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| Los siete cuentos que constituyen el libro Las l�minas m�s dif�ciles del �lbum, ganador del V Concurso de Cuentos Infantiles Comfamiliar del Atl�ntico, son una mirada nost�lgica del adolescente sobre su cercana infancia. Algo pr�ximo en el tiempo, pero que representa una profunda ruptura en la percepci�n del mundo, ya sea en el cuento Cr�teres andinos donde el ni�o recuerda a su profesor de geograf�a o en La Rana marsupial y el Pez piloto, en el que el m�s enfermizo de los alumnos pretende imitar al m�s atl�tico de sus condisc�pulos, o en Pitec�ntropo con el saboteo al novio universitario de la m�s linda de las alumnas, por citar algunos; en todos se encuentra la primera de esa sucesi�n de nostalgias que constituyen la vida. A pesar de su juventud o por ella misma, el autor ha sido galardonado con premios literarios frecuentemente. Este de Comfamiliar corrobora sus excelentes dotes de escritor. Es un libro que disfrutar� a plenitud cada uno de los lectores. |
| Ram�n Ill�n Bacca. Pr�logo para la primera edici�n de Las l�minas m�s dif�ciles del �lbum. Comfamiliar del Atl�ntico, Barranquilla, 1995. |
| GRILLO |
| pregunt� por qu� lloraba pero no me contest�. Mir� un momento hacia el final de la calle y pens� que era una tonter�a que estuviera ah�, intentando hablarle. Claro que es posible que eso se me ocurra ahora mismo y en esa �poca no pensara igual. Le pregunt� otra vez por qu� lloraba. -Mi abuelita est� enferma- dijo con esa voz suya de tono muy alto. -Pero se va a aliviar- contest� yo sin saber nada de nada. -No s�. -�Quieres un helado? Hac�a calor y me parec�a triste que Grillo llorara, as� que le ped�a que se levantara y la llev� hasta la esquina para que comiera helado de coco conmigo. Ten�a la costumbre de parar en la tienda antes de irme para la casa. -�Qu� tiene tu abuelita? -Est� brava conmigo. No tuve tiempo de sorprenderme con la respuesta. Desde la casa de postigos verdes ven�a la abuela de Grillo y no se ve�a muy contenta, ni tampoco enferma. -Ven para ac�- le dijo a la ni�a sin brusquedad y ella obedeci� pasando el helado a la mano izquierda y d�ndole la derecha. |
| Cuando terminaba la primaria, al frente del colegio, en una casa de postigos verdes, viv�a una ni�a que apenas la comenzaba. Nunca supe su nombre pero todo el mundo le dec�a Grillo por su tono de voz bastante chill�n y porque era muy delgada. Ten�a el pelo largo y manten�a con su abuela, una se�ora bajita y dulce. Grillo casi nunca estaba en la calle. Una tarde que sal� del colegio la vi recostada en el port�n de su casa llorando. Era tan raro hallarla sola que me acerqu� y le pregunt� por qu� lloraba pero no me contest�. Mir� un momento hacia el final de la calle y pens� que era una tonter�a que estuviera ah�, intentando hablarle. Claro que es posible que eso se me ocurra ahora mismo y en esa �poca no pensara igual. |
| Cuando terminaba la primaria, al frente del colegio, en una casa de postigos verdes, viv�a una ni�a que apenas la comenzaba. Nunca supe su nombre pero todo el mundo le dec�a Grillo por su tono de voz bastante chill�n y porque era muy delgada. Ten�a el pelo largo y manten�a con su abuela, una se�ora bajita y dulce. Grillo casi nunca estaba en la calle. Una tarde que sal� del colegio la vi recostada en el port�n de su casa llorando. Era tan raro |
| hallarla sola que me acerqu� y le pregunt� |
| -Jovencito, usted estudia all�, �cierto? -S� se�ora- respond� temiendo que mi invitaci�n le molestara. -Y usted le compr� el helado. -S� se�ora- alcanc� a decir antes de que Grillo contestara: -Es mi novio. Yo la mir�, asustado y la abuela sonri�. Grillo agreg�: -Cuando yo sea grande nos vamos a casar y vamos a tener hijos. -�S�? Bueno mija, desp�dase pues de su novio. |
| Grillo me sonri� con el helado en la boca e hizo adi�s con la mano. Vest�a una falda de flores que la cubr�a casi hasta los tobillos. Sus pasos eran firmes, erguidos, como los de una reina de belleza o una modelo. La vi otras veces en la puerta o en la ventana de su casa; sin hablarme cerraba el postigo a toda carrera. Antes de las vacaciones de medio a�o su abuela, un mont�n de t�as solteronas que tambi�n la cuidaban mucho y ella, se fueron para otro barrio. Grillo fue la primera mujer que dijo que se quer�a casar conmigo. Me gustar�a verla ahora, caminado como lo hac�a desde peque�a, como si fuera una princesa, los cabellos largos y una hermosa sonrisa para saludar a los hombres que fuimos sus novios. |
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| OCTAVIO ESCOBAR GIRALDO |