socialistas.

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